Vecina denuncia hostigamiento y agresiones en su domicilio de Villa Laza, y pide vivir tranquila
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMabel Ghezzi, vecina del barrio Villa Laza, denunció que hace dos meses que sufre, junto a su familia, continuos hechos de agresión, entre apedreadas, pintadas y hasta amenazas, en la vivienda de su madre, situada en Formosa al 800. Ella y su marido viven también allí, en una casa detrás, y desde el 8 de febrero padecen “un calvario”.
“Ya más puertas no puedo tocar”, admitió, y pidió a las autoridades una solución definitiva porque esta situación se tornó “invivible”.
En diálogo con El Eco de Tandil, la vecina relató que esto comenzó el pasado 8 de febrero, a las 4.30, cuando desconocidos le tocaron el timbre de su casa a su madre, pero ella no atendió. Volvieron a las 5 y apedrearon el frente, rompieron paredes y vidrios, hechos de los cuales aseguró tener “imágenes”. Sin embargo, denunció que a los agresores “no les bastó con ello, volvieron a las 7, dos individuos en una moto y tiraron una bomba molotov”.
Sobre ese incidente, advirtió que “no se incendió la casa porque había reja y golpeó la botella contra la reja, hice la denuncia y ahí empezó nuestro calvario”.
Contó que “el 27 de febrero también, siempre actúan entre la 1 y 6 de la mañana, o a las 12, cada vez un poco más temprano, le tiraron piedras a mamá. Mamá, desde adentro, les dijo: `voy a llamar a la policía´, y le contestaron: `lindo te va a ir´. Esa fue la amenaza que escuchó”.
Ya el 5 de marzo, detalló que “volvieron y pintaron todo el frente de la casa, volví a radicar la denuncia, a limpiar paredes, y también tiraron elementos contundentes, piedras, sacaron baldosas de la vereda, es decir, que no es una sola persona sino que son varias, hasta la rejilla del agua de la calle sacaron. De ahí en más, a partir del 6, mi hermana se quedó a dormir para proteger a mamá, que vive sola”.
En el medio de esta situación, Ghezzi lanzó que “no tengo solidaridad del barrio, la gente no es solidaria porque al otro día que pasan las cosas dicen: `vi una moto, vi esto, vi lo otro´. Hace tres años, a una persona excelente que vivía en la esquina de casa, con todos estos trabajitos, la hicieron dejar la casa, se la hicieron vender. Pero si piensan estos delincuentes que yo me voy a ir de mi casa, están equivocados”.
Expresó que “mi vida fue todo trabajo y lo único que tengo es lo que me dejó mi papá: el legado de la honestidad y ser gente de bien”.
Sobre las agresiones, confesó que ya piensa que “puede ser cualquier persona, que ha ido con un dato, hasta desconfío de los vecinos. Gracias al asesoramiento de una persona de mi confianza, y a quien estoy muy agradecida, el doctor Jorge Dames, logré poner unas cámaras de seguridad, que la gente también está molesta porque piensa que los estoy vigilando a ellos, y están muy equivocados, estoy haciendo un control en mi casa, mi vivienda, a ver quién quiere intentar seguir dañándonos”.
“Ya más puertas
no puedo tocar”
“Cada dos días, día por medio, siguen pasando autos, motos. Escuchás el ruido de piedras, que quieren romper el frente. Mi esposo estuvo trabajando durante quince días, tuvimos que cercar todo el frente. Estoy haciendo una inversión de un dinero que yo no tengo porque vivo de un sueldo, a mí no me sobra dinero, tuve que salir a pedir prestado. Me están metiendo en un gasto impresionante, estoy cerrando mi casa. Yo encerrada y los delincuentes sueltos”, se lamentó.
No obstante, agradeció la respuesta de la policía porque al mínimo llamado, el 101 “responde”. Valoró también la respuesta de la Unidad Funcional de Instrucción 16, donde radicó la denuncia y donde la han atendido de forma “excelente”. Además, agradeció “a los funcionarios del Ejecutivo que se han ocupado del tema porque ya más puertas no puedo tocar”.
“Es invivible”
Mientras tanto, la vecina confesó que “es invivible” lo que les está pasando, que ha pasado un día y medio sin dormir, y advirtió que su madre es “una persona mayor y la tengo que preservar”.
Contó que su hermana “está a cargo de ella y a raíz de todo esto está sufriendo que a dos cuadras de casa la persigan motos y se las tiren encima, la persigan autos, ha tenido que llamar al 101 varias veces de las vueltas que le dan”.
Informó, además, que pidieron una custodia que les fue otorgada durante diez días, en los cuales “no pasó nada”, aunque después siguieron las agresiones.
“Si con esto pretenden que me vaya del barrio, como lo hizo esta persona excelente que mencioné, no lo van a lograr”, manifestó.
Respecto al barrio, alertó que “hay muchos hechos de inseguridad, lo que pasa es que tienen mucho miedo y no los denuncian, pero yo no les tengo miedo porque no soy una delincuente, y siempre viví de mi trabajo honradamente, así que no les tengo miedo”.
“Alguien va a caer”
“Pienso que la policía está actuando, confío en la UFI a cargo, que alguien va a caer, pero lo único que deseo es que me dejen pasar una o dos noches tranquila porque no me dedico a hacer ronda durante el día, pasar por la calle, ver quién sale a las 4 o quién vuelve a las 5, me dedico a trabajar. Salgo, tomo el colectivo a la mañana, vuelvo, y salgo de nuevo a trabajar. Es lo único que hago y lo único que merezco es descansar”, culminó la mujer
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