Una mujer con proyectos
Escribe Ana Pérez Porcio
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUna Marta que ha cambiado mucho, hoy se la ve más segura y llena de proyectos.
La apostilla del domingo
“Una de las cosas que ya predecían que ese domingo iba a ser de felicidad es que en casa busqué el padrón en internet y puse Marta Rosario Luján Alvo y ¡allí estaba! Cerré todo nuevamente e hice el mismo ejercicio durante dos o tres veces y ¡seguía estando!
-¿Se buscó con su identidad anterior?
-¡Claro! Puse Hugo Alberto Alvo y salió denegado.
“Una de las cosas que ya predecían que ese domingo iba a ser de felicidad es que en casa busqué el padrón en internet y puse Marta Rosario Luján Alvo y ¡allí estaba! Cerré todo nuevamente e hice el mismo ejercicio durante dos o tres veces y ¡seguía estando!
-¿Se buscó con su identidad anterior?
-¡Claro! Puse Hugo Alberto Alvo y salió denegado.
¡A la bandera!
Marta está estudiando en la Escuela Técnica Nº 3. Le preguntamos cómo es la relación con sus compañeros: “Como en todo lugar, está con los que te llevás bien y con los que no, se hace una brecha en el medio y listo. Tengo algo, como buena sagitariana que soy, capacidad de empatía, y trato de ponerme en el lugar del otro, de entenderlo. Usted sabe que con mi situación siempre fui muy prudente, tratando de que la gente no se sienta incómoda porque no todos tienen una apertura mental para comprender lo que uno hace y las determinaciones que toma, a veces se olvida de lo que pasó, de la lucha con los documentos, de la operación de reasignación de sexo para convertirme en mujer, pero siempre hay alguien que de buena o mala manera te lo recuerdan. Sin embargo he encontrado un buen grupo.
Además le cuento algo: Logré mucho más que mi objetivo, el año pasado fui el tercer promedio más alto de la escuela (9,44) y ocupo el tercer lugar en la bandera, soy escolta y esto lo digo con mucho orgullo, porque me llevo los aplausos y es un mérito propio. Y me nutro de esas cosas, de los logros como haber estudiado y ser enfermera, de continuar y llegar a ser licenciada en gastronomía… y además tengo muchos proyectos más.
Marta está estudiando en la Escuela Técnica Nº 3. Le preguntamos cómo es la relación con sus compañeros: “Como en todo lugar, está con los que te llevás bien y con los que no, se hace una brecha en el medio y listo. Tengo algo, como buena sagitariana que soy, capacidad de empatía, y trato de ponerme en el lugar del otro, de entenderlo. Usted sabe que con mi situación siempre fui muy prudente, tratando de que la gente no se sienta incómoda porque no todos tienen una apertura mental para comprender lo que uno hace y las determinaciones que toma, a veces se olvida de lo que pasó, de la lucha con los documentos, de la operación de reasignación de sexo para convertirme en mujer, pero siempre hay alguien que de buena o mala manera te lo recuerdan. Sin embargo he encontrado un buen grupo.
Además le cuento algo: Logré mucho más que mi objetivo, el año pasado fui el tercer promedio más alto de la escuela (9,44) y ocupo el tercer lugar en la bandera, soy escolta y esto lo digo con mucho orgullo, porque me llevo los aplausos y es un mérito propio. Y me nutro de esas cosas, de los logros como haber estudiado y ser enfermera, de continuar y llegar a ser licenciada en gastronomía… y además tengo muchos proyectos más.
A fin de año termina su bachillerato con orientación en gastronomía y afirma que es muy feliz, “aunque aún no he encontrado el hombre ideal todavía, pero para ser completamente feliz necesitaría que se disipara mi preocupación por la incertidumbre laboral”.
Si bien ella ya tiene un trabajo fijo no le alcanza para tener la certeza de que llegar a fin de mes no es toda una hazaña. Le hacemos notar que la mayoría de los argentinos vive así, pero insiste en que continúa estudiando porque necesita estar tranquila económicamente “Fueron tantos años de preocupaciones incluido lo económico. Si tuviera resuelta la parte laboral sería Gardel… pero en versión femenina”, suelta sonriendo.
