Vecinos reclaman por el abandono de un baldío
En la calle Suipacha al 30, entre la avenida Rivadavia y Coronel Brandsen, se encuentra ubicado el baldío de la discordia. Es un terreno de aproximadamente 30 metros de largo por 11 de ancho, cubierto por la maleza y los yuyos que, desde hace más de un año, desvela a los vecinos del barrio, quienes reclaman una solución por su constante deterioro y abandono.
De cara a la vereda, el baldío tiene una pared blanca escrita con graffitis y una reja oxidada que permite el acceso al terreno. Esto es lo que más preocupa a los vecinos, que argumentan que el baldío puede ser utilizado por ladrones como vía de entrada a las casas linderas. Justamente, el año pasado, delincuentes ingresaron armados a lo de la familia Granato, entrando por el predio en cuestión.
?Todavía vivimos con miedo? expresó Angélica M. Granato, víctima de aquel atraco y residente de Suipacha 42, al lado del terreno abandonado. En aquella oportunidad, dos hombres ingresaron a su patio con los rostros cubiertos y, tras amenazar a la familia, se llevaron dinero del interior de la casa.
Según Granato, el robo habría sido planificado, ya que los ladrones, tras ingresar en el baldío, saltaron la pared de escasa altura e ingresaron a su domicilio por el patio. Los hombres no sólo llevaban sus caras tapadas, sino también ?uno de ellos portaba un revólver en la cintura?, especificó la víctima del episodio delictivo.
Aún hoy en día, Granato reclama por la situación del predio, un puente hacia otras casas de la cuadra. ?Fíjate que se ha hecho como un caminito en el baldío. Ahí se mete cualquiera, es peligroso? manifestó la indignada vecina, quien reconoce que su familia había dispuesto un alambrado provisorio para cerrar el acceso a personas ajenas, pero un tiempo después el cerco apareció agujereado y derribado. De esta forma, la vecina reclama a los dueños del baldío que ?si no lo venden, ni lo usan, aunque sea lo mantengan limpio y cerrado?.
Sin embargo, la sensación de inseguridad no es el único motivo de la polémica por el terreno. También los vecinos reclaman que se ha vuelto ?prácticamente un basural?, adonde van a parar los más diversos desechos que, además de contaminar, son causantes de atraer roedores que llegan a los domicilios contiguos. A su vez, la dejadez del lugar llega a la vía pública, debido a que el césped de la vereda está sumamente crecido, formando un cordón de yuyos que perjudica el aspecto de la cuadra.
Sobre el estado del terreno, Nora Cano, vecina de Suipacha 24, afirma que han llevado el reclamo a instancia municipal, a la Dirección de Parques y Paseos, para que se produzca la limpieza del predio. A fines de 2009, personal del Municipio efectuó una limpieza que, con el pasar de los días, volvió a su anterior estado de suciedad.
Por estas razones, el reclamo vecinal recae nuevamente en los dueños del lugar. ?Uno vive con el corazón en la boca? asegura Cano, quien espera que la disyuntiva por el baldío de Suipacha al 30 llegue a buen puerto.
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