Una madre decidida a todo se encadenará al Municipio por la falta de ayuda para su hijo
La historia de Nicolás comenzó hace aproximadamente tres años, cuando al chiquito le diagnosticaron sarcoma de fémur (cáncer de huesos, como se conoce en términos comunes) y luego de ser operado en el Hospital Gutiérrez, de Capital Federal, le colocaron una prótesis. Estuvo ocho meses internado y después comenzaron con las sesiones de quimioterapia en forma ambulatoria. Todo iba bien ?físicamente-, hasta que el año pasado se le desplazó la prótesis y hubo que removerla ?Tenía que durarle hasta los 18 años ?cuenta Patricia- y el chiquito está desde noviembre en reposo, aunque se las ingenia para caminar porque tiene una voluntad de hierro?.
Lo que necesita en este momento Nicolás es un reemplazo de cadera total y se supone que con esa operación va a andar bien un tiempo, pero su madre sabe que necesitará muchas operaciones a lo largo del tiempo, ya que Nico está en edad de crecimiento. El sarcoma estaría controlado y el niño es sometido cada seis meses a exámenes para prevenir cualquier inconveniente.
Recuerda Patricia que en ese entonces el Municipio le entregó cien pesos para ayudarle con los gastos que demandaba la vida fuera de la ciudad, que obviamente no le alcanzaron para nada y hubo gente y medios de comunicación que se sumaron para que Nico terminara la quimio en Buenos Aires, con menos de lo que en realidad necesitaba, pero aportaron lo suyo.
Ya en Tandil y con el pedido hecho de la prótesis a través del FAS, en el Hospital Ramón Santamarina, cree que de algún modo fue sometida a un manoseo, porque un día la llamaban para avisarle que había llegado y después le decían que se habían equivocado: ?Un día me cansé de ir por las buenas, me di cuenta que no me iban a dar una respuesta, porque nadie se pone en la piel del que está sufriendo?.
Ayer estuvo en la Intendencia, alguien catalogó su actitud de agresiva, tal vez hubiera sido más piadoso calificarla de ?desesperada?, ya que la desbordó la angustia y la impotencia, ?porque no estoy pidiendo una casa, un terreno ni para comprarme un auto, sino para solucionar el problema de salud de mi hijo, que no tuvo una simple gripe sino cáncer?.
Patricia, su marido y sus otros siete hijos no cuentan con una obra social: sí la tiene Nicolás, a través de un subsidio que cobra desde diciembre, pero como para hacerle las cosas más difíciles, la obra social que le toca tiene un período de carencia, por lo que hasta abril o mayo no podrá usarla. La mujer interpuso un recurso de amparo a la obra social, pero no tuvo éxito, no prosperó, otra vez para ella y su hijo fue ?no?.
Actualmente, está pidiendo que el Hospital le compre la prótesis y que cuando pase el período de carencia la obra social la devuelva, pero eso tampoco pudo ser.
?Desde mediados de diciembre, cuando comencé todos los trámites a través de la asistente social del Hospital, pedí que me ayudaran y comprar el elemento a través del FAS y en ese momento (la asistente social) me dijo: ?No va a haber problema porque es un nene de Tandil, paciente oncológico?. Hice todos los papeles, que fueron muchísimos, y el jueves pasado me llamaron para decirme que con los fondos del FAS no se puede cubrir porque es un costo muy elevado y que probara ?me dio el listado de las prótesis de cadera nacionales que hay en el país- de hablar con la doctora Ana Lamelas, traumatóloga infantil especialista en tumores, que es la que lo atiende, para que gestionara de comprarla por medio de la Provincia. Y la doctora me dijo que se tenían que hacer cargo en la ciudad?, explicó la madre.
Por otro lado, cuando le pusieron la primera prótesis dijeron que era suiza, pero al fallar admitieron que era de industria nacional. ?Oncológicamente se encuentra bien, con los controles de tomografía, pero tiene que tener una vida tranquila? el Intendente es pediatra, y sabe que una persona, y más un niño, necesita un ambiente tranquilo, que eso es un gran porcentaje de su recuperación. Pero cómo va a estar tranquilo si me ve llorar todo el día?, dice mientras abraza al chiquito que le pide bajito: ?No llores más mami, por favor?.
-¿Cuál es el próximo paso, Patricia?
-Estuve con Luciano Grasso (concejal de la UCR), me atendió bien y me tomó el número de celular para llamarme. Si no recibo su llamado ?hasta las 18 de ayer no había novedad- con una respuesta para mi hijo, mañana (por hoy) con los miembros de mi familia que quieran acompañarme voy al Municipio y allí me voy a quedar hasta que me den una solución. Si me prestan una silla de ruedas iré con mi hijo, aunque no quisiera exponerlo a tanto. Y de ser necesario, me encadeno enfrente a la Municipalidad. Estoy pidiendo por mi hijo, ¿es tan difícil de entender?
Patricia es parte de la gente que cree que tener una ciudad bonita es maquillaje. Y observando en las condiciones en que vive, absolutamente precarias, la falta de expectativas, el dolor por la grave enfermedad de su hijo, nadie tiene derecho a corregirla, enmendarla. Hacerlo sería una falta de respeto, sería no entender su dolor de madre y su falta de sueños, a pesar de que todavía no ha cumplido los cuarenta años.*
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