Una investigadora de los crímenes de la dictadura sostuvo que Tandil ?ninguneó? a los desaparecidos
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Anoche, en el Aula Magna, la investigadora Stella Bassi presentó su libro Piedra que late… Detenidos desaparecidos de Tandil, Azul, Olavarría y Las Flores, en el Aula Magna de la Unicén.
La escritora estuvo acompañada por Ana Taborga, en representación del rector Roberto Tassara; Petra Marzocca, de Memoria por la Vida en Democracia; la militante y no docente Marta Testa; y representantes de Hijos de Mar del Plata.
Tras la presentación de Marta Testa y Petra Marzocca, la autora atrapó al nutrido auditorio con interesantes detalles y anécdotas del período más oscuro de la historia reciente del país.
Stella Bassi explicó que el libro “tiene la intención de ser encuadrado en la cultura local” y recopila muchos años de historia, ya que sus primeros registros los tomó en 1977.
La investigadora, que ha trabajado en el Hospital Municipal y en el sector educativo, relató que en esa época “hacíamos un trabajo de resistencia”, intentando ocultar a gente que estaba en riesgo hasta que pudiera llegar a un lugar seguro.
Confesó que en su libro “no hablé de toda la gente que tuvo que exiliarse y a todos los que ayudamos”. En esa instancia, recordó a una amiga Thelma Veleda, cuya familia era de Tandil, quien regresó de La Plata tras el secuestro de su marido que trabajaba en el frigorífico Swift.
Estando en esta ciudad, Thelma intenta sin éxito comunicarse con su suegra y al no encontrarla, comprende que está en peligro. Rápidamente, su familia y amigos, entre ellos Stella Bassi, logran que tome un tren a Constitución para luego ir a Chaco. Antes de que el expreso llegara a destino, los padres de la mujer reciben la “visita” de un grupo de militares y, rápido de reflejos, el hombre les dice que Thelma se había ido el día anterior. Así logran salvarle la vida y luego, refugiarla en Neuquén.
Voces valientes
Stella Bassi indicó que su obra pretende ser “un aporte más, una voz más de las que tratamos de rescatar del silencio” y aseguró que Tandil forma parte de una zona que fue “claramente afectada por el terrorismo de Estado”.
Por ese motivo, consideró que en esta ciudad “se ha ninguneado bastante” la historia de la dictadura y adelantó que en Piedra que late cuenta sobre diez vecinos tandilenses desaparecidos.
Citó como uno de los casos el de Carlos Lorenzo, secuestrado en diciembre de 1981 a los 59 años, y lamentó no haber podido dar con sus familiares. También dijo que el hombre tenía una casa que formó parte del “botín de guerra”.
La investigadora lamentó que “en esta ciudad especialmente se ha hecho un silencio a posteriori”, y le endilgó la responsabilidad al ex intendente fallecido Julio Zanatelli.
Emociones encontradas
Por otra parte, Silvia Bassi mencionó que hoy, en el Cementerio Municipal, se dará sepultura a los restos de María Eugenia Sanllorenti, que fue identificada por el Cuerpo de Antropólogos Forenses.
“Son emociones encontradas”, dijo sobre el momento del hallazgo y la confirmación de la peor noticia.
Entre otros conceptos, la autora señaló que los centros clandestinos de detención eran los “no lugares”, donde se despojaba a las personas de su identidad, del tiempo y el espacio, de la vida y de la muerte”.
Por otro lado, llamó a avanzar con “el botín de guerra que hay que recuperar”, teniendo en cuenta los bienes de los desaparecidos y las criaturas de las que se apropiaron los militares.
Consultada por el público, Stella Bassi aseguró que “Zanatelli no era ningún ausente en estas cuestiones” y explicó que en 1987 se enteró que en un establecimiento de La Blanqueada un grupo de militares y civiles de la zona conspiraba contra el gobierno de Raúl Alfonsín: “Yo me fui porque no lo pude soportar”.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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