Vecinos de Güemes al 1700 reclaman que les arreglen la calle que ?se llena de pozos y barro?
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Vecinos de la calle Güemes al 1700 manifestaron sus quejas por el estado de la calle en la cual viven, ya que está “llena de pozos” y cuando llueve, el agua se estanca. Asimismo, afirmaron que no reciben respuesta por parte del Municipio.
Adolfo Furlán, uno de los frentistas, expresó que “queremos aunque sea que la arenen, porque pasa la máquina una vez cada 6 meses. Necesitamos que la arreglen un poco, que le pongan granza o arena, porque es tierra negra y no se va el agua, como está despareja queda el agua como por un mes más”.
Y añadió que “los vehículos se nos están deteriorando y cuando llueve, se llena de barro. No hay cuneta, no hay salida de agua, cuando llueve se queda estancada el agua y queda por días”.
Por otro lado, manifestó que “estamos cansados de llamar al Municipio pero no nos prestan atención. Además, pasa la máquina por la otra cuadra y yo les digo lo que ocurre pero me dicen que si no les dan la orden no pueden venir. El ingeniero Allasia no nos atiende, así que tenemos que protestar de otra manera. Ahora hace como 6 meses que no pasa la máquina”.
Carlos Piraro, otro de los vecinos, pidió que “las arreglen un poco, que pasen la máquina de vez en cuando, que la arenen, porque cordón cuneta no creo que vayan a poner. Cuando llueve no se puede andar, está lleno de pozos. Continuamente hay barro”.
Por su parte, Gabriel Contrera contó que “mi señora casi se cae con el nene en la esquina cuando lo estaba llevando a la escuela en la moto por los pozos que hay. Esto ya no da para más”.
Otro reclamo
Los frentistas aprovecharon la oportunidad para manifestar otra queja sobre un tema que los preocupa.
Adolfo Furlán explicó que “en el terreno de al lado de la vivienda del vecino, en la esquina de Rosales y Güemes, tenemos un señor que tiene permanentemente tres o cuatro caballos. A la noche duermen ahí, por supuesto que hacen sus necesidades. Cuando el viento viene para este lado no se puede estar del olor, se juntan las moscas y durante el día los pasean por estas dos cuadras”.
Asimismo, denunció que “no los tienen atados, les pone alambre eléctrico con una batería. Esta es una zona no residencial pero acá se pagan impuestos, todos los tenemos al día. No sé por qué tenemos que aguantar el olor de los caballos permanentemente, con las moscas que eso ocasiona”.
Por otra parte, afirmó que han ido a hacer la denuncia a Bromatología e Inspección General, pero “todos se lavan las manos, nadie me da una respuesta, así que no sé a quién dirigirme”.
Respecto al dueño del terreno, que hace aproximadamente dos años que tiene estos animales, aseguró que “no le importa nada, él vive como si estuviera en el medio del campo; vive al lado del terreno pero a él no le molestan los caballos y a nosotros sí. Ya no sé dónde quejarme”.
Por su parte, Gabriel Contrera agregó que “los alambres eléctricos son un peligro para los chicos que viven en la cuadra. Hay muchos nenes de menos de 10 años. Aparte se espantan los caballos y andan corriendo en la calle, y es un peligro para los chicos también”.
Susana Bardelli, otra vecina de la cuadra, ratificó que “el olor llega hasta mi casa y yo vivo en la otra esquina”. *
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