Una falla humana, la hipótesis más firme en la investigación penal por la tragedia en Metalúrgica Tandil
Baldazo de agua fría frente al clamor de familiares y vecinos que pidieron y piden (hoy se realizará una nueva marcha -ver aparte-) justicia y castigo a los responsables, siendo que hasta aquí la pesquisa está dando cuenta que en verdad se habría producido una falla humana, léase una mala utilización de los materiales por parte de los operarios, lo que terminó con sus vidas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi bien restan conocer resultados de los peritajes procesados, estimándose que a mediados de marzo se realizaría el peritaje químico en la Asesoría Perital de La Plata, de los materiales secuestrados en el horno siniestrado, como así también se aguarda sobre el peritaje mecánico, acerca de cómo funcionó el horno, dichos informes -entienden- no harían más que confirmar la hipótesis del yerro humano.
De allí se desprende la prudencia y el hermetismo en los actores involucrados, aunque claro está, hasta tanto no se cuente con dichos informes oficiales, más los que seguramente por estas horas estarían solicitando cual ampliación las partes (de la firma, como del sindicato y el particular damnificado), ninguna voz oficial saldrá a confirmar ni desmentir nada.
Empero, este Diario tuvo acceso a la investigación judicial y desde allí no caben dudas sobre una línea de trabajo sobre lo que ocurrió aquella madrugada en la fábrica, ya sea por las impresiones recogidas en el lugar de los hechos, las primeras conclusiones verbales de los especialistas que trabajaron en la escena de la tragedia y, fundamentalmente, por los dichos del único testigo presencial del fatal suceso, el compañero de las víctimas, que por milagro se salvó de las llamas cuando el horno seis explotó cual erupción de un volcán.
Cabe consignar que se trata de la causa penal y lo que se busca es confirmar o descartar si hubo responsabilidades penales, lo que no implica que en la esfera civil o laboral el desenlace sea otro al que se prevé en la causa que se lleva adelante en la fiscalía.
El caso
Como oportunamente se informó, el dramático accidente ocurrió en la madrugada del 9 de enero, dejando como saldo a tres operarios con quemaduras graves, tras haber explotado uno de los hornos de la histórica fábrica tandilense. Con el paso de las horas, y a pesar del esfuerzo de los facultativos, las víctimas fallecieron ante la magnitud de las lesiones.
Lucas Serén, de 27 años; Luciano Vargas, de 31 años y Juan Cruz Andrade, de 34, se encontraban realizando las tareas habituales cuando explotó un horno en la planta. Rápidamente fueron hospitalizados en el Hospital “Ramón Santamarina”, con quemaduras extensas secundarias.
En tanto, en el lugar del accidente, se hizo presente personal de Bomberos y luego llegaron efectivos policiales, con la intervención del fiscal Gustavo Morey.
En el lugar donde ocurrió la explosión se encontraba además otro trabajador, quien afortunadamente no resultó herido y fue el encargado de socorrer y dar aviso a los bomberos y a la policía.
El cuarto trabajador informó cuáles eran sus tareas laborales al momento en que ocurrió el hecho, él en forma fortuita estaba en otro sector, fue algo circunstancial, él pudo escuchar la explosión y posteriormente observar lo que pasó con los tres operarios y fue quien pidió ayuda para con las víctimas, según se informó a horas del suceso desde la policía.
Se remarcó luego que salió ileso de este episodio porque en forma fortuita lo habían mandado a hacer una tarea a unos metros del lugar, y ante la explosión se tiró al piso y se salvó de haber sido alcanzado por la explosión y el calor que produjo el horno. Precisamente el operario en cuestión es la clave, la llave, que permitió a los investigadores cerrar los interrogantes de lo que pudo haber ocurrido aquella madrugada de enero.
El testigo de lo sucedido comentó que instantes antes había ido a hacer unas tareas, unas soldaduras en cercanías del horno, pero unos metros alejado. Y una vez que finalizó con esa tarea que le habían encomendado, cuando estaba volviendo sintió la explosión y, viendo la peligrosidad de lo que estaba pasando, se puso a cubierto, se arrojó al piso y trató de cubrirse de lo que estaba volando en la explosión, que no era más ni menos que hierro en estado líquido por la temperatura del horno, según se informó por aquellos días.
Desde la Unión Obrera Metalúrgica, el secretario general Carlos Romano, en tanto, prefirió no dar declaraciones hasta tanto se esclarecieran las causales del accidente laboral, ya que hasta ese instante no se había podido determinar si el suceso se produjo por falta de mantenimiento del horno o por una falla técnica.
En Metalúrgica Tandil se suspendieron las actividades, manteniéndose con hermetismo el lugar del dramático accidente, bajo custodia policial e intervención del fiscal Gustavo Morey.
Posturas
Pasados los días, la fábrica retomó las actividades y el personal volvió a sus tareas, en medio del clamor de deudos y vecinos, que marcharon pidiendo por justicia por las tres muertes.
Desde la UOM, Carlos Romano luego de casi una semana de silencio rompería el hermetismo autoimpuesto en una conferencia de prensa en la que, a grandes rasgos, insistía en la responsabilidad de la empresa por lo ocurrido.
