Una nena contó cómo fue raptada por un hombre que la llevó a un descampado e intentó abusar de ella
Los padres de una nena de ocho años denunciaron en la comisaría Segunda que cuando la pequeña iba a descender del colectivo, el lunes pasado, a la salida del centro complementario para dirigirse a la escuela, como lo hace habitualmente, fue obligada por un adulto a continuar para ser llevada a un descampado, detrás de La Movediza, donde según relató la menor recibió manoseos hasta que pudo escapar del lugar.
El hecho está siendo investigado por la Seccional Segunda, a cargo del comisario Darío Martín, quien al ser consultado por este Multimedios, prefirió no hacer declaraciones. Interviene además la Fiscalía, manteniendo ambos organismos un gran hermetismo sobre lo sucedido.
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Sin embargo, los padres de la pequeña contactaron a Multimedios El Eco para brindar la versión de los hechos, para evitar que al no ser difundido el caso, pueda repetirse con la misma nena o con otras pequeñas del barrio.
Así, la madre relató que ese día la niña salió como lo hace siempre, desde el centro complementario hacia la escuela. Olvidó su celular en su casa y cuando llegó, encontró seis llamadas perdidas de la escuela. ?Ahí me asusté y la empecé a llamar y a buscar en casa, hasta que la encuentro escondida dentro de un ropero, llorando. Le pregunté si había ido a la escuela y dijo que sí, pero enseguida me contó que no y todo lo que le había pasado, diciéndome: ?Mamá ya sé que no vas a creer, pero me agarró un tipo y me llevó?. Le pregunté qué le había hecho y contestó que sólo había alcanzado a manosearla?.
La mamá de la nena dijo que fueron a la comisaría Tercera y luego a la Segunda, donde ?me tomaron la denuncia y declaración a la nena, además de la descripción del individuo?.
?Por suerte no pasó a mayores, se pudo escapar, pero está muy asustada?, contó la mamá, quien al ser consultada sobre si había recibido algún llamado de parte de las autoridades escolares dijo que no ?porque dicen que pasó afuera del establecimiento. Tampoco me llamaron para preguntarme cómo está ni nada?, dijo disconforme.
Agregó que la nena hace dos años que hace el mismo recorrido y que de acuerdo a los datos que la pequeña dio, aún no han podido identificar al chofer como para agregar luz al caso, a pesar de haber sido citados por personal policial.
A su vez, dijo que el hombre, antes del hecho, paró en un kiosco a comprar cigarrillos y eso también sería investigado para tratar de corroborar el hecho e identificar al sujeto.
Un testimonio desgarrador
Tiene apenas ocho años y la vida ya le mostró su peor cara, que no es ni siquiera comparable a la extrema humildad de la vivienda que habita con sus padres ni las carencias evidentes con que cada día transcurre su diario vivir.
Es peor. Mucho peor. Porque a la pequeña ya le tocó enfrentar, cara a cara, una realidad, una situación que para su corta edad no estaba en sus planes.
Sin embargo, ella misma pidió a su madre contar lo que le pasó, para que no le pase lo mismo a otras nenas. Esta fue la charla que mantuvo para Multimedios El Eco.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Como todos los días, me subí al colectivo, el 504, para ir a la escuela. Me senté y dejé mi mochila en el asiento de al lado para guardarle el lugar a mi prima por si subía, pero un hombre, que ya estaba en el colectivo, puso la mochila arriba mío y se sentó.
Cuando llegamos a la escuela y me quise bajar, el señor me agarró del pie y me dijo que no me podía bajar y me mostró un arma que tenía, como un tubo, y me dijo que me tenía que bajar con él o me iba a matar. Me asusté mucho.
-¿Alguien te vio, el colectivero, pudiste avisarle a algún compañero tuyo?
-Pude avisarle a un compañero, que fue el que avisó en la escuela que yo había seguido, porque no me dejaron bajar.
-¿Nunca llegaste a la escuela entonces?
-No.
-Tuviste que seguir porque el hombre te mostró un arma. ¿Qué pasó después?
-Después nos bajamos en Lunghi y Chienno y me llevó atrás de La Movediza y ahí empezó a decirme que tenía que sacarme toda la ropa… él temblaba y se fue para atrás y me dijo que no me escape. Le pedí que me dejara ir, pero me dijo que no, que tenía mi cruz marcada. Después, cuando se fue para atrás, me escondí atrás de unas plantas y me pude escapar. Le pregunté a un señor dónde tomaba el colectivo y me dijo ahí, y me tomé el colectivo y cuando llegué a casa, no estaba mi mamá. Me escondí en el placard y me puse a llorar?*
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