Una pareja necesita un refugio por poco tiempo
Cuando se les pregunta por qué decidieron venir aquí, Julio se anticipa y cuenta la experiencia que tuvo su hija cuando vino este verano a vacacionar: ?No hay inseguridad, hay trabajo y la ciudad crece. Lugar soñado?, remató, haciéndose eco del slogan lunghista.
El poco dinero que trajeron ya lo usaron para pagar la comida y el alojamiento, en una pensión del centro. Ahora, piden ayuda en los comercios de la ciudad, que les regalan algún alimento. ?Vimos gente muy buena y muy predispuesta. Todos nos trataron muy bien cuando fuimos a buscar trabajo?, dice el hombre.
Y la suerte los ayudó. Con sólo tres días en Tandil, Julio ingresó en una importante empresa de la ciudad, en la que hoy empezará a desempeñarse. ?Yo creí que lo iba a conseguir más rápido?, piensa, sin avergonzarse, de acuerdo a la idea de ciudad pujante que tiene en la cabeza aun cuando la realidad de estas sierras no escapa a la del resto del país.
Karina, por otra parte, todavía busca empleo. Cuenta que tiene experiencia en tareas de atención al cliente, en telecentros, kioscos y heladerías.
Pero el problema de esta pareja ahora es la falta de un refugio. No tiene más dinero para pagar una pensión, menos un alquiler, ni tampoco parientes o conocidos donde alojarse. Por eso, Julio y Karina piden que aquel que esté en condiciones les ofrezca una mano. El hombre destacó que ya cuenta con una fuente de ingreso, pero que tendrá dinero recién el mes entrante, cuando cobre el primer salario. Los que quieran ayudarlos pueden comunicarse al (03489) 155-45234. *
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