Una empresa familiar, golpeada desde la crisis del campo, debió avanzar con ocho despidos
Que la crisis se siente en Tandil dejó de ser novedad poco después de la conformación del Comité de Monitoreo, a fines del año pasado. Lo que no deja de sorprender son los efectos que el parate general, que impacta de manera singular en cada empresa, sin importar rubro o tamaño.
En otra arista de complejo contexto, Multimedios El Eco dialogó con Verónica Rodríguez, representante de Carrocerías Rodríguez, que dibujó un panorama desolador en una de las empresas familiares de gran trayectoria en la ciudad.
?Nosotros en realidad empezamos mal con el conflicto del campo, en marzo del año pasado, empezamos a sentir una fuerte baja de trabajo que en octubre, con la crisis mundial, se agravó muchísimo más y tuvimos trabajo hasta diciembre del año pasado. Ahí decidimos dar las vacaciones y cerramos 20 días la fábrica para ver qué pasaba?, indicó la representante de la firma.
Cuando regresaron de las vacaciones, ?no había nada para hacer. Ahí tuvimos que ir al Ministerio de la Provincia a hacer acuerdo con el sindicato y comunicar que no teníamos trabajo, que teníamos que suspender a todo el personal, hacer una reducción de jornada. Así que el 19 de enero de este año arrancamos con reducción de jornada, de 48 horas semanales empezamos a trabajar sólo 30?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos despidos
Hasta la actualidad, ?fuimos renovando los acuerdos con el sindicato, pero sinceramente en el mes de abril fue mucho más difícil y la situación no daba para más. Tuvimos que despedir a 7 a fines de abril y sacar a alguno de la planta de carrocerías, porque no teníamos trabajo para darle?.
Verónica Rodríguez explicó que fabrican distintos productos para el sector agropecuario, como cabinas para tractores, como así también para máquinas viales y realizan construcciones metálicas. En general, ?estaba todo muy parado?.
El mes de mayo encontró a la firma con ocho trabajadores menos en la planta y sigue con una reducción horaria de 30 horas semanales. ?Es bastante difícil que la gente te entienda que no lo hacés porque querés si no porque no vas a poder pagarles. Que es lo que no te deja dormir de noche: cómo pago a 20 familias, esa es la parte más difícil?, confesó Verónica Rodríguez.
Al menos, suena el teléfono
Con respecto a la búsqueda de paliativos ante el dramático panorama, la empresaria aseguró que de ?todo lo que son anuncios del Gobierno, no nos llegó nada?.
Por otra parte, indicó que ?hace 15 días atrás empezó a sonar el teléfono y por lo menos te piden una cotización. Mi papá volvió a viajar a Buenos Aires y la gente no está tan pesimista como hace un mes y medio atrás, que en ese momento vino y dijo no sé si no vamos a tener que cerrar la fábrica. Desolador el panorama. Ahora volvió a viajar y por lo menos empezó a ver un poco más de movimiento?.
En cuanto al mercado, explicó que ?la gente está reparando lo viejo, pero adquirir lo nuevo, prácticamente nada?.
Para delinear la situación, Verónica Rodríguez comentó que durante los 20 días de vacaciones no recibieron llamadas; en enero y febrero la demanda era mínima, se limitaba a ?alguna cerradura y recién en marzo se empezó a mover alguna reparación pero muy despacio?.
Sobre el cierre, dijo que ?estuvimos en varias reuniones del Comité junto con (Omar) Farah. La gente del Comité sabe nuestra situación, que somos una empresa familiar, que no solamente se hunde en este barro el personal sino toda la familia porque nosotros trabajamos todos acá. Entonces es muy difícil llevar adelante y pensar cosas cuando el que también está sufriendo por la situación es tu papá, tu primo, tu hermano, somos todos familia. Lamentablemente la situación es igual para todos, no tiene demasiada vuelta, no hay muchas soluciones?.
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