Veinticinco tandilenses vivieron una odisea en un viaje a Salta y denunciaron al prestador
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Un viaje iniciado a mediados de la semana pasada por un grupo de personas procedentes de Tandil y de Azul se transformó en una pesadilla para el contingente, a raíz de una serie de desperfectos mecánicos del micro en el que se trasladaban.
La gravedad de los problemas hizo que los pasajeros evitaran seguir el recorrido hasta tanto fuera debidamente reparado, lo que implicó una serie de contratiempos en materia de alojamientos, además de denuncias ante la policía turística de Salta y ante la Justicia.
Una de las integrantes del contingente, la docente Patricia Campi, comentó al programa “Vení mañana” (Tandil FM) que “nos pasó de todo. Desde que salimos de Tandil tuvimos problemas con el micro”.
Añadió que “salimos en una excursión religiosa particular, además de tener programados dos o tres días con visitas a lugares como Purmamarca y Cafayate”.
Sorpresas y cuestionamientos
A unos 250 kilómetros de Tandil, los problemas del colectivo fueron de tal gravedad que “en Saladillo dormimos toda la noche. Pese a que supuestamente llegábamos el 7 a Salta, lo hicimos el 8 para ir directamente al Cerro de la Virgen”.
Añadió que tras estar todo el sábado en el mítico lugar “llegamos al hotel, donde no estaba reservado lo que habíamos pedido. Las habitaciones disponibles eran las que el señor se había encargado desde Tandil, pero no eran las que habíamos solicitado”.
Ejemplificó que “si habíamos pedido tres dobles, teníamos un departamento para seis personas y un solo baño. No se cumplió nada de lo que se había prometido”, planteó.
Pero los problemas no terminaron allí, ya que el programa debió modificarse rotundamente a raíz de un grave desperfecto que fue superado por la pericia de los choferes.
“No nos matamos
de casualidad”
Originariamente, ayer a las 8 tendrían que haber emprendido el regreso para Tandil “pero en el viaje a Purmamarca del domingo, cuando veníamos bajando se rompieron los frenos del micro. No nos matamos de casualidad, porque realmente los choferes fueron excelentes e hicieron una gran maniobra y gracias a Dios estamos todos bien”.
Ante ello, al llegar a Salta “decidimos que no volvíamos a subir a ese micro. No era que había tenido un problema, sino que habían sido varios, y graves”, indicó la pasajera.
Patricia Campi dijo que “el lunes teníamos prevista una visita a Cafayate, pero más vale que no la íbamos a hacer porque en ese micro no íbamos a subirnos. El programa establecía que haríamos noche ahí y hoy (por ayer) salíamos para Tandil”.
Pero “al quedarnos en Salta no teníamos lugar donde hospedarnos e íbamos a tener que dormir en la calle. Luchamos tanto que los choferes pagaron la noche de hotel para todos en Salta, porque el señor de la empresa nos quería arreglar solamente con que nos quedemos tranquilas”.
Indicó que el referente del viaje, al que identificó como Carlos Nusch “desde que salimos de Tandil hasta hoy no había cumplido nada de lo que había prometido. Se dedica hace varios años a hacer este tipo de viajes, pero evidentemente no tiene capacidad de resolución, ya que cuando surgen los problemas los tenemos que resolver nosotros o la gente de Azul”.
Las gestiones
Los pasajeros optaron por hacer la denuncia correspondiente “a la policía de Turismo salteña y en la comisaría”.
Una de las consecuencias fue que las autoridades “llamaran para hacer una verificación técnica del colectivo, que se iba a concretar a las 9 de la mañana. Si tal verificación es positiva estaríamos saliendo para Tandil al mediodía”, cosa que finalmente no ocurrió al no ser superadas las exigencias mecánicas.
Por la tarde, otra pasajera –Gabriela Monteavaro- indicó que incluso hubo contactos con la Municipalidad de Tandil en procura de gestiones, y que se les informó que “no hay pasajes para toda la gente. Hay para 17 y actualmente somos 22 personas, ya que algunos volvieron por cuenta propia desde esta mañana”.
Nervios, dolor y contención
De acuerdo a lo indicado por algunos de los integrantes del contingente, los malos momentos vividos repercutieron en la salud de algunos pasajeros.
“Hubo gente a la que se le subió la presión y tuvimos algunos descompuestos por el estado nervioso. El grupo de personas ha sido excelente y todos tiramos para el mismo lado, ya que hay gente que no puede pagar el viaje de regreso y creo que no corresponde que lo paguemos, por lo que estamos agrupados para que lleguemos juntos, como salimos”, se explicó.
Pero los contratiempos parecían sumarse con el correr de las horas, ya que una de las pasajeras es “una abuela que viajó para pedir por la salud su hija, que –lamentablemente- falleció en las últimas horas. Aún no se lo hemos podido decir y la estamos conteniendo entre todos. Necesitamos que viaje urgente para que pueda llegar al velatorio de su hija. Es una situación bastante dolorosa para todos”, se explicó.
Obviamente que ese factor le agregó una cuota dramática a la impotencia generada por la serie de percances sufridos.
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