Una vecina aseguró que todos los días varios jóvenes corren picadas en la colectora Macaya
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Una vecina manifestó su preocupación porque jóvenes de entre 15 y 20 años corren picadas en motos todos los días en la zona de la colectora Macaya, entre la rotonda de Rauch y Espora.
Según explicó Claudia, antes lo hacían sobre la Ruta 226, pero desde hace algún tiempo, con el flujo de autos existente en la zona generado por las vacaciones, además de los camiones, no pueden correr. Entonces, comenzaron a realizar las picadas sobre la colectora Macaya.
“Los chicos hacen acrobacias, se acuestan de panza sobre las motos y les da lo mismo ir por un carril o por el otro, eso lo hacían a cualquier hora y a la noche, las picadas. Ahora como no pueden utilizar la Ruta 226 por el tema de los coches, han tomado la colectora, más o menos en la misma altura”, explicó en diálogo con El Eco de Tandil.
Asimismo, detalló que el horario más frecuente en el que suelen correr las picadas es entre la 1 y las 2.30 de la mañana y que suelen realizarse tanto de motos como de automóviles. “Las picadas las escuchamos hace años”, aseguró.
Claudia manifestó que “en realidad mi molestia mayor de las picadas, más allá del ruido, es la preocupación como vecino de que se mate alguno, porque son chicos de entre 15 y 20 años que van haciendo acrobacias arriba de esas motitos chiquitas, algunas son ‘pedazos’ de motos porque son de esas que arman, y uno los ve y piensa: ‘No van a llegar a la otra rotonda’. Yo creo que todos pertenecen a la misma franja etaria, no creo que ninguno tenga más de 20 años”.
La mujer agregó que “si viene un auto de frente se están poniendo en riesgo los chicos que corren las picadas y la gente que viene en ese auto. El problema no es el ruido, sino la vida de esos chicos, y de la gente que anda caminando o en otro vehículo. Pero siempre los que terminan pagando el pato de la fiesta son los chicos, los que van en moto. Realmente, Tandil es trágico en ese sentido”, cuestionó.
Que pongan las
pilas en otra cosa
Asimismo, contó que antes de que comenzara el Operativo Sol, también corrían en el horario de la siesta y toda la tarde. Si bien nunca vio un accidente en ese contexto, expresó su preocupación por lo que pueda ocurrir en el futuro con esos chicos. En ese sentido, aclaró que “los fines de semana es una zona muy transitada, porque es calle de cabarets y hay muchos autos”.
“No es que a mí me moleste, es solamente preocupación por una vida ajena. Sería importante que los chicos se pongan más las pilas en otra cosa y no en tratar de matarse”, señaló.
Y recalcó que no utilizan protección en la cabeza porque “no es canchero usar casco, por eso llevan gorrita visera”. *
También reclaman medidas
desde la calle Yrigoyen al 800
Dora Gerez, una vecina de Yrigoyen al 800, planteó su preocupación ante la continua realización de picadas entre vehículos en horas de la madrugada.
Añadió que participan “tanto chicas como varones, autos como motos, y no sólo los sábados y domingos, sino todos los días de la semana”, con la consecuente afectación a los vecinos.
“Siguen hasta cerca de las 6 de la mañana, y deben tomarse cartas en el asunto”, exclamó la mujer, a la vez que planteó que “por acá no encontramos policías ni nadie que actúe. ¿Para qué tienen tanta policía y hacen tanto despliegue, si cuando se necesita alguien que por lo menos diga ‘basta’ no hay nadie?”, se preguntó con indignación.
Además de los riesgos que implican las picadas, el cuadro que se observa “es tremendo: vienen por Mitre y doblan a toda velocidad. Luego comienzan a contar hasta tres y largan con todo, provocando mucho ruido”.
Sumó que quienes participan “andan con música a todo volumen” y se quejó porque en pleno centro de la ciudad “la cuadra parece una pista de carreras, más que una calle”.
La vecina marcó que la situación “es muy molesta para todos” y explicó que “en otras oportunidades hemos juntado firmas por las peleas y las roturas de vidrios de las casas”.
Ejemplo concreto
Para plantear los riegos que se corren, Dora Gerez dijo que “un día vino un señor a visitarnos y le llevaron el auto por delante. Los vecinos nos dijeron que era una parejita”.
Añadió que “hubo una persona de buen corazón que los vio, los siguió y tomó la patente para poder hacer la denuncia. Los afectados hablaron con el padre del chico que manejaba, al que le habían dicho que habían atropellado un perro”.*
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