Una cuenta pendiente
El déficit habitacional y el incumplimiento del Estado mantienen un caso testigo en Palacios e Independencia. Allí se levanta el barrio Falucho XXII, llevado adelante por la cooperativa homónima y la ?Antonio Ruiz?, con financiamiento del Instituto Provincial de la Vivienda.
La historia no es nueva en esta ciudad, ni en otros distritos bonaerenses. En Tandil hay antecedentes, como lo sucedido en La Movediza, donde los vecinos del Plan Federal continúan a la espera.
Tiempo atrás, en una de las tantas movidas de los adjudicatarios del Falucho XXII, narraron buena parte de la historia. ?En noviembre de 2005 empezamos a pagar un anticipo y las 24 cuotas correspondientes. La promesa era que la obra estaría finalizada para fines de 2006?. Pero eso sucedió sólo para algunas familias, que recibieron sus viviendas en etapas. Para el resto, el calvario continúa.
Sobrevino entonces la parálisis de la obra y hasta se indemnizó a los obreros. Para esa época, ya se observaba que el ritmo de construcción no era el mismo, ya que a simple vista se observan las diferencias.
A la incertidumbre, la impotencia por el paso del tiempo y los perjuicios económicos que deben enfrentar ?la mayoría alquila en el ínterin-, se les suma lo que consideran una desconsideración de parte de las cooperativas y el Instituto, que parecen jugar con ellos al teléfono descompuesto.
Ahora, en plena campaña electoral, vuelven a mostrarse esperanzados de que la política cumpla con sus obligaciones.
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