Vergonzoso
Hay cuestiones que se pueden discutir. Otras que no admiten ni discusiones ni justificaciones.
Nadie, en su sano juicio y por más que ame a Maradona, estará de acuerdo con sus expresiones de anoche, tras la finalización del partido.
El rey del fútbol (que de veras lo fue) sigue creyendo que todos son sus súbditos, que nadie puede criticarlo, que para levantar el ánimo de los jugadores hay que mentir. Pero como hasta sus más acérrimos defensores tuvieron que reconocer que la selección no jugaba a nada, terminó enojado con el periodismo en general. Y con los que identifica, en particular.
Hasta ahí, se puede disentir con su pensamiento omnipotente. Algunos hasta lo defenderán.
Lo de la conferencia de prensa de anoche fue, en cambio, tan injustificado como innecesario e incomprensible.
Si ya haber visto al técnico de la selección festejando un triunfo haciendo patito sobre el césped había resultado por lo menos insólito, ayer su verborragia excedió todos los límites.
?Que los periodistas me la chupen ahora? fue tan sólo una de las barbaridades que dijo el ex 10.
Cuesta creer que no tome conciencia de que todo lo que dice se multiplica. Que además hay mujeres que respetar e hijos a quien explicar.
El mundo lo escuchó atónito, anoche.
Encontró la manera de demostrarnos, definitivamente, por si aún hacía falta, que los ídolos son de barro.
Diez en habilidad. Cero en educación y en responsabilidad.
Antes hablaba por sí. Ahora, lamentablemente, es el referente y conductor de Argentina. Nos representa. Y así nos hace quedar.
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