Una ocasión para reflexionar
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El 3 de mayo se celebra en todo el mundo el día de la Libertad de Prensa. El objetivo de esa celebración, cuya fecha fue escogida por las Naciones Unidas en conmemoración de la Declaración de Windhoek (Namibia) sobre la promoción de una prensa africana independiente, es reflexionar sobre la relevancia de una libertad que está íntimamente vinculada al sistema democrático.
La prensa vive momentos difíciles en la Argentina. El último año y medio fue el período más turbulento para la prensa libre desde 1983. Se sancionó una ley que avala una intromisión abusiva del gobierno en el control de contenidos, la aplicación de sanciones y el otorgamiento de licencias a medios audiovisuales; hubo feroces embates del oficialismo en la empresa que produce el 75% del papel que emplean los diarios en nuestro país; se montaron innumerables campañas de desprestigio contra periodistas a través de medios públicos y paraoficiales; se transformó a la publicidad estatal en un instrumento para adjudicar premios y castigos; se impidió que cientos de miles de ejemplares llegaran a sus lectores ante la inacción gubernamental.
La libertad de prensa no se limita a la posibilidad de que los ciudadanos puedan decir lo que piensan o al hecho de que existan medios que juzguen críticamente a un gobierno. No puede haber plena vigencia de esta libertad cuando se ataca a los medios a través de los cuales puede concretarse.
Nuestros constituyentes, convencidos de que sobre esa libertad se apoyaban todas las otras libertades y la propia democracia, le dieron un lugar privilegiado dentro de la Constitución. Sin una prensa independiente los ciudadanos no pueden analizar adecuadamente la gestión de sus gobernantes ni, por lo tanto, participar fundadamente en su elección. Ese presupuesto democrático es el que se resquebraja cuando se vulnera la estratégica libertad de prensa.
Las Naciones Unidas señalaron, en su reciente declaración por el día mundial de la Libertad de Prensa, el surgimiento de “nuevas amenazas que, en un contexto marcado por rápidos cambios, se alían con formas clásicas de restricción e imponen formidables obstáculos a la libertad de expresión”. Los ciudadanos deben seguir con atención los intentos, ostensibles o solapados, de bloquear, filtrar y censurar la información. Defender el derecho a “saber de qué se trata” es tarea de todos. En ese derecho se apoya la posibilidad que tienen los ciudadanos de elegir su propio destino.
* Presidente de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas)
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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