Una pareja denunció haber sido estafada en la compra de un dúplex y pide justicia
Una pareja de jubilados elevó ayer una carta al Concejo Deliberante solicitando ayuda porque afirmaron que hace aproximadamente dos años denunciaron haber sido estafados en la compra de un dúplex y aún no tienen respuestas. “Yo sé que la Justicia tiene un tiempo, pero yo tengo casi 70 años, no tengo tiempo”, expresó Juan Carlos Bonfantin.
María Cristina Livio y Juan Carlos Bonfantin son de Tapalqué pero viven en Mar del Plata desde hace 15 años. En el año 2007, decidieron invertir sus ahorros en un dúplex en Tandil, ya que tienen una hija con residencia en la ciudad.
Según relataron, por medio de un aviso tomaron conocimiento de que “el señor Darío Heredia, de la constructora El Umbral, ubicada en la calle Ezeiza”, vendía un dúplex “con la entrega de una cierta cantidad de dinero y luego cuotas de 600 pesos durante 100 meses”.
“Vinimos, nos interiorizamos, nos mostró unos dúplex ya casi terminados en la calle Ezeiza y nos dijo que el nuestro iba a ser muy similar, pero en la calle Arenales 745”, explicó a El Eco de Tandil María Cristina Livio. Relataron que el 2 de julio de 2007 firmaron el boleto de compra venta y en el contrato figuraba que la vivienda “debía ser entregada al año de la firma” y que ellos debían abonar la suma de 38.000 pesos.
Así fue que abonaron dicha suma pero al pasar un año Cristina Livio explicó que “poco habían subido los cimientos, había poca construcción. Después vino la época del campo, que no había materiales, que habían subido, un montón de contratiempos”.
Añadieron que el 29 de octubre de 2008 mandaron una carta documento que no fue contestada y continuaron llamando a Heredia, pero “nunca” podían encontrarlo.
Toda esta situación comenzó a traeles problemas ya que ellos vivían en la portería en un edificio en Mar del Plata, en el cual Bonfantin estaba de encargado y al contar con que en un año iba a tener su propia vivienda se jubiló, por lo que no pudo seguir viviendo en el edificio. “Estuvimos unos días de un lado a otro hasta que nos quedamos en Mar del Plata en la casa de una de nuestras hijas”, contó Livio.
“Un día él mismo nos llamó en septiembre de 2009 y nos encontramos en la terminal de Mar del Plata. Conversamos porque nos dijo que nos iba a prestar un dúplex en la calle Ezeiza, pero nunca lo hizo”, contó.
Ante esto, dijeron que en octubre de 2009 realizaron la denuncia penal en la fiscalía. “Cuando ya vimos que el complejo de la calle Ezeiza no lo terminaban tampoco y que la oficina donde él atendía estaba cerrada, decidimos hacer la denuncia penal. Yo quiero que este hombre vaya preso y no perjudique a más nadie”, afirmó Juan Carlos Bonfantin.
“En la fiscalía nos dijeron que tenían que reunir unas cuantas denuncias para poder tener pruebas”, aseguró.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Es un mal económico el que nos ha hecho, terrible, y a mucha gente más. Hasta llegó a vender el mismo departamento a dos personas distintas”, indicó.
En estos días, el matrimonio intentó ver cómo continuaba la causa y desde la Justicia les informaron que “ya juntaron varias denuncias y lo van a llamar a indagatoria, pero no saben cuándo”.
Entonces, ante tanta incertidumbre se acercaron al Concejo Deliberante donde tomaron contacto con el concejal Antonio Ferrer, a quien le entregaron una carta informando el caso, y éste la elevó al cuerpo.
“Yo sé que la Justicia tiene un tiempo, pero yo tengo casi 70 años, no tengo tiempo”, expresó Bonfantin.
Livio, que hoy tiene 65 años recuerda con dolor: “El día que le entregué el dinero le dije 'Heredia, yo confío en usted porque esto es lo único que tengo en mi vida, de usted dependo'. Y nos engañó”.
“Yo quiero la vivienda porque no tengo dónde vivir. Por eso me fui a la Municipalidad, y quiero que esto llegue hasta Scioli, que sepa el Gobernador lo que está pasando en la provincia de Buenos Aires. Queremos que nos dé una solución, pero que no me regalen nada”, afirmó Bonfantin.
“Mi ilusión de toda la vida fue la casa y yo viví mucho con mi mamá, porque quedó viuda de joven y con mi familia nos fuimos con ella porque no podía vivir sola. Así que estuvimos más de 30 años con ella y yo sentía que no era mi casa. Entonces es muy triste haber tenido esta oportunidad y no poder disfrutarla a esta edad. Ya no tenemos 20 años para encarar la vida otra vez”, relató con dolor. *
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