Unión ganó un vibrante duelo de líderes
Y el tricolor aprobó. Puso el corazón, por momentos jugó bien y cuando las cosas no le salieron, la luchó con enjundia y terminó sacándose de encima a un incomodísimo adversario, que llegaba a Villa Italia con la firme intención de no bajarse del ápice de la zona.
Ambos estuvieron a la altura de las circunstancias, respaldando lo ostentado en su palmarés. Y armaron un partidazo.
Con distintos recursos, con errores típicos de la categoría, pero con una encomiable entrega que dejó rebosantes de básquetbol a quienes anoche poblaron el Gigante de calle Quintana.
Se lo llevó Unión por detalles, por un cierre que le guiñó un ojo luego de 45 minutos signados por el equilibrio y un alto voltaje emotivo.
Ciertamente, podría haber sido de Ferro, y nadie se hubiese asombrado.
Algunos pasajes del tricolor, al cabo de la primera mitad, invitaban a soñar con un desenlace mucho más holgado. Los de “Lucho” Ponce desplegaron, en el nacimiento del juego, una ofensiva plagada de variantes. Con la puntería de Gutkin desde el perímetro, las buenas decisiones de Popp a la hora de resolver, alguna corajeada del sanguíneo Novara y un Argüeso que comenzaba a entregar señales vinculados a la enorme faena que terminaría redondeando, pese a perderse por acumulación de faltas el tramo más candente del partido.
Como los olavarrienses también disfrutaron de cierta comodidad para anotar, el desarrollo se volvió parejo y el score abultado (24-24 al primer descanso).
Promediando el segundo capítulo, el tricolor saboreó su mejor trago al explotar al máximo el tándem Hartstock-Argüeso. El base de Orense (jugó los 45’) no anotó en toda la primera mitad a costa de abastecer con acierto a sus compañeros, entablando una sociedad especial con “Cuti”, cada vez más dañino para la defensa “carbonera”. El interno aportó 10 puntos en los primeros 3’ del segundo cuarto, tres acciones de “foul y gol” mediantes. Aquella ofensiva repartida, con cuantiosos intérpretes a la hora de anotar, se volvió un monólogo de un Argüeso intratable.
Del otro lado de la cancha, Ponce diagramó una zona 2-3 que arrojaría frutos a corto plazo y quedaría establecida hasta el epílogo. Ferro la padeció sobremanera, entre su magra eficacia en lanzamientos lejanos y su inseguridad en el traslado, en parte propiciada por el despliegue defensivo del tricolor a la hora de interferir línea de pase.
Pero, como suele ocurrir, lo bueno duró poco. Unión sufrió un lógico desgaste pagando un alto tributo al hecho de mantener a sus cinco iniciales durante casi 38 minutos (Leanes por Gutkin fue el único cambio realizado por Ponce en todo el primer tiempo).
Ferro sacó tajada y con su picante perímetro se fue al descanso casi en paridad (41-40). La agresividad de Santana fue clave y las penetraciones de Catanzaro, aunque previsibles, causaron daño. Al influjo de ambos, el equipo de Bourgeois acomodó el marcador a sus pretensiones y les hizo sentir a los locales que todo lo fabricado con tanta actitud y aptitud se desmoronaba vertiginosamente.
La crisis tricolor tuvo su techo en el tercer parcial, cuando Argüeso debió sentarse cuando aún no se había consumido el cuarto minuto.
Aunque la labor de Lissarrague fue irreprochable, la ausencia del “as de espadas” se sintió. Y, por momentos, mucho.
Aprovechó la visita, sacó un par de ataques rápidos y, capitalizando la ineficacia de Unión en lanzamientos perimetrales, tomó su máxima luz de la noche (55-64).
Antes de que la desesperación comience a hacerse carne entre los tandilenses, Hartstock puso paños fríos con dos triples muy oportunos y volvió a instalarse un signo de pregunta gigante de cara al cierre.
Tras varios minutos en el banco, Argüeso volvió encendido al rectángulo y se despachó con 13 puntos en el cuarto final, siendo su impulso detenido únicamente por su quinta falta personal.
Ambos tuvieron su chance para llevárselo en los 40’. Popp, presa del cansancio y la tensión del momento, cometió dos errores a segundos del final, y del otro lado Santana falló dos libres de importancia capital en el destino del pleito. En la última corrida, Gutkin no pudo y debieron jugarse otros 5’.
En el suplementario, Unión dejó la piel. Luchó a muerte por cada rebote, obligó a su rival a tomar decisiones precipitadas y con ello lo indujo a varias pérdidas. En ataque, alternó buenas y malas, pero se permitió que Popp y Gutkin tengan revancha. El olavarriense clavando un triple decisivo y “Pollo” capturando un rebote de similar implicancia.
Así fue que la balanza se inclinó para el lado de este Unión firme y esperanzado, que subió otro escalón, desde el cual ya mira el próximo objetivo: Argentino Junior.
UNION Y PROGRESO 96 (87)
Mariano Novara 5
Ignacio Popp 24
Matías Gutkin 9
Gustavo Argüeso (x) 33
Bernardo Lissarrague 11
Matías Santana 27
Ignacio Catanzaro (x) 18
Alejandro Sentenac 9
Néstor Briones 16
Damián Américo 2
Diego Lancione 2
Atilio Borzi 0
Arbitros: Hernán Mastrofilippo (Quilmes) y Sergio Cameronez (Quilmes).
Parciales: 24-24, 41-40, 61-66 y 87-87.
Otro que ganó en esa localidad balnearia fue Quilmes de Tres Arroyos, que se impuso por 85-72 a Sporting.
Le correspondió fecha libre a Racing de Olavarría.
EQUIPO PTS. J G P TF TC
Argentino Junior 11 6 5 1 510 464
Unión y Progreso 11 6 5 1 478 435
Ferro Carril Sud 10 6 4 2 527 478
Quilmes 9 6 3 3 466 470
Sporting 8 6 2 4 407 431
Kimberley 8 6 2 4 422 459
Racing 6 6 0 6 378 441
PROXIMA FECHA
Unión y Progreso vs. Argentino Jr.
Quilmes vs. Kimberley
Racing vs. Ferro Carril Sud
Libre: Sporting
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