Unas 300 hectáreas quemadas por el fuego que amenazó con llegar al Cerro el Centinela
A las 23 el jefe de cuartel central de bomberos, Ramón García, arribaba al destacamento tras una intensa, densa jornada de trabajo como hacía tiempo no se vivía. A esas horas el fuego parecía estar controlado, tras unas siete horas de extrema preocupación, habida cuenta que buena parte del siniestro desatado en la zona serrana ya no sólo había afectado a la flora existente, sino que amenazó con llevarse puesto propiedades.
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Incluso hasta el reconocido paseo del Cerro El Centinela que, por la encomiable tarea de los expertos como los voluntarios que se acercaron a colaborar, se logró sofocar.
La sequía reinante. más la densa vegetación altamente combustible, sumado al viento que ayer se destiló por la ciudad, resultó un cóctel indescifrable a la hora de poder medir las consecuencias que, afortunadamente al cierre de esta edición, no resultaron a mayores en cuanto a daños materiales ni víctimas personales, aunque recién hoy podía corroborarse con mayor precisión.
Otra vez el fuego
Ya casi en la medianoche, García y compañía nuevamente eran requeridos. Ya la zona de El Centinela parecía estar relativamente tranquilo, en tanto y en cuanto el clima se apiade de todos. Empero, la estancia Los Manantiales era el peor de los escenarios.
La imposibilidad de ingresar ni con móviles ni a pie, hacía muy peligrosa la zona, y solo restaba tratar de que las llamas no se extiendan más de lo posible.
Un centenar de personas se vio involucrado a la hora de intentar controlar las llamas que se propagaron a diestra y siniestra desde las 16 hasta pasadas las 23.
El foco ígneo comenzó en la zona del Valle del Picapedrero, pero lo que parecía algo controlable dejó de serlo, cuando el viento comenzó a soplar sin contemplaciones.
El esfuerzo de los uniformados que se habían acercado, entonces, se vio desbordado y por ello el aporte de más efectivos ya no sólo de la ciudad (incluso algunos estaban trabajando en otros incendios menores de otros puntos de la ciudad como en Villa Aguirre y Villa Mónica), sino de ciudades vecinas.
De tal magnitud resultó el siniestro que también las autoridades municipales se vieron sorprendidas por la situación. Hasta allí se acercó el propio jefe comunal, Miguel Lunghi y parte de sus colaboradores, quienes eran alertados sobre la magnitud del incendio y encomendaron a su personal de vialidad, Parques y Paseos y todo el que estuviera al alcance para colaborar con los bomberos.
Todo muy feo
Susana Cerone, del complejo El Centinela, reconocía el pánico existente por esas horas frente a lo vivido. “Todo está muy feo. Esta llegando a la confitería de la cima donde suben las aerosillas”, detallaba en medio de la zozobra aunque afortunadamente luego el temor iba a disipar.
A medianoche, mientras las autoridades se retiraban del lugar sabiendo que todo no había terminado, los uniformados de aquí y más allá también seguían atentos al complejo panorama. El clima era el único aliado que podía traerles algo de alivio. Lo más preocupante para esos minutos era la estancia Los Manantiales, donde resultaba prácticamente imposible ingresar con vehículos o a pie, frente a la vegetación existente. Hoy podrá conocerse con certeza qué grado de afectación terminó padeciendo toda la zona que ayer quedó atrapada por el fuego.
Controlado, no sofocado
En diálogo con este Diario, el jefe del destacamento, Ramón García, sólo atinó a desear por la “buena voluntad del clima” a esas horas, puesto que la dificultad había sido mayúscula a lo largo de toda la jornada vespertina y arribada la noche.
Según lo detallado al cierre de esta edición cuando retomaba al foco ígneo, lo más complicado anoche era la cola del incendio que acechaba la estancia Los Manantiales, donde dijo que resultaba imposible ingresar por cantidad de retamas, lo que hacía imposible sofocar el siniestro.
Explicó que el viento y la continuidad del combustible reinante (por la vegetación), sin ninguna barrera resultó delicado poder trabajar en el lugar y apagar las llamas. “Donde se puede ingresar se controla, pero donde no se puede acceder es imposible por la alta vegetación”, indicó.
En cuanto a daños materiales, sostuvo que por lo ellos relevado “aparentemente todas las viviendas que teníamos presente las controlamos en forma directa”, reconociendo que “hubo riesgo”, pero afortunadamente no hubo que lamentar daños ni víctimas.
