Una serie de robos en Villa Italia Norte encendió la alarma entre los vecinos
Tras sufrir un nuevo robo, Martín Navarrete planteó la serie de hechos que se registran en un sector de Villa Italia Norte, a la vez que informó que mientras los delincuentes estaban en la casa, su pequeña hija casi ingresó a la propiedad.
El damnificado dijo que el caso en cuestión sucedió la semana pasada en Patagonia entre Langueyú y Beretervide, y que se transformó en el quinto episodio sufrido en el último tiempo.
El último de los casos ocurrió el viernes 1 de abril, aproximadamente a las 20.30, en momentos en que Navarrete se encontraba en la escuela y su esposa realizaba mandados.
“Vivo atrás de la casa de mis suegros, a unos cuatro metros de distancia. Había dejado sin llave la puerta porque andaba mi nena y entraron a robar. Me sacaron un bajo, el amplificador, un juego de alianzas y una cámara digital”, sintetizó la víctima.
Durante el programa “Tandil Despierta” (Tandil FM 104,1 y Eco TV), Navarrete dijo que el robo anterior fue hace unos tres meses, ocasión en la que le faltó una hormigonera.
En tanto, la semana pasada la pequeña hija de Navarrete “escuchó ´torear´ a un perro y fue a entrar su conejito. No pudo porque la puerta estaba trabada. Suponemos que los ladrones estaban adentro”.
De acuerdo a lo que se pudo averiguar posteriormente, los delincuentes habrían contado con el apoyo de una camioneta en la que cargaron el botín.
“No desordenaron nada ni se llevaron otros elementos de valor, como si hubieran ido a buscar eso”, acotó el damnificado.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara colmo “no tengo cerrado el fondo con planchas, por lo que hay gente ´pispiando´ todo el día. La situación en el barrio está medio complicada”, admitió.
Añadió que en la esquina de su casa “hay una fábrica abandonada con el pasto de más de un metro de altura”.
Posteriormente, el trabajador dijo que si bien su bajo era único en Tandil “no pasa por el instrumento, que es caro, sino por la posibilidad de que hubiera entrado mi nena”.
Añadió que “hace cinco meses entraron al patio y cuando salí, el chorro se volvió y me puso un revólver en el pecho. El barrio está complicado y también robaron en otras dos o tres viviendas de la zona”.
Consultado acerca de los patrullajes, dijo que los vehículos policiales “pasan, pero a las perdidas, y en las esquinas se junta mucha gente” sospechosa.*
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