Una pared
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailVerde. Un poco baja, con alambres arriba. Imperfecta, despintada, la superficie media ondulada. Llena de polvo, y de marcas ovaladas que logran darle un efecto más claro al verde original.
Enfrente sueños. Los más genuinos y puros. Inalcanzables. Posibles para algunos que sueñan más fuerte. Juegos y risas. Y un mar rojo desteñido observando y memorizando todo, en silencio, aguantando zapatillas rotas, con tapones, casi nunca las lisitas, las permitidas.
Hasta que llegan los ?Viejos?. Todo se termina, hay que buscar otra pared, que nunca será como ?esa? pared. Y esperar a que nos dejen el templo a nosotros, los que sabemos de que se trata, cual es la verdad en este asunto.
Y otra vez a darle, de a uno, apenas separados, ?para tener más control? nos dice el profe. Pero nosotros sabemos que es para estar más cerca de nuestros amigos, aprovechando ahora, que jugamos para el mismo lado. Y después la ?vela? a jugar uno por vez, hasta que quede uno solo, el mejor, y otra vez vuelta a empezar.
Y vuelven los viejos, y otra vez nosotros, y así hasta el atardecer, que agarramos la bici y volvemos buscando las milanesas de mamá, y a darle y darle en alguna pared de la casa o del garage, que seguro tiene marcos, y manijas, y faroles que hay que esquivar, hasta que la pelotita vuele a lo del vecino y le rompamos toda la plantación de cebollines, o estallen los vidrios de una ventana y nos suspendan la pasión por un rato.
Y a descansar, para soñar bien fuerte y que mañana pase rápido el cole, que tenemos otra cita con la compañera de siempre, la de la cancha 1, pero del lado de la cancha de fútbol, por que del otro se nos va a la pileta, y las pelotitas mojadas son pesadas y nos muelen el brazo. Demasiado con esta raqueta gigante que apenas podemos dominar.
Cuentan que de noche juega sola. Y no falla jamás. Y que sufrió por algún desubicado que le estampó un sonoro raquetazo. No te preocupes, seguro que no aprendió con vos.
Y que no se nos ocurra llegar tarde. ?Pelota rusa? y a correr por nuestra seguridad. Pero ella nos ayuda desviando la atención, y recibiendo los pelotazos.
Ella observa. Analiza. Y nos pasa la información precisa, justa, secreta. Sòlo a nosotros que la queremos y no le fallamos ni un día. Aunque llueva. Aunque nos echen dos por tres. Aunque se venga la helada y salgamos a combatirla dejando tachitos con fuego en las noches, así mañana podemos jugar.Y nos pasa las recetas y sueños de los campeones. Y nos mete de a poquito los valores, el esfuerzo, la voluntad, la superaciòn.
Dale, que empezó otra ?Vela?! Ahí la golpea Graciela incansable, tenaz, luchadora. Y Guille, fuerte como una roca, después la acaricia Pato, de rabona y a carcajadas, la devuelve Mariana corriendo, dejando todo.
Un descanso chiquito y la despierta a los gritos y sonriendo Marianito, después la polenta de Machi, y el corazón de Diego, que la deja servida para Pico, grita gol, y se la pasa al flaco Juan Martín que define, dejando una enorme grieta.
Y siguen todos. Alejandro, Adrián, Martín, Pana, Coqui, el Negro, Clemente, Juan, Beto, el Viejo, Mario, María, Luis y Eduardo. Y Patricia, y Riki, y todos los chicos de ayer y de hoy, que en una pared encontraron su escuela de vida.
Dedicado al Club Independiente de Tandil y su escuela de tenis, a todos los Profes y chicos que pasaron por ella, y a la pared mágica de la cancha número 1, con el orgullo de haber crecido en esa institución.
Algunos que soñaron bien fuerte?
Graciela Pérez
Guillermo Pérez Roldàn
Mariana Pérez Roldàn
Patricia Tarabini
Franco Davín
Mariano Zabaleta
Juan Mónaco
Machi González
Diego Junqueira
Juan M. del Potro
Y sigue la lista?
Andrés P. Maglione
21.921.132
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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