Una madre que vive separada de su beba enferma pide el pase urgente para poder trabajar en Tandil
Analía Cabrera y Néstor Sosa atraviesan una situación complicada y desesperante. Su beba de 8 meses está internada en un departamento de Tandil, al cuidado de su papá, mientras que su madre debe residir en Rauch para conservar su trabajo como cocinera en el Centro Integrador Comunitario de esa localidad.
La pareja esperaba poder fijar residencia en Tandil, proyecto que mantenía a mediano plazo, pero a partir del nacimiento de Camila, la mamá debió acelerar los trámites porque la niña necesita estar cerca de centros asistenciales con capacidad para atender su complejo cuadro.
?Ahora, cuando nació la nena, se nos trastocó todo. Ella titularizó hace dos meses y por ley no corresponde el traslado, pero pedimos un trámite de excepción. En Rauch le dijeron que no era posible y hablamos con Mery Fuente, que es la presidenta del Consejo Escolar de Tandil; se puso a disposición nuestra, llamó a Rauch, mandó toda la historia clínica a La Plata y nos dijeron que era rápido?, relató Oscar Sosa.
Agregó que ?aparentemente en Rauch hay un poquito de negación, porque ellos tienen un inconveniente: al trasladar a Ana para acá, la ciudad pierde el puesto, entonces no quieren porque se quedan sin una cocinera, sin un puesto, no pueden reemplazarla por otra, y eso es lo que está deteniendo? el pase.
El papá de Camila explicó a El Eco de Tandil que ?nosotros, obviamente, necesitamos estar unidos, pero lo que más necesita la nena es la madre, porque no se puede criar con el padre. La nena tiene que estar acá porque la tecnología que hay acá no existe en Rauch y cuando ella se descompensa, hay que internarla de urgencia y acá tienen toda la aparatología como para mantenerla con vida?.
Ante este cuadro, Néstor Sosa explicó que ?el doctor Mazza, que es el pediatra de Camila, elevó una carta diciendo la necesidad de que la nena esté con la mamá y que no pueden trasladarse de esta ciudad porque mínimamente tiene lo necesario?.
Por estos motivos, señaló que ?la decisión es exclusivamente de Rauch. Ella no puede perder el puesto por la obra social, porque sin ella no podríamos mantenerla a Camila. Ahora está con un sistema de alimentación NEC, que es por goteo, alimentación continua. Ella toma cuatro horas, descansa dos y toma otras cuatro, por sonda nasogástrica, esto es por medio de Nutrihome, que sale 5 mil pesos por mes y lo paga la obra social. Para nosotros sería imposible pagarlo?.
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de Tandil
La situación de separación de madre e hija lleva ya tres meses, ya que Analía tuvo medio año de licencia y luego debió regresar a Rauch para retomar su empleo.
?Pedimos el traslado del puesto de Ana a Tandil. Acá nos dijeron, en el Consejo Escolar, que ?cuando usted tenga el pase, acá tiene trabajo?. Quiero destacar la buena voluntad de Mery Fuente y de Susana González, que fue la consejera que hizo todos los trámites en La Plata?.
El padre expresó que ?entendemos el problema que tiene Rauch, pero también sabemos que porque se venga Ana para acá no se van a quedar sin comer los 200 chicos del centro comunitario. Aparte, los compañeros de Ana de la cocina le dijeron que se arreglaban hasta que se consiga un nuevo puesto?.
El cuadro
de Camila
Camila padecería citomegalovirus, algo que es frecuente en la mayoría de la población pero que se vuelve altamente peligroso si la madre lo contrae durante el embarazo o cuando está dando a luz.
?Aún ahora está sin diagnóstico porque se le hicieron todos los estudios genéticos, metabólicos y todo dio negativo. Tiene problemas de absorción de los alimentos. El primer mes estuvo sin atención porque el pediatra de Rauch decía que no era nada. Cuando la vio el pediatra de Tandil, automáticamente la internó con suero porque estaba totalmente deshidratada y desnutrida: bajó de 3.150 kilogramos, que pesó al nacer, a 2.500 kilogramos?, contó Oscar Sosa.
Camila estuvo internada en la Nueva Clínica Chacabuco, a los 15 días la derivaron al Hospital Italiano de La Plata y dos semanas después, al Sor Ludovica. ?Ahí recién dio positivo el examen de citomegalovirus, después de dos meses de nacida?, dijo el padre.
Camila tuvo problemas en los intestinos, soplos al corazón y una fisura en el hemisferio derecho del cerebro, lo que podría aparejarle problemas de audición y visión.
?No se sabe todavía las secuelas que puede tener. El doctor Mazza le quiere poner un botón gástrico, pero ella todavía no coordina para tragar, entonces no se puede alimentar por boca?, agregó.
Hoy la situación de Camila se agrava por la ausencia de su mamá, a la que extraña. Analía Cabrera no puede permanecer en Tandil porque perdería su trabajo, gracias al cual puede ofrecerle a su bebé los cuidados médicos que necesita.
Los que deseen conocer más de esta historia pueden buscar en Facebook ?Camila Sosa, un pase con mamá?.*
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