Una joven madre de dos nenas perdió todos sus bienes en el incendio total de su vivienda
En la madrugada de ayer, alrededor de las 4.15, un incendio de gran magnitud afectó una vivienda ubicada en la esquina del pasaje Serriti y Lester, en el barrio de Villa Gaucho.
Vecinos de la zona dieron aviso a los bomberos, que arribaron de inmediato, aunque no pudieron salvar la casa, que se deshizo rápidamente por la alta combustión de los materiales que predominaban en el lugar.
La vivienda, de dimensiones pequeñas, contaba con una cocina y una habitación, y el baño separado. En el interior sólo estaban un perro y un gato, víctimas del siniestro, y otro can atado a una de las ventanas, que fue salvado por un vecino.
Ayer por la mañana, todavía se respiraban los vestigios del denso humo, mientras que se adivinaban algunas siluetas de los enseres de las propietarias, que ardieron en forma total. El metal retorcido de una cama, la carcasa ennegrecida de una cocina, vidrios rotos, restos de ropa y calzado, y algunas ollas se veían desparramadas en el interior de los muros destruidos.
Desde la vivienda de enfrente, dos vecinas contaron que cuando llegaron los bomberos ?la suerte estaba echada? y que el marido de una de ellas, Carlos Rosso, arriesgó su vida para salvar a una de las mascotas, un perro color crema, que estaba atado a una de las ventanas.
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La damnificada por el siniestro es Andrea Torres, de 28 años, que habitaba la casa junto a sus dos pequeñas hijas, de 6 y 10 años. Se enteró de la tragedia, aparentemente causada por un cortocircuito, cuando le avisaron los vecinos, ya que se encontraba en el hogar de su madre, en Patagonia 334.
En la madrugada, cuando Andrea llegó a su casa, los vecinos la abrazaban, alegrándose porque no se encontraba en el lugar en el momento del incendio. La mujer contó que en noviembre del año pasado le robaron y colocó rejas, además de un candado y trabas en la puerta. ?Gracias a Dios que no estaba, porque no sé si salía?, dijo al borde de las lágrimas.
La vivienda tiene propietaria y cuando Andrea llegó a vivir con su marido, hace 9 años, pagaba un alquiler. Al tiempo de haberse separado la familia, la dueña se presentó en el precario inmueble y se lo prestó a cambio de que lo cuidara.
Ayer, Andrea se acercó a Desarrollo Social para solicitar ayuda, pero al no ser propietaria del terreno, el Municipio no puede colaborar para volver a levantar su techo. Le ofrecieron afrontar un alquiler de entre 350 y 400 pesos por un año, hasta tanto la joven madre pueda recuperarse de este nuevo golpe que le dio la vida, pero ahora comenzará la difícil tarea de buscar algo acorde a ese precio.
Cerca del mediodía de ayer, rodeada de sus dos nenas, una sobrina en brazos y su madre, Andrea resumió su situación en una frase: ?Nos quedamos con lo puesto?. Todo fue consumido por las llamas, hasta los documentos: ?No tengo ni un papel que diga que me llamo Andrea Torres?.
En la calle
La joven madre trabaja en una casa de familia en el barrio San Francisco, algunas horas por semana, y además lava ropa, buscando empleos temporarios e informales que le permitan subsistir.
A fines del año pasado le robaron, por lo que todavía estaba pagando las cuotas de los electrodomésticos adquiridos en casas de segunda mano, los que ayer se le quemaron. ?Ahora estoy en la calle con las nenas?, dijo desesperada.
Contó que su vivienda era humilde, para nada lujosa, pero constituía un lugar digno. Sus hijas, que asisten a la Escuela 32, se quedaron sin nada y ayer vestían ropa de abrigo que consiguieron prestada.
Cuando el llanto amenazaba con cortar el relato, Marta Derosa, su madre, tomó la posta. Aseguró que Andrea podía pasar unos días en su casa, aunque ya se encuentran ?bastante apretados?.
Ya en la despedida, Andrea dijo: ?Lo que me costaba día a día para salir adelante… Imaginen ahora?.
Si alguien puede colaborar con esta familia, que necesita todo, podrá dirigirse a Patagonia 334 o llamar al celular 153-33652.*
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