También dijo que uno de los puntos de mayor tensión fue cuando el fuego llegó hasta la cima del cerro donde se levanta la confitería de El Centinela, donde afortunadamente con un esfuerzo considerable de todos, entre el propio concesionario y sus empleados, el personal municipal y los efectivos lograron sofocar las llamas.
Cabe consignar que el avión hidrante enviado desde el Ministerio de Seguridad provincial proveniente de Miramar estuvo trabajando durante las horas diurnas y quedó en la VI Brigada a la espera de lo que acontecía en la jornada de hoy.
Un centenar de
personas involucradas
Ante un panorama desolador y la incidencia del viento que avivaba las enormes llamas, entre setenta y cien personas trabajaban a destajo para controlar el fuego en la zona del establecimiento Aurora y la cantera de Bonini.
Pasadas las 22, desde el Municipio continuaban repartiendo barbijos y agua para mitigar el calor, el cansancio y los efectos del humo en los servidores públicos, que ya llevaban extensas horas de labor intensa.
Además de los bomberos del partido de Tandil (con el Cuartel Central, Villa Italia y los Voluntarios de Vela) y Barker, también colaboraba personal de Rauch.
A cargo de la Dirección de Parques y Paseos quedó la labor de cortar árboles y generar contrafuegos, y desde el área de Vialidad arribaron con camiones cargados de agua.
El Ejército también prestó su apoyo y desde la VI Brigada Aérea aportaron un camión hidrante.
A pesar de los esfuerzos, del compromiso y la solidaridad que demostraron diversas fuerzas de esta localidad y municipios vecinos, anoche la lucha contra los focos ígneos era cuerpo a cuerpo. Sumado a esto, el viento del sur tenía una enorme incidencia para terminar con el fuego que seguía devorando hectáreas enteras en los cerros.
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Estado de alerta forestal
El gobierno de Provincia, a través del Ministerio de Justicia y Seguridad, recomienda a los ciudadanos suma precaución con el uso del fuego en espacios abiertos durante esta temporada estival. Las actuales condiciones climáticas de sequía y falta de humedad ambiente que atraviesa la Provincia de Buenos Aires en esta época, son propicias para aumentar los riesgos de incendios de campo y forestales.
Desde el Ministerio se informó que se reforzaron todos los recursos para prevenir y asistir rápidamente estos siniestros, y se ha desplegado al máximo la capacidad operativa de la Superintendencia de Seguridad Siniestral y la Dirección Provincial de Defensa Civil.
Asimismo, se coordinó con personal del Plan Nacional del Manejo del Fuego y del Consejo Provincial de Emergencias, la disposición de 5 aviones hidrantes y un avión observador, ubicados en las localidades de Miramar, Pinamar, Lincoln, Torquins y Zarate.
Se recomendó tomar todas las medidas de prevención para evitar incendios; pero ante su ocurrencia se solicita la comunicación inmediata al 100 o al 911.
Recomendaciones para evitar incendios forestales:
No arrojar colillas de cigarrillos o fósforos encendidos al piso o desde vehículos en movimiento, sea en ruta o por caminos vecinales.
Evite fumar en el interior del bosque y aconséjelo a quienes lo acompañan.
Si no puede evitar fumar, preste atención a dónde caen las cenizas, a dónde y cómo apaga el cigarrillo, y llévese con usted la colilla.
Si acampa, hágalo en lugares autorizados, allí podrá encender fuego.
Si observa un fogón encendido abandonado, apáguelo con abundante agua.
No encienda fuego en cualquier parte, hágalo en fogones autorizados.
Si desea realizar una quema de residuos forestales, solicite el permiso correspondiente y tenga en cuenta todas las recomendaciones.
Existen temporadas en las que no se puede hacer quema de residuos forestales, respete la veda de quemas.
Nunca deje el fuego solo, ni por un instante.
Tenga cerca del fogón recipientes con agua.
No arroje ni deje residuos en bosques y lugares de acampe, las latas y vidrios pueden actuar de lupa y provocar incendios.
Nunca hay que hacer fuego debajo de los árboles.
La forma correcta de apagar las fogatas es con abundante agua, después hay que remover las cenizas para verificar que queden bien apagadas. También se debe echar agua a las piedras del fogón y alrededor de la fogata, el lugar de la fogata debe quedar frío.
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