Vecinos de la calle Urquiza al 1200 reclaman el desmalezamiento de dos terrenos baldíos
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Los reclamos vecinales no cesan y son las voces de los mismos habitantes de los distintos barrios de la ciudad que se alzan una y otra vez. En este caso, se trata de los habitantes de la calle Urquiza al 1200 quienes advierten sobre la falta de mantenimiento de dos terrenos de distintos propietarios, situados uno en frente al otro, donde el pasto no se corta hace varios años y se deposita basura, por lo que se han encontrado ratas y hasta víboras.
El Eco de Tandil se acercó al barrio para observar el estado de los predios, donde a plena luz del día la basura y el descuido se hacían sentir. En uno de ellos, los pastizales de gran tamaño cubren completamente la vereda hasta el asfalto. Enfrente, los mismos vecinos colocaron una barrera de madera y planchones para evitar que la maleza siga creciendo hacia la calle.
En primer lugar, Graciela Iriarte –quien vive en una vivienda lindera al terreno en peor estado- contó que “hace más o menos 15 años que este terreno se limpia cuando la Municipalidad puede mandar gente. Siempre fueron muy amables, han tomado cartas en el asunto, se ha intimado al propietario, cuyo terreno está en trámite de sucesión, pero aún sigue sin responder”.
La vecina aseguró que siempre que hubo un problema decidió acudir al Municipio pero admitió que “uno como vecino se cansa porque esto siempre está sucio. No es algo que uno diga `tomó cartas en el asunto y se solucionó´”.
Asimismo, detalló que conoce a uno de los dueños –que trabaja como taxista- a quien si bien le pudo comunicar su malestar, aún “no ha venido nadie”. Iriarte señaló también que esta situación es peligrosa para sus hijas y su pequeña nieta. “El otro día encontré una víbora, hay ratones, han venido los de Bromatología y me han dejado veneno, pero es algo insostenible”, dijo.
La señora insistió en la peligrosidad del asunto porque también están alertas por si “alguien se esconde ahí, estamos a la expectativa de alguien que salga, mi esposo suele venir de madrugada y siempre tiene el temor que alguien lo asalte”.
Acompañada por sus hijas y su nieta, Iriarte apuntó a que esto se trata de un reclamo de todos los vecinos que están “indignados”. “No tenemos por qué nosotros pagar a una persona que venga y corte el pasto. Yo muchas veces he sacado de mi bolsillo para pagarle a alguien. Ahora, contratamos a una persona que cuando esté libre va a venir con una desmalezadora a cortar el pasto”, afirmó.
En resumen, recalcó que “queremos que el Municipio tome cartas en el asunto, tratar de llegar al corazón del Intendente, yo quisiera saber si él estuviera en mi lugar qué haría porque es una buena persona y por eso yo acudo a él”.
El mismo malestar
En la vereda de enfrente, abrió las puertas de su casa Beatriz Hermida, quien compartió con este Diario la situación que vive desde hace varios años, con otro terreno lindero a su vivienda del cual los propietarios tampoco se hacen cargo.
“Este terreno está así desde hace muchos años, antes cortábamos nosotros el pasto pero ahora ya casi es imposible porque se hizo mucho pajonal y pasto alto”, al tiempo que advirtió que “ya casi no se puede circular por la vereda, mi marido corta el pasto y no nos corresponde hacerlo. Tememos que vengan ratones. Ya apareció una laucha el otro día”.
Al igual que su vecina, expresó que “cuando mi marido saca el auto a las 4, sale con miedo porque se puede esconder alguien”.
Si bien no supo especificar el apellido del propietario del terreno, sabe que son de Buenos Aires, de la localidad de Campana. Pese a lo que viven, confesó que no ha intentado comunicarse al Municipio todavía pero esperan -al igual que Iriarte- una solución.*
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