Varios destacados, pero sin valores descollantes
El siguiente es el detalle de las actuaciones individuales argentinas:
Sergio Romero (7): jugó un buen partido y cerró un gran Mundial pese a la desconfianza que pesaba por su falta de continuidad en Mónaco. Clave en tres tapadas antes del gol: dos a André Schürrle y otra a Toni Kroos.
Pablo Zabaleta (6): el jugador de Manchester City cumplió una aceptable tarea defensiva, complementado con los marcadores centrales. Mostró mucha concentración para la marca, al margen de que el gol alemán se gestó con un desborde por su sector.
Martín Demichelis (7): hizo un partido sin fisuras. Atento para los relevos, seguro en el juego aéreo y rápido para los cruces. Desde su ingreso al equipo por Federico Fernández, el seleccionado ganó confiabilidad defensiva en el Mundial.
Ezequiel Garay (7): otra sobria actuación del futbolista recientemente transferido a Zenit San Petersburgo. Tiempista y firme frente a los peligrosos delanteros del nuevo campeón del mundo.
Marcos Rojo (6): Comenzó con dificultades por las proyecciones de Philipp Lahm pero con el correr del partido, especialmente en la parte final, recompuso su imagen. Tenaz para la disputa de cada balón.
Enzo Pérez (5): durante el primer tiempo ocupó el sector izquierdo y sufrió con las subidas del lateral Philipp Lahm. Su tendencia a desplazarse hacia el interior, le dejó un peligroso callejón al jugador de Bayern Munich, que llegó sin demasiada oposición al mano a mano con Rojo. En el segundo período, con el cambio de esquema a 4-3-3, se ubicó por la derecha y se acomodó mejor al funcionamiento colectivo. Poca participación ofensiva.
Lucas Biglia (5): solidario para la marca y las coberturas defensivas pero un poco inseguro en la administración de la pelota. Con el retraso de las líneas, muchas veces no encontró receptores.
Javier Mascherano (7): nuevamente fue el emblema del equipo. Su enorme esfuerzo merecía el título. Entregó hasta la última gota de sudor, se multiplicó por todo el frente defensivo, barrió, cubrió y no alcanzó a Schurrle en la corrida que derivó en el gol de Alemania. Una tarea incuestionable.
Ezequiel Lavezzi (6): jugó un buen primer tiempo pero pagó con su salida la decisión de Alejandro Sabella de cambiar la táctica con tres delanteros para el segundo tiempo. En los momentos en que Alemania ahogó la salida, se transformó en un bálsamo con sus corridas para liderar contraataques. Defensivamente ocupó los espacios como exigió el entrenador.
Lionel Messi (6): jugó una final irregular, por debajo de las expectativas que Argentina tenía depositadas en él, aunque no mereció ningún señalamiento. Lo mejor de Argentina en ofensiva se generó en sus arranques. Le faltaron socios y también un poco de energía como en los últimos tres partidos de la Copa del Mundo.
Gonzalo Higuaín (4): imposible no vincular su calificación al increíble gol perdido en el primer tiempo. Ocurrió a los 21 minutos cuando recibió una habilitación de Toni Kroos. Quedó perfilado a la carrera, con el arco de frente y remató pifiado de derecha. Fue la única clara que tuvo.
Sergio Agüero (4): flojo, como su nivel en todo el Mundial, del que marchó sin anotar goles y con una lesión muscular en el último partido del grupo F. No fue socio de Messi y decidió mal en todas sus participaciones ofensivas.
Rodrigo Palacio (4): como ante Holanda en la semifinal, tuvo una inmejorable ocasión para abrir el marcador dentro del área pero falló. Esta vez, un control largo, lo obligó a definir forzado y desviado.
Fernando Gago (5): una tarea intrascendente, tanto en la contención, que no es su fuerte, como en la administración de la pelota. (Télam).-
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