Respaldándose en una carpeta que contenía copias de distintas notas periodísticas en las que denunciaba vaciamiento, acciones desleales y condiciones deplorables en Metalúrgica, Romano se limitó a leer en voz alta un comunicado que llamativamente no incluyó anuncios ni futuras medidas, sino que sirvió sólo para ratificar lo ya manifestado.
Señaló que tanto él como el cuerpo de delegados de Metalúrgica y el resto de los integrantes de la seccional venían denunciando desde hace más de cuatro años ante los ministerios de Trabajo, los organismos oficiales y ante los políticos de turno “sin distinción de banderías políticas, sobre el vaciamiento que se viene produciendo en forma sistemática y paulatina con relación a la firma Metalúrgica Tandil, otrora símbolo de la industria de Tandil”.
Y se enfatizó que “una semana antes del luctuoso hecho se desprendieron de cinco operarios de gran experiencia, pagando indemnizaciones por un total de más de un millón quinientos mil pesos”.
Asimismo, el secretario gremial remarcó que también se han denunciado “varios problemas de insalubridad y falta de medidas de seguridad e higiene que presenta la empresa con los puestos de trabajo en condiciones deplorables”, situaciones que “perjudican y ponen en riesgo la salud y vida de los compañeros trabajadores”, advirtió.
¿Qué pasó?
De lo que se pudo observar del curso de la investigación, la explosión se generó cuando en el horno los operarios no advirtieron que un material que introdujeron para fundir se selló cual tapa a presión, dejando una cámara de aire dentro que detonó como la erupción de un volcán.
A saber, según se desprende del relato del testigo, el encargado del horno se equivocó a la hora de querer fundir el “tocho” (cilindro de rezagos de otras fundiciones) que había quedado atorado un poco más debajo de la boca del horno en forma diagonal. Frente a dicha situación, los operarios resolvieron colocar con una pala más líquido fundido para que precisamente derritiera el “tocho” y se mezclara con el resto del material que se fundía en el fondo del horno.
Al parecer, presumen los investigadores, al ver la coloratura de dicho líquido desparramado encima del tocho se desentendieron de la situación, sin advertir que en vez de fundirse el material se solidificó y quedó como tapa sellada. Eso habría generado la explosión.
Cabe consignar que dicho tocho es recurrentemente utilizado como los fardos de fundición y otros resabios de fundiciones ya realizadas. Precisamente con el material descartado de un anterior proceso se lo vuelca en lo que se lo llama la tochera (molde) donde se solidifica el hierro descartado y queda fundido, quedando como un cilindro aplastado, como si fuera una tapa, la cual colocan una especie de manija o gancho en el centro de hierro con la que luego una grúa lo levanta y lo introduce al horno para formar parte del proceso de fundición.
Por causas accidentales, se cree que dicho gancho en el tocho no fue colocado en el centro de la circunferencia y eso provocó una mala carga del tocho al horno (ingresó torcido) y se trabó en los laterales.
Frente a dicha escena, se produjo la explosión y la erupción fue de tal magnitud que los tres operarios fueron presas del metal en estado líquido.
Al momento de las responsabilidades del personal de mayor jerarquía a la hora de supervisar las tareas que dichos operarios realizaban, en la causa se desprende que era habitual que los trabajadores fueran absolutos responsables del horno al que cada uno era destinado, siendo la rutina de trabajar así, sin ningún otro superior detrás de ellos.
Hoy se realizará una nueva marcha
Hoy a las 20 se llevará a cabo una nueva movilización al haberse cumplido ayer dos meses de la tragedia de Metalúrgica Tandil. Familiares y amigos de los tres jóvenes que perdieron la vida al explotar el horno en el que estaban trabajando se congregarán en la esquina de España y Rodríguez, desde donde marcharán hacia el Municipio.
Soledad Vargas, esposa de una de las víctimas, explicó que “vamos a realizar una nueva manifestación en el mismo contexto que las dos anteriores pero en esta oportunidad con una pedido de justicia”.
Cuestionó duramente la actitud de los funcionarios municipales en cuanto a la falta de acompañamiento y sostuvo que “el Intendente se lavó las manos. Dijo que él no tiene nada que ver con esto. Por lo tanto, simplemente nos dirigiremos al Municipio para que vean que seguimos pidiendo justicia, pero no esperamos a otra cosa. Si no lo hicieron por su cuenta, no se lo vamos a estar pidiendo”.
“Nadie, ni de la empresa, ni los compañeros se acercan a nosotras, piensan que queremos que cierre la fábrica. La verdad es que ya ni me suma ni me resta, yo quiero justicia por mi marido, por Lucas y por Juan. Yo tengo un nene de 3 años que está igual que yo, pasando por un duelo que te desgarra”, expresó.
Por su lado, Analía Serén, esposa de otro de los jóvenes que fallecieron, admitió que en esta oportunidad la manifestación no comenzará en la sede de la UOM porque no se sienten acompañados ni por el sindicato, ni por los delegados, ni por la mayor parte de los compañeros de la fábrica.
“Solamente algunos compañeros están con nosotros, pero el sindicato y los delegados, no. Esto genera más dolor y bronca porque al principio todos hablaban y después con el paso del tiempo nos van dejando solos. Solamente estamos pidiendo justicia por los chicos, porque ellos sólo fueron a trabajar”, expuso la mujer que lleva sola su embarazo de tres meses.
Por último, le pidió a la comunidad que “nos acompañe en esta lucha, por lo menos por la gente nos sentimos respaldados”.
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