Una vecina sufrió dos robos en diez días y pide volver a vivir sin miedo y en paz
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFabiana Cossellu denunció que el domingo 28 de abril, entre las 17 y las 23, desconocidos saltaron el paredón del patio de su casa, rompieron un ventiluz del lavadero y la puerta que conduce del garaje al comedor.
Una vez adentro del domicilio, le revolvieron las distintas dependencias y le robaron todos los artículos de electrónica, entre ellos, un DVD, reproductor de MP3 y la netbook de Conectar Igualdad, además de oro y algo de dinero, hasta una cerveza. “Una cosa de locos”, consideró.
Relató que ese día, cuando volvió a su casa “encontré todo abierto, las luces prendidas, un revuelo bárbaro. Me rompieron un vidrio y una puerta hacia el garaje que me la hicieron pedazos”.
Otra vez “visitas”
Describió que la situación es “indignante” y agregó que “hace noches que no puedo dormir. Trato volver a empezar porque hay cosas peores en la vida, me aferro a cosas más feas que las mías para seguir”.
Pero esta suerte de auto consuelo recibió otro golpe el martes por la noche: había salido a las 19 y cuando regresó, cerca de las 22, descubrió que le habían roto una reja y violentaron una ventana trasera. “Volvieron a entrar y hacerme el mismo desastre. Es como que siguen buscando cosas. Anoche (por el martes) se llevaron la tablet, algunas otras cosas que quedaron dando vueltas por ahí”, agregó.
De todos modos, resaltó que “juega mucho más la parte emocional y la indignación de que se meten en tu privacidad. Es muy doloroso”.
La mujer, que quedó viuda, vive con su hijo de 18 años, que ahora quiere dejar de estudiar y empezar a trabajar para recuperar sus pertenencias. “Se llevaron sus cosas, su ropa, zapatillas, su tablet, su computadora, ropa interior. Esto nos tira para abajo, porque nosotros vivimos con una pensión. Como familia estamos destruidos. No te dan ganas de seguir”, confió.
Una “boca del lobo”
La vecina destacó el accionar de la policía –es jurisdicción de la Seccional Tercera-, que la asistió de inmediato, al igual que agradeció la labor de los peritos.
Los habitantes de la cuadra no escucharon ni vieron nada. Tampoco los militares que están de guardia en los cuarteles, pese a que los ladrones escaparon por los fondos, cargando mochilas y bolsos que también faltaron de la casa.
Tras los dos hechos, la mujer estimó que deben ser menores de edad, ya que los lugares por los que accedieron son pequeños, por lo que imaginó que serán chicos de 12 ó 13 años o una persona adulta de contextura muy pequeña.
“Por lo que tengo entendido, han robado en toda la zona” y aseguró que “esto es una boca de lobo. Es mucha la oscuridad. Se juntan en la glorieta chicos que no se sabe si se están juntándose a charlar… Hoy sospecho de mi propia sombra del susto que tengo”.
“Pido que entre todos podamos hacer algo porque esto no se hace con uno solo, lo tenemos que hacer entre todos, animarse a hacer las denuncias. La gente tiene desconfianza”, sostuvo.
También quiso “pedirle al Intendente que se ponga una mano en el corazón. Yo sé que no es fácil esta situación para él, porque esto es nacional, pero por favor que hagan algo con estos chicos. A veces me pongo a pensar y rezo por ellos, porque qué futuro tienen”.
“Tengo miedo de entrar a mi propia casa. Es una situación horrorosa y vivo con desconfianza”, manifestó Fabiana Cossellu, quien hace 23 años se afincó en la barriada y jamás le había pasado nada.
“Me siento invadida, vigilada, observada, con temor, y todavía agradezco que no hemos estado adentro”, dijo y reclamó a la comunidad toda “poder seguir estando el paz”.
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