Unión y un triunfo que le devolvió la punta
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A los tricolores no les sobró nada ante el modesto combinado de la localidad balnearia, al que habían vulnerado con holgura al cabo de la primera rueda.
Nunca el elenco de Luciano Ponce terminó de sentirse cómodo en el partido. Entró algo relajado, lo que lo condenó a luchar desde abajo en prolongados pasajes, volvió a tener un bajo porcentaje en lanzamientos perimetrales y por momentos se vio inmiscuido en el desorden que caracterizó a un cotejo emotivo pero no muy bien jugado.
El local disfrutó de una colosal primera mitad en ofensiva de Gustavo Argüeso, quien anotó en ese lapso más de la mitad de los puntos de su equipo (22 sobre 40). Luego, el interno sufrió el desgaste lógico (estuvo en cancha los primeros 28’ del juego), debió sentarse y a su equipo no le resultó sencillo cubrir ese hueco en el goleo.
El inicio mostró a un Sporting dominante en la zona interna, al influjo del desequilibrio propiciado por Mariano Cámara y, sobre todo, por Bruno Pacchioni, autor de 10 puntos en el primer cuarto. La visita encontró cuantiosos dividendos toda vez que colocó el balón en el poste bajo, lastimando también con lanzamientos de media distancia.
La tendencia, combinada con la ineficacia ofensiva de Unión, derivó en un 4-12 que motivó a que Ponce consuma su primer tiempo muerto.
En ataque Unión no producía, entre algunos lanzamientos bien tomados que no ingresaron por escaso margen y lo incómodo que por momentos se sintió Emmanuel Hartstock en el traslado, lo que ensució varias posesiones.
Con Mariano Novara peleado con el aro, Argüeso (10 puntos) e Ignacio Popp (7) pasaron a ser las vías de gol más confiables del dueño de casa, que recuperó terreno para irse en igualdad al primer descanso (21-21).
En pos de interrumpir el mencionado dominio de los internos visitantes, Ponce ordenó una zona 2-3 que le arrojó buenos resultados, al tener Sporting una noche para el olvido en cuanto a lanzamientos lejanos (anotó sólo dos triples en toda la noche).
Otro acierto del DT local fue el ingreso de Bernardo Lissarrague, activo en ofensiva pero fundamentalmente encargado de potenciar el juego interior de su equipo al compartir el rectángulo con Argüeso, tándem poco utilizado por Ponce en otros partidos.
Al cabo del tercer cuarto, hubo intercambio de conversiones, mediando una diferencia favorable a Unión que osciló entre los 5 y los 9 puntos. El parcial terminó siendo altamente positivo para el tricolor, dado que a su finalización la diferencia se incrementó (60-50) y en el tramo final tuvieron descanso tres de los titulares (Hartstock, Argüeso y Novara).
Sin embargo, en el segmento decisivo Sporting se aceró peligrosamente, llegando a situarse a apenas un triple. Fue a causa de una preocupante “laguna” ofensiva que aquejó al tricolor. Hartstock no pudo adquirir protagonismo en el goleo y a Argüeso no le llegó limpio el balón, lo cual condicionó sobremanera el caudal ofensivo del equipo tandilense, que fue sometido a un parcial de 10-0 luego de haber disfrutado de la máxima de la noche (65-51).
Con la soga al cuello, Hartstock clavó un triple frontal que fue clave para poner el 69-63 a 1’40” y más tarde el de la conversión oportuna fue Novara, que recostado en la derecha encontró sus únicos dos puntos del partido.
El golpe de gracia lo dio “Nacho” Popp con dos tiros libres que pusieron el 74-70 final. Así, Unión se permitió otro festejo, ganando sin brillar para regresar al ápice de su zona.
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