Una joven se escondió en el placard y alertó a sus padres sobre un robo en su vivienda
El episodio ocurrió el sábado alrededor de las 15 cuando el matrimonio salió a visitar a un familiar, situación que habría sido presenciada por dos personas que pasaban por el lugar, los presuntos ladrones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon la casa liberada, tocaron timbre y al no recibir respuesta desde el interior, uno de ellos ingresó al domicilio por una puerta lateral mientras un cómplice vigilaba la de acceso desde la vereda.
Sin embargo, no se percataron que la hija de 16 años estaba en el interior, que optó por esconderse y alertar a sus padres.
El relato de los damnificados
Graciela Cabo, acompañada por su esposo e hija, brindó ante El Eco de Tandil su testimonio sobre lo ocurrido este sábado alrededor de las 15.
“Estábamos saliendo con mi marido y mi hija, que tiene 16 años, se quedó, vemos que pasan dos chicos por la vereda de enfrente y me llamó la atención porque vi que no eran del barrio”, contextualizó. Describió que iban “bien vestidos” y con sus rostros tapados con gorras y capuchas.
Al llegar a destino, recibieron una llamada de su hija, que “estaba llorando y no se entendía nada porque la comunicación se cortaba”. Sin embargo, logró detectar que algo estaba mal por la desesperación que percibió en su hija, por lo que inmediatamente emprendieron el regreso a casa.
A media cuadra distinguieron que uno de los dos jóvenes que se habían cruzado instantes previos se encontraba en la puerta de su domicilio, y a partir de allí se desencadenaron una serie de escenas. Por un lado, el marido de Cabo salió a perseguir a uno de los sospechosos, a quien corrió durante un largo trecho hasta que finalmente lo perdió de vista.
Por otro lado, la mujer, desesperada, ingresó al domicilio por una de las puertas laterales y alcanzó a ver al segundo delincuente mientras intentaba huir por los patios contiguos. “Traté de agarrarle el pie, pero se zafó”, expresó.
La reacción
Un poco más calmados frente a la conmoción que generó el episodio, la adolescente le contó a sus padres que, cuando ellos se fueron, escuchó el timbre y miró por la ventana sin mover la cortina. En ese momento alcanzó a ver que uno de los asaltantes había pasado la reja y que se encontraba dentro de la propiedad.
Como primera reacción la joven se escondió en el interior de un placard para no ser detectada por los delincuentes, tomó su teléfono celular -cambió al modo silencio- y llamó enseguida a sus padres para alertarlos.
La menor confesó que “estaba muerta de miedo” y que “le rogaba a Dios que no me encuentren”. Decidió quedarse quieta en el interior del mueble de su habitación “casi sin respirar, para que no me escucharan. Y lo sentía cerca, revolviendo todo”.
Intento de robo frustrado
Pese a que la intervención fue breve, el hombre que irrumpió en el domicilio “revolvió todo, tiró toda la ropa del placard y vació por completo las mesitas de luz de mi dormitorio”, indicó Cabo.
En su recorrida guardó en una mochila un botín conformado por algunos artefactos electrónicos como una netbook y una cámara de fotos, que finalmente abandonó en el comedor cuando emprendió la huida por los techos ante la llegada del matrimonio, aunque logró llevarse unos 300 pesos que “estaban a mano”.
Los integrantes de la familia especularon que su casa fue elegida al azar supuestamente por los dos malvivientes que observaron pasar por el lugar al ver que los dueños de casa abandonaban el domicilio. “Ellos venían caminando, como cualquier persona, y nos vieron que cerrábamos todo. Después vinieron, tocaron timbre y como vieron que no había nadie, aprovecharon”, evaluaron.
La policía llegó inmediatamente después gracias al llamado de advertencia que realizó un vecino al escuchar los gritos desesperados de los damnificados.
Para cerrar, y lamentando el momento vivido, la familia aseguró que es la primera vez que sufren un episodio de inseguridad y que el barrio es “relativamente tranquilo”.
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