Una madre denunció que otra menor golpeó a su hija y reclama terminar con la violencia
La mujer, que busca evitar que estos casos se repitan y se naturalicen, recurrió a la Comisaría de la Mujer, a la Seccional Primera, al Hospital de Niños, a la institución educativa y al centro de contención donde vive la adolescente agresora, pero no se conformó con las respuestas que recibió. Así, decidió compartir con El Eco de Tandil su temor ante la posibilidad de que los ataques se repitan y planteó la necesidad de avanzar con acciones preventivas.
Relató que su hija fue golpeada por otra nena el viernes 31 de agosto, cerca de las 19.10, en las puertas de la Escuela Normal. Tras la agresión, la adolescente fue a buscarla a su trabajo. “La miro, le habían pegado una patada en el ojo”, dijo aún conmocionada.
Su hija le explicó que a la salida de la escuela, a las 6.45, cuando había una “manteada” a otra compañera, una chica de la edad de ella “a la que le gusta el mismo nene –motivo de la riña- le dice: ‘Vení Rocío que vamos a hablar’. Cuando Rocío se corre, la agarra de los pelos, la tira al piso y le pegó patadas en el ojo”.
Inmediatamente, la adolescente fue hasta el trabajo de su mamá a contarle lo ocurrido, y ambas se dirigieron a buscar a la agresora. “Vive en el hogar Rincón de Encuentro, en Paz al mil. Me acerco al hogar, pido por los responsables y como era viernes, no había nadie”, señaló Marcela Villalba.
Sin respuestas, le recomendaron que se acercara a la Comisaría de la Mujer para radicar una denuncia, pero no se la tomaron y la derivaron a la Seccional Primera. Antes de hacer la exposición, llevó a su hija al Hospital de Niños, donde la atendieron y comprobaron que las heridas eran superficiales.
Días después, también logró hablar con la directora de la escuela y con Celina Ríos, a cargo del hogar de contención, aunque tampoco le dieron una solución al problema entre las menores.
Vivir con miedo
Aún afectada por estos hechos, la madre confió que “estaba nerviosa, descontrolada, porque a mí el maltrato me supera porque yo recibí maltrato por mi última pareja, entonces esto es como que coronaba mi malestar”.
Tras pasar por todas las instancias formales, la mamá quedó con una sensación extraña provocada por la falta de acciones concretas e indicó que “terminé a las 23.30 con una denuncia que tuvo que hacer Rocío, conmigo avalándola porque es menor”.
Expresó que “lo que a mí me preocupa es el maltrato entre chicos”, ya que es la primera vez que vive una situación de este tipo con alguno de sus cinco hijos.
Aseguró que estos casos son habituales a la salida de las escuelas, porque los chicos se trasladan a distintas instituciones y se arman peleas en las puertas de las instituciones. Incluso, es común que las autoridades o vecinos soliciten la presencia de patrulleros.
“Lo que me preocupa es el maltrato físico de una chica a otra de la misma edad. No es la sociedad que yo quiero para mis hijos. Yo no quiero que esto suceda más”, afirmó.
Agotadas las instancias institucionales, pidió que “otras madres a las que les pasó lo mismo se hagan eco, que nos podamos juntar; ya que hay tantas manifestaciones, que podamos hacer un bien común”.
Aseguró que la intención es frenar la violencia entre adolescentes y “al mismo tiempo, ayudar a los agresores, tanto varones como mujeres”.
Explicó que “Rocío está aterrada, me llama a cada rato al celular” e incluso, recibió más amenazas, por lo que depende de su familia y vecinos para ir y volver a la escuela, como así también para circular por la calle.
“Me indigna que la víctima, que en este caso es mi hija, no pueda ir al centro, no pueda ir a la esquina, porque no sabemos en qué momento esta chica o un grupo, la pueden atacar”, dijo.
Por último, reclamó que “la comunidad escolar o de secundaria de Tandil se movilice, haga algo para que esto no ocurra más a los chicos, porque yo me siento acorralada, yo no sé para dónde ir con este caso, porque para mí es una preocupación”. u
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