Una mujer con dos niños pequeños se quedó sin nada luego de que su vivienda ardiera en llamas
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Un panorama absolutamente desolador se percibía ayer al acercarse a lo poco que quedó de la casa 8 del barrio ubicado en la esquina de Córdoba y Ugarte. Al llegar al lugar, Carmen Pendás, la madre de la dueña de la vivienda, junto a su nieta que tan sólo tiene dos años, no pudo contener las lágrimas. Sólo cenizas, algo de ropa quemada en el piso, las camas, mesa, sillas, colchones, los artefactos electrónicos completamente carbonizados.
No quedó nada en pie, sólo un par de paredes y las chapas del techo a punto de desmoronarse. Sin poder salir de su asombro, la pequeña de dos años le dice a su abuela: “Mi casita se quemó”. Con tristeza, la mujer le responde: “No te preocupes mi amor, todo va a estar bien”.
El hecho ocurrió en la madrugada de ayer mientras Solange Pendás, la dueña de la vivienda, había salido con una amiga. Afortunadamente, sus hijos, la nena de 2 años y un nene de 7, estaban en la casa de Carmen, su madre.
Alrededor de las 4 de la mañana recibió un mensaje en el que le decían que su casa estaba envuelta en llamas. Cuando llegó a la vivienda, ya no quedaba nada.
“Me fui a la 1 de la mañana y a las 4 me mandaron un mensaje diciendo que mi casa se había prendido fuego. Vine del lugar donde estaba, yo había salido con una amiga, y cuando llegué, estaban los bomberos. La casa ya se había quemado. Perdí todo, la casa completa, útiles de los nenes, ropa, colchones, todo. No quedó nada“, contó sin poder contener el llanto.
Según explicó, los vecinos vieron gente dentro de la casa y las luces de una habitación que se encendieron y luego se apagaron. “Llave tengo yo solamente, no sé si entraron con intención de robar, de romper o de quemar”, afirmó.
Solange tiene 22 años y en este momento no tiene trabajo. “Pido a Bienestar Social que me ayude aunque sea con un alquiler por un tiempo o en lo que me puedan ayudar para acomodarme, porque ahora me voy a la casa de mi mamá, estoy sola con los dos nenes. Yo estoy separada, no me queda otra que ir a lo de mi mamá”, explicó.
Solange contó que “hace poco le había puesto los pisos, ahora vamos a tener que tirar todo y volver a empezar de cero pero sin nada. Antes por lo menos empecé con algo. Nosotros vinimos a vivir acá en febrero, nos plantaron la casa y la tuvimos que terminar nosotros, hicimos las carpetas, el baño, instalamos el agua, la luz, todo. Teníamos el convenio de Smata con el Municipio, ellos nos ayudaron, nos dieron la casa y el resto lo tuvimos que hacer nosotros. Fuimos acomodando todo para los nenes y ahora vamos a tener que empezar de cero porque no sirve nada”.
Otra desgracia
Por su parte, Carmen Pendás, la madre de Solange, contó que “ella estuvo viviendo un año y medio en Smata sin luz sin agua, luchando para poder tener su casa y ahora no le quedó nada. Lo único que tienen es lo puesto”.
Asimismo, dijo que recientemente sufrieron una desgracia, que fue el suicidio de su hijo de 16 años hace seis meses.
“Si hay alguna autoridad, (Rubén) Dieguez, (Oscar) Teruggi, (Natalia) Martignoni cualquiera que se pueda acercar urgente, ellos me conocen, saben por lo que yo pasé, que le puedan dar una mano a mi hija. Ella necesita urgente un alquiler, no es que en mi casa no la pueda tener, pero estoy bajo tratamiento psiquiátrico debido al fallecimiento de mi hijo hace seis meses y hay cosas que me superan”, explicó en diálogo con El Eco de Tandil.
Y aseguró que “estoy pasando una situación difícil, tenemos un ambiente demasiado triste y no es un lugar para que mis nietos estén en este momento con nosotros, ellos se merecen otra cosa. El lunes el nene tiene que ir a la escuela, no tiene guardapolvo, ni útiles, mi hija no tiene una taza, un vaso, no le quedó absolutamente nada. Les pedimos a todas las personas que tengan algo que no usen, aunque les parezca poquito, para nosotros es un montón, una olla, una pava, un vaso, un aparador, una cama, una sábana, colchón, algunos bloques, ladrillos para poder ir levantando la casa de vuelta de a poquito, lo que sea va a ser bien recibido”.
Para colaborar, pueden comunicarse al 155-09697 o dirigirse a la casa de Carmen Pendás en el barrio Procasa I, casa 9 del barrio El Tropezón. *
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios