Una leyenda que inventó Firpo
Poco antes de su pelea con Dempsey, los diarios neoyorkinos se atiborraron de titulares que hacían referencia al estómago de Firpo, al que indisimuladamente lo suponían del tamaño de un bovino con sus cuatro panzas. ?El Toro Salvaje Sudamericano es un comilón extraordinario?; ?Es fantástica la cantidad de alimentos que come Firpo?; ?El próximo rival de Dempsey se alimenta por cuatro hombres?, tales eran lo que en letras de molde encabezaban los comentarios, que por otra parte llegaron a París y también tuvieron repercusión en Sudamérica.
La vida de Firpo en Nueva York no era para nada tranquila. Tex Rickard por un lado lo tenía a mal traer con su promoción, la gente se enloquecía por conseguir un autógrafo y la guardia periodística hacía su vida poco menos que insoportable. Era tal la popularidad del juninense que en una ocasión que bajó cerca de Time Square, centro de Manhattan, a comprar zapatos, hubo una aglomeración de autos que duró el largo tiempo que tardó la policía en despejar el lugar.
En una casa que había pertenecido a John Sullivan, era donde se alojaba el argentino en Atlantic City, lugar donde se iba a realizar un concurso de belleza. Como si ya no estuviera bastante fastidiado con sus obligaciones, se le aparecieron un grupo de bellas concursantes comprometiendo su asistencia. Tuvo que apresurar el training, dejar plantado a Rickard y en el campo de entrenamiento abandonar a una gran cantidad de compatriotas y fanáticos que lo acompañaban constantemente para alentarlo.
Al salir para cumplir con la promesa dada a las curvilíneas participantes fue prácticamente secuestrado por una horda de periodistas que lo acribilló con todo tipo de preguntas en un momento tan inoportuno. Los minutos pasaban y la valla periodística no lo dejaba avanzar, aumentando a cada segundo su estado de nerviosismo, pensando en cumplir con la palabra dada a las agraciadas chicas.
Decidió contestar todo brevemente ?aunque Firpo no era discursivo y más bien corto al hablar-. ¿Camina mucho por la mañana? ¿Le gusta el footing? ¿Por cual carretera camina? Duermo, contestó tratando de abrirse paso. ¿Con qué desayuna?, ¿Le gustan los tallarines? ¿Come mucha carne? Fueron las preguntas siguientes y ya con la paciencia perdida fue cortante: ?Me desayuno con cuatro kilos de carne asada y almuerzo dos kilos de tallarines y a la noche repito lo mismo que en el desayuno?, cuando ya había podido subir al auto y empezaba a moverse.
La leyenda creada por él mismo tomó aún más veracidad cuando se publicaron sus declaraciones junto a una foto donde está frente a un enorme plato de tallarines, que habían tomado para una propaganda de un restorán italiano. Hasta muchos años después, para los norteamericanos seguía siendo Firpo el boxeador más comilón que había pisado el país del norte.
En realidad Firpo se había hecho cliente de una cantina llamada ?Perona?, donde su presencia lo hizo tan popular que en pocos años el pequeño reducto se transformó en una famosa de cadena de restoranes. Es que si hubo alguien que le hiciera sombra al Rey Midas, ha sido precisamente Luis Angel Firpo.
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