Vecinos de La Tandilera reclaman respuestas por dos manzanas que no accedieron a las cloacas
Un nutrido grupo de vecinos de La Tandilera planteó su malestar porque dos manzanas delimitadas por Darragueira y Labardén, y Urquiza y Lavalle, no accedieron al servicio de cloacas, obra millonaria que financió el Estado nacional para unos 25 mil hogares ubicados al norte de la Ruta Nacional 226.
Reunidos en Rosales y Urquiza, describieron los trastornos que les ocasiona depender de los pozos, pero además marcaron la necesidad de concretar dos cuadras de cordón cuneta para mejorar la seguridad vial.
Nancy Marino, una de las afectadas, describió que “al no tener cloacas, todo el barrio tiene pozos que en un mes se llenan. Tenés que desagotarlos, pagar, y es un costo de 150 pesos por mes que los vecinos no pueden, porque somos gente de trabajo”.
La mujer indicó que “le queremos pedir al señor Intendente si por favor se acuerda de este sector de Villa Aguirre que dejó abandonado. Yo le agradezco todas las obras que está haciendo, las plazas, todo lo que ha hecho, pero también quisiera que no se olvide de nosotros porque en realidad lo necesitamos y es para vivir un poco mejor”.
Culminada la red de cloacas en la zona norte, dos manzanas de La Tandilera quedaron sin el servicio. “Todos tienen, menos nosotros”, se quejó Nancy Marino.
Además del gran costo económico del mantenimiento de los pozos, la vecina marcó que ganarían en comodidad y tranquilidad si lograran contar con las cloacas.
Las dos manzanas están densamente pobladas y viven muchas familias con niños pequeños, que reclaman mejores condiciones de vida y evitar focos de infección.
Nancy Marino explicó que “una vez que el pozo se llenó por primera vez es como que ya las napas no absorben, entonces una vez por mes se llena el pozo y lo tenés que desagotar”.
Los vecinos recordaron que cuando se hizo el anuncio de la obra en la zona norte estaban felices. Por ese entonces pensaron que iban a disponer del único servicio que les faltaba, ya que Cagnoli llevó el gas para abastecer a su frigorífico.
Con unas cincuenta firmas que avalan el pedido, los vecinos ingresaron la nota 9816 por Mesa de Entrada del Municipio. Piden que se concrete la obra de cloacas en Darragueira y Labardén y Urquiza y Lavalle.
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Explicó que vehículos que doblan han impactado contra la columna de la luz y teme que algún conductor pierda el control y termine dentro de su local.
Los vecinos manifestaron que conviven con olores nauseabundos debido a la falta de cloacas y a las aguas contaminadas que surcan el arroyo. Sumado a esto, la basura que desparraman desaprensivos, ya que los recolectores pasan todos los días rigurosamente.
Victoria Larzábal puntualizó que ha reclamado ante el Municipio desde 2007, cuando el intendente Miguel Lunghi asumió su segundo período al frente del Departamento Ejecutivo.
“Hemos ido. Ha hablado mi marido un montón de veces y hasta ahora dicen que sí, que sí, que sí, pero creo que tienen tapones en los oídos porque no dan señales. He juntado firmas pero no me han dado bolilla”, afirmó.
Mucha mugre
Pese a la limpieza y desmalezamiento que el Municipio realizó sobre las márgenes del arroyo Langueyú, indicaron que “siguen tirando basura, la gente no tiene conciencia y parece que este fuera el basural. Todo acá tiran”.
Sumado a esto, algunos domicilios arrojan sus aguas servidas a las calles, lo que aumenta los focos de contaminación y los riesgos para las familias de la populosa barriada.
Por este motivo, marcó la urgencia de tomar medidas como realizar una rotonda, un puente peatonal o colocar lomadas. “Andan a muy alta velocidad. Aparte no respetan nada, porque ves que hablan por teléfono en los autos, se pasan uno a otro. Es todo un tema por la seguridad de los chicos y nuestra también”, agregó.
Norma Manderwald cuestionó que “nosotros pagamos impuestos. Vivo acá hace 18 años, nací en el barrio, y van viniendo mejoras pero muy lentamente. Acá por ejemplo del cordón faltan dos cuadras, que nos impide tener la vereda, no sabemos qué nivel tenemos, y más allá de que la ciudad está hermosa, que estoy conforme con las cosas que han hecho, que sea más equitativo para todos, que se acuerden un poco más de los del otro lado de la ruta porque nosotros también tenemos necesidades y somos contribuyentes como toda la ciudad, los impuestos los pagamos”.
Otro de los problemas es que las lámparas del alumbrado público están tan sucias que no irradian como deberían. Por este motivo, los vecinos aseguran que a partir de las 20 el barrio se transforma en “la boca del lobo” y ya nadie se atreve a caminar por las calles.
Además, manifestaron que han tenido tantos robos domiciliarios que han optado por salir por turnos, procurando que siempre quede alguien de la familia custodiando la vivienda. *
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