Una mujer y su hija, en busca de techo y trabajo
Su caso es uno como tantos. De los que no debieran ser, pero son. Se inscribe en el cada día más extenso formulario de las carencias, que lleva a la exclusión como rúbrica.
Claro que no se trata apenas de un número llamado a engrosar la burocrática papelería de las increíbles estadísticas oficiales. Detrás de las cifras, se pontifica hasta el hartazgo pero sin encontrarle la vuelta al asunto, hay personas de cuerpo y espíritu, con historias de vida y debidas.
Una de ellas es Karina, que hace una semana dejó Luján, la tierra que eligió la Virgen como morada, pero que a la joven no le ha deparado más que un padecer del que prefiere no hablar. Llegó a Tandil con su pequeña hija, Brenda, de tres años, con la promesa de un trabajo estable y un futuro de contención hasta aquí inalcanzable. La defraudaron, ella usa sin eufemismos el término ?estafa?, que refiere a mucho más que la pérdida económica. Remite a la desolación conocida, y no por ello menos dolorosa.
Solita con su alma, peregrinó en busca de asilo. Al principio no lo halló, y hasta debió dormir a la intemperie con la criatura.
Un buen día, la conectaron con una mujer que le ofreció algo mejor que el vacío. Para empezar, un techo para la noche y un café con leche para la panza vacía. Pero eso duró nada: ?Lo que pasó es que la señora tenía muchos perros en la casa, y algunos intentaron morder a Brenda, me di cuenta de que no era un buen lugar para mi hija, y decidí irme?, relata a El Eco de Tandil.
Entonces volvió a las calles con su búsqueda. Recurrió a los medios, no a la Municipalidad, aclara, y en el camino encontró a otra alma caritativa, que le cedió su casa. Temporariamente se aloja en San Lorenzo 1095. Allí, Hugo Jara la alienta en busca de un empleo. ?Estoy muy agradecida, a él, a su mamá, a los medios que me han ayudado, pero necesito un trabajo. Puedo hacerlo de mañana y tarde, porque de noche debo cuidar a la nena?, dice.
En cuanto a la oferta, reconoce que ?puedo limpiar casas de familia, cuidar ancianos, lo que sea, lo importante es conseguir trabajo para mantener a Brenda?.
A Luján no piensa volver, eso lo tiene claro. En la mirada y en su tono de voz se nota que allí hay un pasado que no quiere revivir: ?Me voy a quedar en Tandil, eso lo tengo decidido. Aquí encontré gente muy buena, y espero poder trabajar y alquilar. Tengo fe de que voy a salir?, concluye con una expresión esperanzada.
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