Vecinos de Las Tunitas reclaman el arreglo de una zanja donde se junta basura y agua podrida
“Hace más de 4 meses que estoy reclamando que vengan a arreglar este pozo. Llamé a Obras Sanitarias, a Vialidad, al Municipio, y nadie me da una respuesta, por eso acudí a El Eco de Tandil”, manifestó Mirta Cuarterola, vecina del barrio Las Tunitas desde hace más de 14 años.
En la entrada a su vivienda, situada en la calle Thomas 409, tuvo que tapar ella misma con una piedra parte del pozo porque no soportaba el olor y además del peligro por sus hijos. “Fijate la basura cómo está amontonada, el agua podrida, las piedras que dejaron en la vereda, es imposible vivir así”, advirtió indignada.
La vecina contó que esto comenzó hace 2 años atrás. “Sé que pusieron unos caños, creo que de agua nueva porque no teníamos en el verano. Arreglaron de mi casa para arriba, mi vereda quedó hecha un desastre. Lo arreglé yo pero el pozo sigue estando y el agua podrida corre toda para abajo”, aseguró.
Cuarterola detalló que pese a que se comunicó con las diferentes dependencias municipales “de un lado me mandan a otro”, dijo, al tiempo que especificó que “me mandaron a ver a una asistente social que me dijo que preparara un escrito a ver si se lo aceptaban, todavía estamos a las vueltas. Hace más de 4 meses que vengo reclamando, antes de que empiece el verano”.
Consultada acerca de los perjuicios e inconvenientes que le ocasiona esta situación, se mostró preocupada porque tiene “una criatura que tiene problemas, de mi habitación no se puede abrir la ventana del olor espantoso que sale. Tengo que vivir encerrada, no es así”.
En la víspera estival teme por sus hijos, ya que se estanca agua y se acumula mucha basura. “Tengo que estar quemándola constantemente. Los vecinos se quejan porque prendo fuego, es imposible vivir así”, ratificó. “Lo único que pido es que vengan y lo arreglen”.
Otros problemas
Además, en compañía de Eduardo Ergoburu, otro vecino de la vivienda de enfrente, como la calle Thomas tiene una vertiente pronunciada contaron que los días de lluvia el agua corre rápidamente y “rompe toda la calle”. “El agua viene a 80 de ahí arriba, barre todo pero tiene que bajar un poco. Una vez arreglaron, pasaron los rodillos y quedó perfecto pero las piedras no la sacaron. Esto hace 13 años que pasa, toda la vida”, contó el vecino.
“Lo que pedimos es que vengan, que tengan más delicadeza, que se acuerden de nosotros, nos tienen olvidados. Somos humanos. No somos todos delincuentes, esto tiene fama, pero acá toda la gente trabaja”, dijo Ergoburu.
Sumado a esto, Cuarterola contó que “los basureros pasan cuando se acuerdan”, y su vecino acotó que “los lunes no pasan nunca, sólo el miércoles, cuando te querés acordar está lleno de basura, encima el perro del vecino rompe todas las bolsas”.
“Lo más urgente que pedimos es que nos arreglen la zanja y la calle, que nos saquen las piedras. Acá viven muchos chicos, ella tiene seis hijos y yo seis nietos, y no pueden jugar, uno tiene que estar con cuatro ojos, es un peligro”, concluyeron.*
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