Una docente de la Escuela 47 reafirma su vocación y pide actualizar las herramientas
La docente destacó el valor que posee el trabajo en equipo; subrayó la labor del maestro, que se realiza día a día, y aseguró que son los pequeños reconocimientos y logros cotidianos los que le dan la satisfacción de desarrollar esta profesión.
-Diste a conocer públicamente tu actividad docente cuando hicieron una colecta para los tobas con tus alumnos…
-El año pasado, tenía sexto grado en la Escuela Normal y quería que los chicos supieran qué pasaba realmente con los pueblos originarios, que despertaran su solidaridad con la gente que está viviendo en condiciones inhumanas, que son argentinos como nosotros, y que esto es verdad. Lo logramos, hubo mucho trabajo y con otra compañera, Cecilia, pudimos llevar a cabo la colecta y hubo mucha respuesta.
-¿Con qué realidad estás trabajando este año?
-Yo tengo un amor especial por la Escuela 47, allí me siento muy útil, muy contenida por mis pares, porque con mis compañeras formamos un equipo de trabajo muy lindo. A pesar de que tengamos muchos problemas y que todos los días surjan necesidades, siempre estamos atentas en ser creativas con lo poco que tenemos y que salga algo lindo.
A veces, lo que nos pasa es que los nenes se ausentan porque hace mucho frío, por el transporte o si el tiempo está feo. Pero si tienen el incentivo, vienen. Entonces, es la vocación lo que te mueve al día a día.
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-Por lo que se ve en la escuela, la maestra ocupa un lugar muy importante, como alguien más en la familia de los chicos…
-Sí, a veces te dicen ?mamá?. Todos van a aprender, pero en ese proceso, es lindo que se sientan a gusto. El día de la jornada institucional nos visitó nuestra inspectora y nos incentivó un montón. Todos los días es una experiencia nueva.
-Este es un momento en que se habla de la falta de vocación…
-Todo depende de la actitud del docente. Que cuesta mucho, sí; pero lo que no te da trabajo, no te genera alegría. El alumno te recompensa todo el tiempo. El que más trabajo te da y más dificultades tiene es el que termina más agradecido.
-¿Qué te impulsa en tu trabajo?
-El grupo de trabajo que formamos, porque encontrarme con mis compañeras, con las auxiliares, con todos los que trabajamos, es un gusto. Hay cariño y por eso, siempre nos cuidamos entre todos.
Y después te encontrás con los nenes, con sus caritas, con el ?hola seño?, y están muertos de frío y vinieron igual, eso te incentiva.
Es una escuela donde las docentes estamos muy comprometidas. Estamos al ?pie del cañón? para que la escuela salga adelante. Tenemos una relación muy estrecha entre docentes y con los alumnos. Los chicos esperan a sus maestras.
-Vos comentabas que en la escuela tratan de que los chicos puedan acceder a experiencias enriquecedoras como salidas y a visitas de personas del quehacer local. ¿Qué podés contar de esto?
-Este año, por ejemplo, pudimos visitar la Granja Los Pibes gracias al Ejército, que nos prestó el transporte. Como a veces no es posible hacer salidas, hemos invitado a distintas personas para que los chicos conozcan, escuchen relatos interesantes, para que puedan dialogar.
Hay chicos que no conocen el centro, la plaza. Queremos que accedan a lo que tenemos, a lo que hay escrito, a la información que existe. Nosotros les decimos que si no sabemos leer y escribir, nos perdemos de mucho. Siempre estamos en la búsqueda de materiales. Todo material escrito es útil, les enseña cosas.
Siempre estamos buscando cómo atraer a los chicos a la escuela. Por eso, siempre digo que ser docente es una vocación de servicio. Nosotros le damos la leche, el pan, queremos que todos coman, les cosemos los botones de los guardapolvos. Tratamos de estar en todo.
El reconocimiento
de los alumnos
-¿Sentís que es una profesión reconocida?
-Me parece que ahora tan reconocida no está. Estamos trabajando mucho y no se ve, o se piensa que no es así. Igualmente, lo que más me importa es el reconocimiento de mis alumnos y de los papás, que ven lo que vos estás haciendo. Hay papás que ven y papás que no ven, que están muy ausentes y esos son los huequitos que tenemos que ir cubriendo dentro del grado. Hay papás que no pueden ayudar con las tareas porque están trabajando, o porque no están capacitados para colaborar. Ahí, el equipo de gabinete, la biblioteca, todos están trabajando muy bien.
-Se nota un afecto de los chicos por la escuela.
-Y eso es lo que queremos transmitirles, el afecto por el lugar. Que no hay que tirar papeles, ni romper los elementos, que hay que cuidar los vidrios, las paredes. Ese es el día a día, pero cuesta, aunque a los chicos les gusta ver el salón y la escuela cuando está todo lindo. Incluso la portera, las auxiliares, han hecho cortinas… todos colaboran. Hay que incentivar a cuidar.
-¿Qué expectativas tiene respecto a la educación?
-Creo que los docentes necesitamos más apoyo y perfeccionamiento con respecto a niños con dificultades específicas. En mi carrera no me prepararon para trabajar con nenes que presentan estas problemáticas, en aquella época no se hablaba de esto.
Sería interesante tener más herramientas porque, a veces, sentimos que nos hacen falta. Por ahora, nos estamos arreglando entre nosotros. Nos prepararon para enseñar, pero no a niños con problemas específicos.
-¿Cuál es su deseo personal como docente?
-Me gustaría que la familia vuelva a ser ?la familia?, lo que era antes, porque nos sería mucho más sencillo trabajar teniendo su respaldo y para ellos también sería muy importante. *
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