Vecinos de un complejo de departamento de Sarmiento al 1100 viven vigilados por ladrones
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El delito viene castigando, sin cesar, a las dieciocho familias –la mayoría parejas y personas solas- que viven en el complejo habitacional ubicado en Sarmiento 1153, entre 4 de Abril y Alsina.
Reunidos para buscar alternativas, le plantearon a El Eco de Tandil la situación de temor e indignación que atraviesan, agravada por el robo más reciente, en el que entraron en la casa de uno de los habitantes mientras éste dormía.
Federico Moine, el damnificado en este llamativo hecho, explicó que “lo que está pasando es que en los últimos dos meses ya hubo tres robos y desde que estamos en el complejo, desde que se construyó, debe ser el séptimo u octavo robo, solamente en este complejo. Sabemos que en toda la zona se está robando”.
El vecino afirmó que en su trabajo le confirmaron personas del mismo barrio que han sufrido delitos. “Se ve que en toda la zona, en un radio de un kilómetro, en todas las manzanas de alrededor, en los últimos dos años se han producido robos como nunca se había visto”, sostuvo con preocupación.
Y describió que “al principio los robos se sucedían de una manera en que entraban a los departamentos cuando no había gente, ya ahora están empezando a entrar con gente adentro, cuando estamos durmiendo”.
Moine, que fue el último damnificado, contó que le robaron entre las 3.30 y las 4.30 del lunes 19 de diciembre. Estaba durmiendo en la habitación de su departamento, ubicado en el primer piso, y había dejado la ventana entreabierta para ventilar.
Los ladrones “trajeron una escalera al complejo, la montaron sobre la puerta de otro departamento para ingresar por la ventana. Son robos de un minuto”. Se alzaron con una notebook, una cámara fotográfica y un GPS, elementos fáciles de trasladar. “Generalmente se llevan las cosas que encuentran en el lugar”, precisó.
Al mismo tiempo, evaluó que un robo con este modus operandi “es grave para mí, porque no sé qué escenario me podría haber encontrado si me despertaba en el momento”.
En la mira
El mal trance de Federico Moine se trasladó al resto de los habitantes del complejo, sumado a que “la semana pasada hubo otro robo. En ese momento no se encontraban los inquilinos, pero son robos de no más de un minuto, donde se entra al ambiente, se agarra lo primero que hay y se sale, con mucha habilidad porque, por ejemplo, hay piedrilla en el complejo, y siempre se hace ruido al ingresar”.
El último damnificado expresó que “en lo que coincidimos todos los vecinos es en que hay alguien que está vigilando. Es un grupo de más de más de dos o tres personas que están vigilando, que están haciendo de campana, que conocen los movimientos de los vecinos y que se están manejando de esa manera”.
Con respecto a las investigaciones, manifestó que “la denuncia pasa a ser prácticamente un trámite, porque es siempre lo mismo: viene la policía, entra en el departamento, toma la nota y hasta me atrevería a decir que en algunos casos sabe los apellidos de quienes cometen estos delitos, pero no pasa nada”.
En la misma línea, graficó que “en mi caso particular, apagué la luz a las 3 y el robo se produjo entre 3.30 y 4.30, o sea que me estuvieron vigilando hasta el momento en que yo me durmiera”.
Piden respuestas
María Cristina Girado, otra de las vecinas del complejo, indicó que a dos chicas de otro departamento les llevaron la notebook, el LCD, y hasta tomaron yogurt y gaseosa que tenían en la heladera.
“Ahora tomamos medidas para ayudarnos entre nosotros, que somos solidarios. Creo que todos somos una familia en el complejo, así que nos pasamos los celulares por si vemos algo de un vecino. Nuestra seguridad, hoy por hoy, somos nosotros mismos”, expresó María Traverso.
Por otra parte, indicó que “necesitamos que la policía nos ayude, porque nosotros somos gente ‘laburante’, que estamos todo el día trabajando, y no puede ser que gente ignorante venga y nos robe nuestras propiedades”.
Muchos sienten que trabajan para reponer los elementos que les roban y a pesar de que pueden tener un seguro, provoca una gran desazón que extraños entren a sus viviendas.
“Esperemos que se pueda solucionar porque somos trabajadores y lo que queremos es una solución. No puede ser que nos hayan entrado al complejo más de siete veces”, cerró María Traverso.*
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