Uno de los detenidos relató los roles de los que conformaban la banda que vendía droga
Mientras los investigadores aún persisten en la búsqueda de al menos dos sujetos sindicados como parte de la organización que fraccionaba y comercializaba droga en Tandil y Buenos Aires, se aguarda por estas horas que el juez de Garantías, José Alberto Moragas, resuelva el pedido de detención de los seis que quedaron entre rejas.
Por lo que ya trascendió en los pasillos judiciales, resultaría más que probable que el futuro de los sospechosos siga en la cárcel hasta el pedido de prisión preventiva (tal vez con algunos cambios en la calificación de los delitos endilgados), habida cuenta de los elementos de prueba que pesan en su contra, entre el secuestro de droga -alrededor de 800 gramos-, elementos utilizados para el fraccionamiento, escuchas telefónicas y documentación que acreditaría el ingreso y egreso de importante cantidad de dinero que podría incluso aludir al lavado de dinero.
Además de la definición procesal a resolverse en las próximas horas, la Justicia habría confirmado que uno de los detenidos de nacionalidad dominicana, responsable del cabaret Casa Blanca tendría pedido de captura internacional, de Migraciones. Situación similar podría caberle a una de las mujeres detenidas que presentó documentación con nacionalidad argentina, pero que sería boliviana.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi bien los casos tienen algunas características diferenciadas, vale reseñar lo ocurrido con la megacausa que fue a juicio en el Tribunal local, donde hubo una docena de imputados. Allí también hubo planteos de dicha naturaleza y la Cámara entendió que a partir de considerar que la investigación surgió en Tandil y la comercialización también se hacía aquí y en Buenos Aires, forma parte del territorio bonaerense y por ende le correspondería a la Justicia de la Provincia, no Federal.
Cabe consignar que el delito por el cual han quedado detenidos las seis personas ha sido caratulada por la fiscalía a cargo de Luis María Surget como “Comercialización de estupefacientes fraccionados en dosis destinadas directamente a consumidor agravado por el número de intervinientes en concurso ideal con tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización” (artículo 5 inciso c y artículo 11 inciso c de la ley 23737 en relación al artículo 2.1 de la ley 26053 y ley provincial de adhesión 13392 y artículo 54 del código penal).
Dichos delitos contemplan una pena de los 6 a 15 años, y no es excarcelable.
El Eco de Tandil tuvo acceso exclusivo al relato del hombre, sobre quien se preserva su identidad al igual de los nombres que dio y que formarían parte de la gavilla, hasta tanto sus imputaciones queden firmes con la confirmación de sus detenciones, a efectuarse en las próximas horas.
El hombre declaró que es consumidor de cocaína, y sindicó quién es una de las personas que le vende estupefacientes. Asimismo, lo identificó como quien distribuye a varias personas, que éste trasladaba la droga de Buenos Aires hasta la ciudad para dársela a una persona que la conoce con un apodo que recordó. También señaló que el primero de los nombrados le distribuía a una persona que se hacía llamar también por un apodo que trabaja en un boliche de la ciudad.
Sobre la persona que provee de droga a él, dijo que en su momento le pidió que le haga de delivery de los estupefacientes que vendía, pero que él nunca aceptó hacerlo. Por otro lado afirmó desconocer a los sujetos identificados en el expediente como los que traían la droga y hoy permanecen prófugos.
Luego reconocería a otro hombre que sería quien proveía a otros dos sujetos encargados de vender la droga en Buenos Aires, puntualmente en el barrio de Flores.
También el declarante dijo conocer a las dos ciudadanas bolivianas que viven en Capital Federal y fueron también detenidas. Las reconoce de vista, de haber compartido algunas copas hace unos meses en un cabaret, pero que a su entender no tenían nada que ver con la organización, aunque sí las sindicó también como vendedoras de droga.
Cuando fue indagado sobre si sabía cómo las personas que citó conseguían la droga, dijo no saberlo, que estaba sí al tanto que la mercadería entraba de afuera. También reconoció que a su entender es una organización montada para la compra y distribución de estupefacientes entre los que cita a los responsables, que además de Tandil distribuían en Buenos Aires.
Sobre el movimiento de dinero, manifestó saber que uno de los hombres, que reconoce, recibía dinero estadounidense, que creía que ingresaba de un intercambio por la droga que se le enviaba, y dicho dinero se lo daba a personas que no tenían nada que ver con el negocio de la droga, que esta gente lo hacía para cobrar una pequeña ganancia por prestar su nombre. Dichas personas recibían el dinero y se lo tenían que entregar a otro sujeto, quien luego se lo entregaba a otro de los reconocidos para ser enviado (citó una empresa de correo), envíos que oscilaban entre los siete y ocho mil pesos.
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