Una madre denunció que su hijo adolescente está amenazado por una patota estudiantil
Gabriela Gamboa planteó ayer ante El Eco de Tandil el temor y la incertidumbre en la que vive a raíz de una serie de amenazas que sufre su hijo de 15 años por parte de lo que calificó como una patota de alumnos de un establecimiento lindero al que concurre su hijo.
La mujer indicó que “el lunes a las 16 me llamaron para retirar a mi hijo de la Escuela Normal y tuve que salir del trabajo. Pregunté si era por mal alumno o había hecho algo, pero me dijeron que era por su seguridad ya que otros adolescentes pretendían agredirlo”.
Añadió que “siempre atacan o amenaza a algún inteligente, algún carilindo, pero yo no puedo esperar que mi hijo venga con la cara cortada para comparar con lo que pasa en el Gran Buenos Aires, ya que estamos en Tandil”.
La madre dijo que su hijo “quedó libre por faltar a raíz de amenazas y no quiero que pierda el año escolar porque no se puede acercar al colegio”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAclaró que su hijo “no conoce a la chica y el nombre del chico se enteró por terceros”.
La mujer dijo que el lunes “hubo disturbios en la escuela y un nene terminó con la nariz lastimada y otro con un brazo raspado. La violencia está. Los más grandes defendieron a mi hijo, porque saben que es un chico que no molesta”.
Consultada sobre los agresores, Gabriela Gamboa dijo que son alumnos de la ex Escuela de Comercio que ingresan por los fondos.
Previamente en la escuela le respondieron que “era un problema ajeno, que él traía de afuera, ya que el problema no era con alumnos de la escuela y que -por lo tanto- tenía que solucionarlo afuera”.
La mujer dijo que es mucama y que el año pasado trabajaba ocho horas diarias. “Este año tuve una reducción a cuatro y ahora me pregunto cómo hago para mantener a mi hijo si no lo puedo mandar a ningún lado, ni siquiera a estudiar. Si dejo de trabajar para cuidarlo, mis hijos dejan de estudiar y pasaremos a ser otros vagos del país”.
Mencionó además que el grupo agresor que entró a la escuela de su hijo estaba compuesto por “entre 15 o 20 pibes. Fue en el segundo recreo del lunes y hubo disturbios con alumnos de quinto y sexto año que salieron a defender a mi hijo. A uno de los chicos de Normal lo corrieron como tres cuadras con un fierro hasta que pudo volver a entrar en la escuela”.
Por otra parte dijo que el viernes “fui al establecimiento por trámites de mis hijos menores. Cuando mi hijo me vio me pidió que lo retirara porque tenía hora libre, pero después me enteré por mi hija que lo estaban esperando para pegarle y que todos los chicos de la escuela lo estaban sabiendo”.
Finalmente la mujer indicó que “no puedo hacer como en el jardín de infantes, llevarlo y traerlo. Y tampoco pueden venir chicos con otras culturas a estropear el trabajo que estoy haciendo y lo que hace él, que es un chico que quiere progresar en suyo”.*
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