Si bien ella ya tiene un trabajo fijo no le alcanza para tener la certeza de que llegar a fin de mes no es toda una hazaña. Le hacemos notar que la mayoría de los argentinos vive así, pero insiste en que continúa estudiando porque necesita estar tranquila económicamente “Fueron tantos años de preocupaciones incluido lo económico. Si tuviera resuelta la parte laboral sería Gardel… pero en versión femenina”, suelta sonriendo.
Los ojos de Marta
Nos cuenta que tiene pensado irse de la ciudad para continuar estudiando: “Como siempre digo, cuando terminé el séptimo grado en casa me dijeron ´hay que ir a trabajar´ por eso los estudios fueron asignaturas pendientes que hoy voy saldando de a poco, no tengo apuro.
-¿No puede ejercer como enfermera?
-No porque la sanidad es hasta los 50 años y tengo 55. Deberé esperar hasta jubilarme, donde ya voy a tener algo fijo y pienso radicarme en Mar del Plata, trabajando en gastronomía y estudiando medicina. Ya me estoy relacionando, por otro lado, con el turismo, de modo que abro los frentes para encontrar un buen trabajo.
Nos cuenta que tiene pensado irse de la ciudad para continuar estudiando: “Como siempre digo, cuando terminé el séptimo grado en casa me dijeron ´hay que ir a trabajar´ por eso los estudios fueron asignaturas pendientes que hoy voy saldando de a poco, no tengo apuro.
-¿No puede ejercer como enfermera?
-No porque la sanidad es hasta los 50 años y tengo 55. Deberé esperar hasta jubilarme, donde ya voy a tener algo fijo y pienso radicarme en Mar del Plata, trabajando en gastronomía y estudiando medicina. Ya me estoy relacionando, por otro lado, con el turismo, de modo que abro los frentes para encontrar un buen trabajo.
Los ojos de Marta vuelan porque siente que la vida le está devolviendo tanto, le está brindando oportunidades que tal vez no soñó cuando era un niño inocente que no entendía lo que le pasaba y una familia que no la comprendía y que cuando terminó la primaria –como señaló- le dijeron ¡ahora a trabajar!. Fueron años de lucha sin pausa por eso hoy, sin rencores y llena de proyectos se la ve más mujer que nunca.
“Sé que me hice una ´figura pública´, por decirlo de alguna manera, ya que cuando el doctor Arribere le pidió a Olga (Marega) que fuéramos a los medios para ver si había algún abogado en Tandil que pudiera ayudarnos a armar la causa –fue el doctor Roberto Pey-, mi situación adquirió notoriedad, pero también era para ayudar a otras personas en mi situación ya que estuve veinticinco años sin saber cómo hacer para solucionar mi vida.
“Sé que me hice una ´figura pública´, por decirlo de alguna manera, ya que cuando el doctor Arribere le pidió a Olga (Marega) que fuéramos a los medios para ver si había algún abogado en Tandil que pudiera ayudarnos a armar la causa –fue el doctor Roberto Pey-, mi situación adquirió notoriedad, pero también era para ayudar a otras personas en mi situación ya que estuve veinticinco años sin saber cómo hacer para solucionar mi vida.
Caminando hacia el futuroó
Tengo muchos proyectos, pero hay que ver cómo estoy de acá a cinco años
-¿Cómo cree que estará?
-De acuerdo a como me siento ahora, con tantas ganas de hacer cosas, ocupada, creo que voy a estar muy bien porque la gente se desmoraliza o comienza a pensar en enfermedades cuando se siente sola.
-¿Y usted se siente sola?
-No. Si bien como le decía aún no he encontrado al hombre ideal; bueno lo ideal sabemos que no existe pero es una manera de decir, he tenido oportunidad, he conocido personas con las que podría haber entablado una relación; si bien no soy materialista, soy una mujer independiente pero no quiero que nadie dependa de mi, aunque reconozco que me gustaría tener un compañero; pero en fin, tenemos que pensar que Tandil no es una ciudad muy abierta, pero no es mi problema
Tengo muchos proyectos, pero hay que ver cómo estoy de acá a cinco años
-¿Cómo cree que estará?
