Vecinos de la zona del Lago denuncian picadas y exigen que el Municipio y la policía tomen ?el toro por las astas?
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn concreto, están cansados de las constantes picadas de las que son fieles testigos y principales damnificados durante las noches de los viernes, sábados y domingos, y que en su gran mayoría -según detallaron- son protagonizadas por menores. Se quejan también por los ruidos molestos y relatan que los jóvenes se juntan en el playón del Dique a escuchar música y tomar alcohol, entre otras cosas.
Contaron (los demandantes pidieron reservar sus identidades) que desde que iniciaron su reclamo, ya presentaron varias cartas en mesa de entrada de la Municipalidad, dirigidas al Ejecutivo y también al Concejo Deliberante. Se entrevistaron con varios funcionarios, los que estuvieron y los que están a cargo de la seguridad ciudadana, como así también con autoridades de las distintas dependencias policiales de la ciudad, de las que recibieron voluntad de apoyo, concreción y refuerzo de medidas a tomar, pero que poco se plasmó en la realidad que ellos deben padecer durante todos los fines de semana.
Ahora, presentarán una nueva carta al Municipio, en la que incluirán aspectos que, a su entender, se podrían poner en práctica para dar con una solución. Entre ellos, piden que sean contemplados a la hora de colocar las nuevas cámaras de seguridad para dejar un registro de las patentes de los vehículos, ya sea de motos o de autos. Exigen además que se coloque cartelería para así advertir sobre ruidos molestos y proponen la creación de un “picódromo” para que se realicen estas picadas.
En diálogo con El Eco de Tandil, uno de los vecinos relató que “en 2008 empezamos a actuar como un grupo de vecinos, somos más o menos 100 familias afectadas en la zona, por ruidos, porque están todos con los caños de escape libre, por el audio de la música de los autos con los baúles abiertos. Está el riesgo porque andan en contramano, se cruzan ante los autos que van de la mano contraria con las motos; es un desastre lo que hacen”.
Confesó que suceden “muchas cosas” por la noche los fines de semana pero que no salen a la luz porque “se arreglan muy rápido”. Por ejemplo, mencionó un hecho sucedido el pasado 3 de marzo, donde “volcó un auto y en menos de una hora se lo llevaron”.
“Las picadas suceden cotidianamente, no sos libre de circular por la calle porque andan a lo loco”, relató.
Las reuniones
“Nosotros hemos tenido ya una historia en cuanto a presentar notas al Ejecutivo”, aseguró el hombre, y con él se encontraba otro de los vecinos, quien alertó que esta situación va en aumento. “La policía dentro de todo viene pero se dispersan, y si no se toma el toro por las astas y se empieza a hacer algo desde el Municipio y que pongan carteles, hay una ordenanza y todo que nos avala, esto va en aumento, en un 200 por ciento desde 2008 hasta ahora, ya hoy llegó a un descontrol terrible”, subrayó.
También informaron que se reunieron con el director de Prevención Comunitaria, Pablo Esquivel, quien –según relataron- “nos prometió carteles diciendo que había ordenanza sobre ruidos molestos por lo menos para que la policía pueda actuar. Carteles hay todos de la Municipalidad pero de esa ordenanza son todas promesas y año a año es lo mismo”.
Pasado en limpio, uno de los hombres resumió que tras estos variados encuentros que tuvieron como común denominador buscar una solución a esta problemática “lo que terminó sucediendo es que todos tratan de poner la mejor predisposición” pero señaló que finalmente “nadie se quiere comprometer porque no hay una decisión ni política, ni policial”.
El último viernes
Ambos expusieron también que “Tránsito se queja de que no tiene personal, apenas tiene para cubrir las horas de día, y además el riesgo que le implica al personal ir a detener estas motos, le quieren dar vuelta la camioneta”.
Mencionaron puntualmente que “el viernes, lo que terminó sucediendo fue que en la avenida Lunghi hubo policías desde temprano. A la noche cuando empezaron a correr desafiaban a la policía. Terminó habiendo un enfrentamiento y parte de esos chicos en las motos se vinieron para acá. El viernes acá hubo más motos de las que había normalmente, había un descontrol, como 30 motos”.
Al lado suyo, su vecino criticó que “no hay compromiso de arreglar el tema del playón porque acá es un caldo de cultivo. A la mañana dan los carnets de conducir y por la noche es un cabaret. Te dan el carnet de día y a la noche se corren picadas y se alcoholizan”. u
La causa penal
Por otro lado, según informaron el pasado 22 de febrero, con el apoyo y las firmas de alrededor de una treintena de vecinos de la zona que decidieron involucrarse, efectuaron una denuncia penal “con mucha información”.
Pero hasta hoy -aclararon- “la policía todavía no está actuando al respecto, lo único que ha hecho es llamar a los vecinos que firmaron con DNI y demás, para ampliar la declaración, pero no han hecho nada”.
Reconocieron que “lo que pretendíamos a través de esta causa penal, a través de esta ley, es que la Justicia le dé un aval judicial al accionar de la policía, es decir, que la policía cuando venga acá tenga la orden de la Justicia de actuar, porque sino el policía se está jugando su pellejo”.
Aclararon que “no pretendemos que nos pongan un patrullero esas horas en esos días pero sí que cuando los llamemos vengan y se paren, algunos patrulleros de un lado y otros del otro, los encierren y decomisen las motos”.
Por noches -contaron- “hay ciento y pico de llamados al 101 de los vecinos que se vuelven locos porque no pueden dormir hasta las 4, están utilizando tiempo del 101, de la policía, porque en lugar de venir quizás 10 veces en una noche a hacer la pasadita que hacen, deberían venir una vez, 4 ó 5 móviles, llevarse las motos, a los chicos detenidos y hacerles un acta”, en definitiva, pidieron “actuar”.
Uno de los hombres expuso luego que “el 90 por ciento son menores, sin casco, hay un porcentaje muy alto que ni siquiera tienen patente, todos con escape libre, con motos preparadas”.
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