Vecinos denuncian otro caso de supuesta inacción policial mientras ocurría un robo
Un asalto perpetrado ayer por la madrugada en la vivienda de Beiró 1293 contra José Vicente Loray (78) y la posterior actuación de la policía hicieron que vecinos de la zona expresaran públicamente su queja.
Loray indicó a El Eco de Tandil que fue sorprendido “cerca de las 5” y acotó que “estaba re dormido, porque había ido a un baile y me había acostado medio tarde, cansado”.
Añadió que no escuchó la rotura del vidrio de la puerta de la cocina y que “me desperté con un tipo arriba mío, apretándome el pecho con una mano para que no me sentara. Con un palo de escoba que estaba en el patio me golpeó en la boca y también tengo un golpe en la pierna”.
El vecino indicó que actuaron dos personas de entre 18 y 20 años, los que “me pidieron con insistencia la plata. No les vi muy bien la cara, pero al mayor si lo veo en el centro, lo reconozco”, acotó.
Especuló que se trataría de personas que dos días antes “vinieron a comprarme el auto que tengo en venta. Eso era para revisar la casa, ya que –mal hecho- los hice pasar por adentro a revisar el auto”.
Tras arreglar el valor de la operación habían quedado en volver “entre ayer y hoy, pero no volvieron… Está clarito”.
El botín
José Vicente Loray dijo que los sospechosos “no son de por acá” y que “andaban en una moto con el cuento que la iban a vender a una hermana y que con esa plata me pagaban el auto”.
Durante el robo “prendían y apagaban el velador, y así me encandilaban”.
Consultado sobre el botín logrado por los delincuentes, Loray dijo que serían “entre 300 y 400 pesos que tenía en el bolsillo y que anoche dejé sobre la mesa. Además, me faltó una cadenita con una medalla de oro y ahora me doy cuenta que sentí un tirón en el cuello”.
El atraco habrá durado unos 15 minutos.*
Serios cuestionamientos al
accionar de los efectivos
Fernanda Restagno es la propietaria del kiosco ubicado en un local alquilado a Loray y fue quien puso al tanto de la policía del robo en el momento en el que sucedía.
Explicó que “me llamó quien estaba durmiendo adentro del kiosco, precisamente por el tema de la inseguridad. Desde el momento en que se rompió el vidrio estuve comunicada con la policía hasta que saltaron y se escaparon”.
Agregó que “el patrullero llegó rapidísimo, pero estuvo parado y el policía no intervino ni se bajó. Le abrieron la puerta del negocio para que entrara por allí -está conectado la casa con el kiosco-, pero el policía le decía que no”.
Posteriormente “cuando escapaban le grité que estaban arriba del techo, pero tampoco se bajó. Puso el auto en marcha y retrocedió: salió como de paseo”.
Otro vecino indicó que la situación “da que pensar: si los policías estaban arriba del patrullero y no se bajan es porque algo raro hay”.
Fernanda Restagno explicó que “hace tres meses que nos turnamos para dormir adentro del kiosco” ante una serie de intentos de robos y planteó que los ladrones “nos vigilan desde la quinta militar de enfrente y luego nos roban”.
“Era algo de locos”
Más adelante, se preguntó: “¿Para qué vino enseguida (el policía)? Le decíamos que fuera; le informaba todo al (telefonista) del 101, que me gritaba a mí y me preguntaba por el patrullero. Le decía que no se bajaban, era algo loco”.
Para completar el cuadro, planteó que “cuando vinieron los otros policías, algunos alumbraban con linternas y otros con celulares. En un momento me pidieron que fuera a hacer de campana a la otra esquina. Estuvimos hasta las 7.30 y (los ladrones) estaban adentro de la manzana. No los agarraron porque no quisieron”, sentenció.
Muñequito de torta
Otro de los residentes en la zona, Leandro Cárdenas, añadió que durante el atraco “el patrullero estaba afuera. No sé si tenía miedo, si era un muñequito de torta o un policía. Era una vergüenza. Si uno tiene miedo, que manden a dos”, planteó.
Admitió que posteriormente “los otros policías se movieron y revisaron arriba de los techos, pero para ese entonces ya estaban en la ruta. La bronca que tenemos es que cuando tenían que haber entrado no lo hicieron”.*
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