Una mujer denunció a un vecino por tener dos ñandúes encerrados en el patio de su vivienda
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María del Carmen Aramburu vive en 11 de Septiembre al 900 y manifestó su indignación porque su vecino, que vive en Garibaldi al 1400, tiene dos ñandúes encerrados en una pequeña jaula en el fondo de su casa.
Según contó en diálogo con El Eco de Tandil, “esta situación viene de muchos años, primero tuvo un ciervo como 5 años y había un olor espantoso, después trajo un ternero”.
“Yo le hice sacar al ciervo porque fui a Bromatología. Le había pedido a él que por favor lo sacara porque era un olor terrible y todo el día se pegaba contra la pared, porque lo tenía encerrado. Yo le dije a la esposa de él que le pidiera que lo sacara, porque yo tenía un chico que me alquilaba y decía que sacaba la ropa de la soga con el olor del animal”, explicó.
Además, afirmó que “yo fui a Bromatología porque un ciervo no puede estar ahí a los golpes, se daba con todo contra la pared, hasta se sacó un cuerno porque se ponía nervioso”.
Asimismo, bastante molesta por la situación, manifestó que “cuando fui a Bromatología por el ciervo vino (el director) Omar Olivera, me tomó la nota, todos mis datos y ahora fui a ver a Crovo, me dijo que iba a venir pero no me preguntó cómo me llamaba, ni nada y no vino nunca”.
También aseguró que el hombre “cuando limpia el excremento se lo tira a un lote de los vecinos. Yo lo vi con mis propios ojos, los días de humedad no puedo estar en el patio de mi casa por el olor”.
“Además hay palomas, chimangos, de toda clase de bichos, porque el alimento también junta ratones. Tienen muchos animales, no es eso sólo porque tiene jaulas cerradas con plástico para que yo no vea qué hay adentro. Ha tenido tres o cuatro ñandúes más y se le han muerto porque esos animales deben estar sueltos, comiendo pasto, corriendo”, denunció.
Según explicó, el hombre, que tiene unos 78 años, tiene campo y de allí traería a los animales.*
“En una jaula muy chiquita
esos animales no pueden estar así”
Consultado por este Diario, Omar Olivera, director de Bromatología, aseguró que no se puede determinar la procedencia del ñandú en cada caso porque existen criaderos de estos animales. “Al ser un animal autóctono no se debería tener en un domicilio pero como hay criaderos, pueden tenerlos”, explicó.
Sin embargo, aclaró que “si hay molestia hacia los vecinos no, si hay olores, moscas y ese tipo de cosas, actuamos nosotros y vamos a ver las condiciones en las que están. Habría que preguntarle a la persona de dónde los sacó y ver cómo los tiene. En una jaula muy chiquita esos animales no pueden estar, viven a campo abierto. Es como si metiéramos una vaca en una jaula”.
También explicó que se le puede llegar a aplicar la Ley Sarmiento, que actúa sobre cualquier tipo de maltrato animal. *
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