Una vecina del barrio La Unión planteó sus reclamos para la zona
Las quejas de Verón aludieron al mantenimiento del espacio público en la barriada y al tema que por estos días copa la agenda de los medios: el aumento del boleto.
Recorrió junto a este Diario parte de la senda peatonal que se hiciera hace un par de años sobre calle Nigro y cuestionó el evidente descuido a la vera del camino, con pastizales crecidos y cardos. “Mi gato el otro día trajo una víbora. No digo mentiras”, contó.
“No me gusta molestar, porque entiendo que hay notas mucho más importantes que ésta, ni tampoco tener que llamar a los medios, pero esto es el colmo. No pueden poner una peatonal de seis cuadras con luminarias y en la otra esquina la gente no tiene focos. Es ilógico”, agregó Verón.
A raíz del estado de ese espacio, la mujer se preguntó: “Este señor de Espacios Verdes, Bonadeo. ¿Dónde está? Si seguimos por la senda, el camino se va haciendo cada vez más angosto por los pastizales”.
La mujer añadió que “no le conozco la cara a un concejal y la última vez que vino uno fue antes de las elecciones”.
“Acá se llenan la boca hablando del pueblo, del obrero, del pobre y del trabajador; pero no lo dicen de corazón, lo dicen para ganarse un voto”, criticó Verón.
“El transporte público es para el obrero”
Luego la mujer se refirió al controversial aumento del boleto, que la bancada radical intentará convalidar mañana en el Concejo Deliberante.
Verón marcó, en primer término, el funcionamiento de la Línea 504 (verde), que es la que ofrece el servicio al barrio.
“Cuando llueve, el colectivo no quiere pasar”, dijo, y acotó que “hubo una época que iba a pasar el amarillo, pero no sé quién se opuso”.
La vecina manifestó que el colectivo “en el verano viene siete veces por día; en época escolar, nueve veces; y los domingos, cinco veces al día”.
“Antes, que no vivía nadie, que había sólo tres casitas, venía cada una hora. Hoy somos más de cien familias, entre 400 y 500 personas, y viene cinco, seis o siete veces en el día; y ojo que no llueva, porque no entra”, señaló.
Después se refirió a su situación: encarna uno de los tantos casos que se verá perjudicado por la suba del pasaje y no gozará de ningún beneficio, ya sea a través del boleto obrero o el PASE: “Tomo tres combinados por día, representan más de 300 pesos al mes. Si me lo van a aumentar, van a ser más de 400 pesos. Yo me dedico al cuidado de personas mayores: es pan para hoy y hambre para mañana. Son trabajos temporarios”, indicó.
“Gano 2 mil pesos y en negro, por eso no me pueden dar el boleto obrero. Si a mí me sacan casi 500, ¿cómo hago para vivir? Los impuestos me llegan, como a todo el mundo. Invito a los empresarios del transporte a que vivan con 1.500 pesos”, expuso.
“Pido disculpas si peco de ignorante. Quizás la política no sea lo mío. Pero yo les estoy pagando un sueldo de mis 2 mil pesos. Tandil no tiene un boleto acorde al sueldo del obrero”, agregó después.
Verón aclaró que “mi problema no es con los choferes, porque los muchachos son buenísimos, son chicos de trabajo, tienen sus familias. Me dirijo a los empresarios, a los que manejan esto. Si yo pongo un kiosco, me van a exigir que tenga las cuentas claras y presentar los libros. ¿Por qué las empresas de colectivos no los presentan?”.
Por último, reflexionó: “El colectivo no es para un bancario, un gerente o un empresario, para aquellos que ganan más de 6 mil pesos. El transporte público es para el obrero y debiera ser accesible para él”.
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