-De acuerdo a como me siento ahora, con tantas ganas de hacer cosas, ocupada, creo que voy a estar muy bien porque la gente se desmoraliza o comienza a pensar en enfermedades cuando se siente sola.
-¿Y usted se siente sola?
-No. Si bien como le decía aún no he encontrado al hombre ideal; bueno lo ideal sabemos que no existe pero es una manera de decir, he tenido oportunidad, he conocido personas con las que podría haber entablado una relación; si bien no soy materialista, soy una mujer independiente pero no quiero que nadie dependa de mi, aunque reconozco que me gustaría tener un compañero; pero en fin, tenemos que pensar que Tandil no es una ciudad muy abierta, pero no es mi problema
El DNI de Florencia
-¿Qué le pareció que Florencia de la V -un travesti que no reniega de su sexo viril- tuviera su DNI como mujer en un abrir y cerrar de ojos y que ahora –como ella dice- esté a punto de convertirse en mamá?
-No he leído mucho sobre la Ley de Género, pero a mí que me investigaron tanto para ver si tenía ovarios, que debía hacerme mamografías, exámenes psicológicos no me convence mucho cuando no se renuncia a su sexo y que si tiene sus genitales masculinos se le otorgue un DNI de sexo femenino. No tengo absolutamente nada con los travestis, pero hablando del caso específico de Florencia, le tendrían que haber dado el documento con los nombres que eligiera, pero en el casillero de sexo debe seguir figurando el masculino, ya que utilizan su miembro para ser activo y pasivo.
-¿Y el caso de Alejandro Iglesias?
-El de este chico que estuvo en Gran Hermano es diferente porque son muy complicadas las operaciones de mujer para hombre, son tres intervenciones hay que hacerle la mastectomía, sacarle ovarios, útero y después está la prótesis peneana. Y en el caso de este chico, no ha podido hacerse la última operación porque necesita quince mil dólares.
Lo entiendo, a mí me pasó, cuando viajé a Chile tuve que invertir en 1982 el valor de una casa, más de cuatrocientos mil pesos.
-Si le tocara hoy la situación de operarse lo haría en Argentina?
-No, porque las que se han hecho hasta el momento no han dado buenos resultados. Pero fui muy afortunada porque tuve la posibilidad que me operara una eminencia como el doctor Mc Millan, que mi familia me ayudara y me diera el dinero para hacerlo.
-Y justamente la ayudó su abuela, esa mujer adusta que parecía que no la entendía para nada.
-Sí, fue muy dura en su momento, pero me ayudó y también me dejó la otra casa que recibí como herencia. Pero hay que ser amplia de criterio y sé que mientras viva voy a convivir con esto. porque en una oportunidad una persona del juzgado donde tramitaba la causa me dijo que me debía ir de Tandil. Pero por qué, si no soy una delincuente, no tengo que huir. Si voy a Mar del Plata me voy a encontrar con gente de esta ciudad, además soy una persona conocida, trabajé en Ronicevi cuando éramos mil operarios. Salí en los medios y gracias a ellos –sobre todo a El Eco de Tandil- conseguí que el doctor Roberto Pey me ayudara. No oculto eso para nada y no lo pienso hacer.
A veces digo: no doy más explicaciones, porque me canso, es mucho desgaste porque parece que todo pasara por el sexo y en realidad soy más que eso: soy un ser humano, una estudiante, trabajadora, amiga y tengo muchas otras cualidades. Pero muchos hombres no se acercan porque soy una patente registrada: Marta Alvo, la que se operó, la que le dieron su DNI como mujer. Pero no me importa no reniego de esto porque mi energía está puesta en muchas otras cosas de la vida… mi finada abuela tenía un dicho hermoso: “Una no es una bolsa de oro para que todo el mundo la quiera”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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