Una madre busca las causas de la muerte de su hijo, que falleció en el Hospital de Niños
Ayer al mediodía, durante el velatorio de su hijo, Idelfonsa Luján contó en detalle los últimos días de Jorge Ramón Matto Luján, de sólo 13 años, quien murió el último lunes en el Hospital de Niños.
?Se me terminó la vida en una parte. Desde ayer me olvidé que tengo una nena, como si fuera que Jorge nada más fuera mi hijo y se va a despertar. No puedo creer que mi hijo estaba conmigo a la mañana, consciente. Nunca me dieron problemas mis hijos. Era un bebé, era un angelito?, afirma la madre, en una sala contigua.
La mujer llegó desde Paraguay hace 6 años, junto a sus dos varones mayores. Aquí formó una nueva pareja y tuvo una nena, que hoy tiene 2 años. Toda la familia vive en La Movediza y asiste a la sala de salud del Centro Integrador Comunitario.
Sumergida en una inmensa tristeza por la pérdida, Idelfonsa Luján relató que el martes 29 de diciembre, a las 16, llevó a su hijo al Hospital de Niños con un cuadro de fiebre, vómitos y dolor abdominal. Luego de esperar siete turnos en la Guardia, la atendió una doctora y lo dejaron internado.
El primer diagnóstico que le dieron fue ?que era un signo de apendicitis y quedó internado en sala común. Dieron la orden para que le saquen sangre, le pongan suero, pero lo que me llamó la atención es que nunca pidió una ecografía?.
La mujer señaló que tardaron poco más de dos horas en hacerle los análisis, ?porque llamaban al laboratorio y no venían. El enfermero se dio cuenta de que tenía fiebre y se fue caminando a llamar al laboratorio; vinieron a sacarle sangre. Después lo internaron en el segundo piso, en la habitación 222?.
Cerca de las 20, ?supuestamente estaban los estudios, porque hasta ahora el doctor no me leyó qué salió, ni nada. Yo no he visto nada. Vino el doctor Pardini y dijo que lo iban a tener en observación, que eran síntomas de apendicitis pero por ahora lo iban a tener a dieta, con suero y sin ingerir nada por boca?.
Además, ?le dieron un analgésico para que la bajara la fiebre, no le bajaba, no le bajaba; le pusieron hielo, pasó otra hora, y no vinieron los doctores?. El 30 de diciembre por la mañana regresó un médico y le hicieron una placa ?para ver si tenía neumonía?.
De a poco, el chico comenzó a comer en el Hospital. En toda la jornada, ?no vino nadie a verlo, salvo las enfermeras y mucamas. Amanecí el 31 y mi hijo estaba con diarrea. Yo le cambiaba las sábanas. Nadie vino a decirme qué color es, si le dolía la panza?.
-¿Usted le avisó a la enfermera?
-Sí, porque yo le decía mi hijo tiene diarrea y le pedía sábanas limpias. Ellos me trataban bien; cambiaba yo las sábanas. Estaba con mi hijo ahí y nadie vino a revisar nada. El 31 antes de las 9, le pregunté si venía un doctor a ver a mi hijo porque era feriado. Vino el doctor Scarcella que es el pediatra de mi nena, le tocó la panza. Y mi hijo le dijo que le dolía más o menos, porque estaba aterrorizado, le tenía miedo al quirófano. Cuando los médicos se iban, él me decía que le dolía.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl alta
Luego de la revisación, le dieron el alta: ?Le dijo ?dale gordo, levantate, ponete la ropa, andate a La Movediza y explotá petardos. Le dieron el alta?.
El médico atribuyó el cuadro a una gastroenteritis y le aseguró que es ?simple?, que se le iba a pasar la diarrea. De regreso en su casa, el chico permaneció a dieta, comió poco, tomó gaseosa y brindó por el año nuevo.
El 1 de enero seguía con dolores y el sábado 2 de enero la madre fue a trabajar al geriátrico y Jorge quedó al cuidado de su cuñada de 18 años, que tiene un bebé y que siempre queda a cargo del hogar.
?El estaba bien, no tenía vómitos y paró la diarrea. Amanecimos el domingo, bien, se acostó en mi cama, se estaba refrescando. A la noche lo obligué a comer una milanesa al horno, porque no comía nada, y vomitó dos veces. Le di un Sertal, le pasó el dolor. Le preparé todo por las dudas y se quedó dormido?.
La mujer se fue al trabajo y al mediodía la llamaron porque Jorge se había desmayado en el baño. Lo trasladaron en remís al Hospital de Niños y el chico reclamaba que le faltaba el aire, ?pero él hablaba bien, estaba consciente?, aclaró su madre.
?Yo llegué y no me dejaron verlo porque estaban trabajando. Supuestamente al doctor Pedro de la salita (de La Movediza), que es nuestro doctor, no lo dejaban ver a mi hijo. A las 14 y algo me llamaron y me dijeron que estaba mal, que estaban trabajando?, relató entre lágrimas.
Agregó que ?al rato vino el doctor Pardini y me dijo: ?Señora, qué pasó?. Yo traje a mi hijo así, así me lo llevé y lo traje otra vez, ellos tienen que decir qué pasó. Me dijo ?su hijo está mal??.
Luego de varias idas y vueltas, ?salió el doctor de guardia, me miró con dolor, yo lo vi, y me dijo ?tu hijo falleció?. Pegué un grito y pedí verlo. Le pegué un empujón y pasé la puerta. Estaba ahí tirado sobre una cama o mesa de chapa, no tenía sábana, no tenía oxígeno, suero. Lo que yo vi como madre es que estaba boca arriba con la panza hinchada y estaba vomitado. Me dejaron ahí y lloré un montón con mi hijo ahí?.
Después le preguntaron si tenía antecedentes de familiares con problemas del corazón y le explicaron que había sufrido un paro cardíaco. ?Yo quiero saber porqué se murió. Yo quiero saber qué le pasó, qué tuvo. Yo no quiero nada, pero si fueron los médicos tienen que contarme qué pasó?, dijo desesperada.
La Justicia
ya investiga
El mismo lunes, el cuerpo de Jorge Ramón Matto fue sometido a una autopsia. La madre, en medio del shock, autorizó a los médicos del Hospital para que se realizara.
En la morgue le presentaron al médico forense, le explicaron cómo iba a ser la autopsia y la mandaron a realizar la denuncia a la comisaría Segunda. Luego de los estudios, le entregaron el cuerpo, que fue velado hasta ayer a las 16.
Cuando le preguntó al profesional de policía qué tenía Jorge, el médico forense ?me dijo ?encontré una infección, esto no es nada oficial, porque después de los análisis vamos a saber??.
-¿Usted sospecha que fue apendicitis?
-Yo sospecho, porque él nunca sufre de otra enfermedad. Porque en el diagnóstico que ellos hicieron no salió nada. En una placa de tórax no va a salir, en un análisis de sangre no va a salir.
No hicieron nada. La verdad, como madre, no sé si estoy dolorida, no hicieron nada, porque él llegó a tiempo, lo tuvieron tres días, tuve tiempo de tenerlo en mi casa y a la última hora lo trajeron?
-¿Sufría alguna enfermedad crónica?
-Nada, nada. Que sea el ataque al corazón, o del hígado, pero que me digan. Yo no espero nada. Pero ahora le pasó a mi hijo; como siempre se dice, me pasó a mí. Yo quiero que se sepa para que tengan cuidado. Mi hijo era un chico sano, tenía trece años.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios