Vecinos de La Movediza reclaman por el estado de las calles, la falta de luz y la escasez del agua
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La lluvia se ha convertido para muchos vecinos de la ciudad en sinónimo de “desafío”. Sólo con recorrer algunos de los barrios periféricos, las calles de tierra –convertidas en piletas de barro- y los grandes pozos sobre las esquinas que día a día deben sortear autos, motos y colectivos, dan cuenta de una enorme desolación.
Este es el caso de los vecinos del barrio La Movediza, quienes tímidamente observaron el móvil de El Eco de Tandil, salieron de sus casas y se dispusieron a compartir la realidad de un barrio que tiene mucho para decir.
Si bien son distintas las necesidades de cada uno, el mayor reclamo surge en torno al estado de las calles. Principalmente durante los días de lluvia, porque según contaron, resulta una osadía transitarlas por el barro, llevar a los chicos al colegio, ir al mercadito de la esquina, en definitiva: salir a la calle.
Además, advirtieron sobre la falta de luz en una vivienda de la calle Paseo de los Niños; y la escasez del agua justo a la vuelta, en la calle Los Jazmines. Sumado a esto, la inseguridad acecha cada vez más a la barriada, en donde varios hechos delictivos han tenido lugar durante el último tiempo.
En plena recorrida por la zona, la primera posta tuvo lugar en la esquina de Paseo de los Niños y La Pastora, donde la vecina Carmen Cepeda explicó a este Diario que “el problema es la calle, el barro y acá tampoco tenemos luz ni agua, y lo precisamos. Hace 3 años que lo estoy pidiendo pero hasta ahora no ha pasado nada”, pese a que contó que se ha acercado reiteradas veces al Municipio.
Seguidamente, la vecina que sufre de asma, problemas en la vista y de colesterol, apuntó al tema seguridad. “Tengo a mi hijo que entra a las 2 de la mañana a trabajar y menos mal que no estoy sola. Lo único que nos puede salvar acá son los perros porque es bravísimo”, advirtió.
Por último, Cepeda insistió en que “es terrible cómo está la calle y cada vez que llueve pasa lo mismo”, mientras que el colectivo transitaba por la esquina y un trabajador de una empresa de correspondencia a domicilio intentaba sortear ileso sobre su motocicleta un pozo de barro.
De la Canal y
Los Jazmines
En tanto, a pocos metros de la intersección De la Canal y Los Jazmines, una familia salía a la calle, dispuesta a compartir lo que vive a diario. En diálogo con El Eco de Tandil, los integrantes contaron que “el problema de los días de lluvia es simple, hay una obra hecha antiguamente de agua que no está correcta del todo y ahí vienen los problemas serios”.
Detallaron además que “se han hecho cañerías de agua con mala calidad, y ahora sufrimos las consecuencias”, refiriéndose en particular al profundo hueco emplazado en la esquina en donde “ya no se puede transitar, el otro día un auto se quedó encajado, yo me caí acá porque se hundió, esto precisa de una inversión”, dijo el vecino Oscar Cagigas.
Por su parte, la madre de familia Gladys Barragán acotó que “esto empezó así hace un mes, avisé, llamé a la ambulancia y los bomberos, porque no sabía a quién avisar, pero no me hicieron caso. No vino nadie”.
Por último, afirmó que “tengo dos nenitos en guardería y los otros en el colegio pero hay días que se hace imposible ir, ni en auto ni caminando. Pasan los colectivos pero cuando llueven mucho doblan en la esquina porque no pueden subir”, por lo que ratificó el pedido urgente del arreglo de la calle.*
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