Una de cal…
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Para aquellos que eligen tener una visión optimista de la actualidad, el plan para la construcción de vivienda única anunciado por la presidenta Cristina Kirchner trajo una cuota de alivio que contrasta con un panorama general incierto y un poco revolucionado.
Es que el Pro.Cre.Ar. promete resolver el problema habitacional de 400 mil familias argentinas en sólo cuatro años, reactivar la economía y mantener el nivel de empleo que se había recuperado en la última década.
Además, se convierte en una oportunidad para aquellos que, con poca capacidad de ahorro, ven día a día con pavor la desvalorización del peso. Es que a falta de dólares, buenos pueden ser los ladrillos.
Por otra parte, hace muchos años que no se ofrece una tasa de interés tan conveniente e innovadora, teniendo en cuanto la progresión de acuerdo a los niveles de ingreso. En definitiva, una herramienta que se presenta interesante desde el punto de vista de la justicia social y la distribución de la riqueza.
Si bien abundaron más las loas que las críticas a este nuevo plan del kirchnerismo, hay algunos puntos oscuros que –esperemos- se irán dilucidando en los próximos días, a partir del avance de las miles de entrevistas ya otorgadas a futuros beneficiarios.
Y una de las preguntas más frecuentes es cómo entrará a jugar la inflación sobre el monto de dinero que se otorgue a cada proyecto, siempre que se entregará en “cuotas” y sabiendo que una vivienda demora varios meses de construcción.
Hoy cualquier evaluación, ante las escasas respuestas certeras, parece apresurada. Es deseo de la mayoría, frente a tan noble fin, que esta ingeniería funcione y que muchos argentinos puedan acceder al sueño de la casa propia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios