Varias familias tomaron siete viviendas sociales de una obra que está demorada en La Movediza
La construcción de la segunda etapa (26 casas) está detenida desde noviembre y el avance de obra es del 50 por ciento. Las unidades –de dos habitaciones, cocina comedor y baño- están techadas y disponen de los contrapisos, aunque no tienen acceso a servicio alguno. El perímetro del predio está protegido por un grueso alambre tejido y un portón que colocó la firma Málaga Construcciones, aunque esa valla presenta una apertura por calle Azucena.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAyer por la mañana, las familias que se instalaron en las siete casas se encontraban aún trasladando sus pertenencias. Mientras armaban sus hogares, le explicaron a El Eco de Tandil que la desesperación los condujo a ocupar las viviendas, ya que la Secretaría de Desarrollo Social no les ha dado respuestas.
En tanto, la empresa adjudicataria del proyecto radicó la denuncia en la Seccional Segunda y efectivos policiales constataron las identidades de las personas que se encuentran en el predio. Además, se dispuso una custodia para evitar que ingresen al resto de los inmuebles.
Desde la comuna confirmaron que durante esta mañana, personal de la Secretaría de Desarrollo Social se acercará hasta el lugar para dialogar con los ocupantes de las viviendas.
Cabe resaltar que estas casas ya fueron adjudicadas por sorteo y los beneficiarios están aguardando con ansiedad la entrega de esa segunda tanda.
Situaciones extremas
Mónica Villarruel tiene once hijos, de los cuales siete están a su cargo. “No tengo donde vivir. Mi hermano me estaba dando un lugar, pero es bravo para una familia tan grande vivir en una habitación de cuatro por cuatro metros. Es imposible”, contó.
Desesperada y superada por la situación de hacinamiento de sus chicos, ayer por la madrugada decidió entrar en una de las viviendas. “Fui a hablar al CIC (Centro Integrador Comunitario) y me dijeron que me daban una ayuda de 1.500 pesos por única vez, pero con eso no puedo hacer nada. Estoy sin trabajo”, explicó.
Las seis casas restantes fueron tomadas por parejas jóvenes con niños. “Todos estamos en la misma situación. Necesitamos, no tenemos dónde ir. El alquiler es imposible pagarlo”, afirmó la mujer.
El 80 por ciento “está usurpado”
Sus vecinos confirmaron que se anotaron para el sorteo de las viviendas sociales, pero “no te ayudan”. También señalaron que el 80 por ciento de los lotes y casas de La Movediza está usurpado, porque los habitantes del barrio “acá se manejan así”.
En este sentido, lamentaron que muchas personas que llegan de países limítrofes reciben respuestas de la comuna, mientras que los tandilenses ven relegadas sus demandas habitacionales.
Por otro lado, rechazaron la oferta de pagarles un alquiler de 1.500 pesos por tres meses porque “estamos siempre en la misma” y aseguraron que la única alternativa es ocupar una casa “para ver qué solución nos dan porque si no, nos tienen a las vueltas” en Desarrollo Social.
También cuestionaron que en algunas de las viviendas del Plan Federal hay “señores autos” y manifestaron que ciertos adjudicatarios “tienen dos o tres casas” e, incluso, llegaron desde Buenos Aires para radicarse en Tandil.
Las familias aseveraron que se quedarán en ese lugar, aunque saben que el Municipio intentará recuperar esas propiedades que ya tiene adjudicatarios. Además, adelantaron que están dispuestos a pagar una cuota para conseguir un hogar definitivo. “Todos tenemos chicos y no queremos estar en la calle”, marcaron.
Débora y Jorge Martín, los primeros en llegar
Débora Pascual, Jorge Martín Sellanes y su pequeña hija de dos meses fueron los primeros en tomar una de las viviendas del programa social. Entraron el domingo y algunas horas después desistieron porque se sintieron amenazados por uno de los serenos de la obra. Ayer, en simultáneo con otros vecinos, regresaron para quedarse, ya que los tres estaban en situación de calle.
“El domingo vino la policía y nos dijeron que nos quedáramos hasta que nos consigan un lugar. Después apareció un señor y nos agredió con una tabla, y nos sacó y nos tiró a una zanja con la nena”, relató Débora, de 20 años.
Su esposo agregó que al momento del incidente llevaban tres días en la casa, pero los descubrieron cuando fueron a buscar la cocina para poder calentar el agua de la mamadera de la bebé.
Un largo peregrinaje
Esta pareja precisó que ha recibido ayuda de Desarrollo Social. Primero estuvieron en los departamentos de Lemos al 300, que ya fueron denunciados por este Diario debido a su precariedad. Luego alquilaron un garaje en 25 de Mayo al 300, pero tuvieron que dejarlo por un conflicto con allegados de la dueña.
“Venimos de mal en peor. No tenemos solución. Nos pelotean”, dijo Martín Sellanes y agregó que por una semana los alojó su suegra. Al mismo tiempo, agradeció la ayuda que recibió de la concejal Stella Maris Cena y de Guillermina Cadona.
“Ya habíamos estado mirando estas casas el año pasado, cuando quedó embarazada, pero para evitar problemas dijimos ‘no’. Hoy, ante la situación de que estamos en la calle, no nos queda otra”, sostuvo.
El joven graficó su desesperación con una anécdota: “Yo cuidaba coches en Belgrano entre Fuerte Independencia y Chacabuco, y estaba el intendente Lunghi con Nicolini y otras dos personas. Me acerqué, le dije que quería hablar con él porque necesitaba una mano. El señor Lunghi me dio la mano, y cuando le empecé a decir que necesitaba trabajo, me dijo ‘pero yo la mano te la acabo de dar’. Tomándome el pelo, así me contestó el señor Lunghi. No da una solución el señor Intendente; toma el pelo de la gente que necesita ayuda”.
El desamparo de María
En toda esta historia, lo más conmovedor es el desamparo de la pequeña María Sellanes Pascual, quien con sólo 60 días de vida no tiene dónde vivir y a veces debe llorar más de la cuenta para que le den de comer.
Su mamá Débora Pascual tuvo un embarazo normal, pero no pudo satisfacer a la niña sólo con leche materna porque no está bien nutrida y a veces no le alcanzan los recursos para comer. Por este motivo, le proporciona –cuando consigue- leche Vital 3 que cuesta más de cien pesos la caja.
Ante esta dura realidad, la nena necesita ayuda de la comunidad para poder tener el alimento diario y con un envase de garrafa para calentar el agua de la preparación. De otro modo, frenará su crecimiento, lo que la condicionará para el resto de su existencia.
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