Una mujer se asustó con la pirotecnia en la marcha de la UOM, cayó al suelo y se lesionó una mano
Indignada, muy dolorida y con mucha angustia, Mónica Ramírez abrió las puertas de su casa a este Diario para compartir lo que le ocurrió el pasado martes en el segundo piso del palacio municipal, en plena marcha de la UOM por el reclamo de Metalúrgica Tandil.
Según contó, la operaron en mayo de la columna. Luego de la intervención había comenzado a rehabilitarse, pero algo inesperado le ocurrió esta semana. El martes se había dirigido al palacio municipal para conversar con el concejal Néstor Müller y en el momento en que se estaba retirando, sindicalistas de distintos gremios que se manifestaron en apoyo a la UOM ingresaban al recinto con bombos, banderas y bombas de estruendo.
Por desgracia, un artefacto pirotécnico explotó detrás de ella, por lo que Mónica Ramírez cayó al piso y se esguinzó una muñeca. Esto le provocó un retroceso en su recuperación. Tras haber efectuado la denuncia policial contra la UOM por los daños que le ocasionó este episodio, decidió hablar con El Eco de Tandil.
En su casa, aún consternada por lo acontecido, explicó que “fui a la Municipalidad para hablar con el concejal Müller, fui a agradecerle porque me ayudó para hacerme una pensión porque después de operarme me dijeron que no podía trabajar más”.
Seguidamente, contó que “era una persona que trabajaba de lunes a lunes, de golpe no puedo hacer nada. Iba a agradecerle y al mismo tiempo iba a ofrecerme para ayudar en el Hospital de Niños, cuidar a algún chico o leerle a algún anciano, algo que pueda hacer que no sea de fuerza”.
En la ocasión, también “quería comentarle si podía anotarme en algún barrio. Yo alquilo hace 16 años y nunca consigo anotarme en ningún barrio, entonces quería ver si por medio de él podía anotarme. Tener mi propia casa”, afirmó.
Ya cuando se disponía a salir del recinto, sintió un estruendo “terrible” atrás suyo. Según recordó, “yo veía atrás las bengalas y los cohetes que tiraban, todo el barullo y todos a los empujones. La chica de Müller me vio que estaba temblando y me preguntó si tenía miedo a bajar, y le respondí que sí. Vi la escalera de mármol, estaban subiendo, y me dijo que me ayudaba”.
Ella los veía desde arriba, por lo que pensó que “donde baje, me matan”. Entonces, “me ayudó a bajar, me dijo de salir por atrás. Dimos la vuelta a la escalera y de ahí no me acuerdo más, salvo que estaba al lado de un policía, de la chica que me acompañó a la Clínica Chacabuco. Luego, animándome y diciéndome que me quedara tranquila, me preguntó qué me dolía y les conté que estaba operada”, y agregó que “me acuerdo del estruendo y justo cuando caí debo haber pegado en el huesito dulce, que es donde empieza mi problema”.
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Entristecida, se lamentó: “Dios quiera que no me tenga que operar otra vez porque me puedo llegar a morir. Otra operación más y me mato. Jamás había tomado antidepresivos, estoy tomando ahora, estoy yendo a la psiquiatra. Estoy pasada de vueltas, lloro todo el día. Me duele todo”.
clínicos
En ese entonces, el médico que la atendía en Tandil le sugirió que hiciera una consulta en Capital Federal. Viajó y el profesional que la atendió le dijo que tenía un problema en el intestino pero que lo más grave y urgente era su columna.
“Tenía dos vértebras aplastadas, hernia de disco y de nacimiento me faltaba una vértebra y mis caderas se estaban abriendo porque tenía osteoporosis avanzada”, especificó y añadió que “un año me lleva la rehabilitación a mí porque tengo mucha tiroides, entonces la cicatrización lleva mucho tiempo”.
En cuanto a los gastos de su situación médica, comentó que “estoy pagando dos préstamos, mi marido no está cobrando sueldo y se tiene que operar ahora de la garganta”.
y su pedido
Consultada acerca del reclamo en sí, reconoció que “ahora necesito ayuda. Por ejemplo la chica que colabora acá en casa venía antes dos veces por semana, ahora va a tener que venir toda la semana y es imposible pagarle en la situación que estoy”.
Por último, la mujer admitió: “No sé cómo voy a hacer, estoy hecha una inútil. Necesito salir y tiene que acompañarme alguien porque como estoy nerviosa se me baja la presión”.
Seguidamente, lanzó que “en este momento las disculpas no me sirven porque ya vine para atrás todo, hoy quise preparar mate y no pude”. Ahora necesita un corset nuevo porque, según explicó, se lo sacan y no se puede mantener erguida. “Eso lo estaba superando y ahora no puedo. Tengo que estar en la cama para no tener dolor. Lo que necesito es ayuda urgente económica”.
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