Víctima identificó al asaltante en medio de un relato a pura angustia tras haber sido ?acosada? previamente
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA más de un año del atraco ocurrido en un almacén barrial, comenzó un juicio oral y público en el que se busca esclarecer la responsabilidad penal del joven que quedó detenido a las pocas horas del hecho, tras una cinematográfica persecución que culminó en la propia casa del sospechado, quien finalmente fue entregado por su propio padre, aduciendo que nada tenía que ver con el suceso delictivo.
Las cartas estaban echadas y resultaron más que claras. El fiscal Damián Borean, consideró que iba a probar durante la audiencia que el acusado, Guillermo Damián Bustamante, fue uno de los dos sujetos que portando un arma blanca cometió el asalto. Para ello, además del aporte de los policías que intervinieron en el caso (una precariedad procesal flagrante de los efectivos) sería fundamental el testimonio de la víctima, quien reconoció al hombre.
La defensa a cargo de Rodrigo López Santoro junto a su padre, el ex juez, Fernando López Santoro, en tanto, apelaría a la inocencia de su pupilo, aduciendo que cuando se fugó de los policías fue porque iba en una moto sin papeles y sin casco, y suponía que iban a secuestrarle el rodado que era de su hermano. A la vez, sumaría testigos, todos amigos y familiares del imputado, que redundarían en horarios y lugares donde Bustamente estuvo aquella tarde del 9 de abril del año pasado, intentando coartar así las posibilidades de que haya participado del atraco que se le enrostra.
El hecho
A más datos, la crónica policial de aquellos días rezaba sobre el asalto perpetrado en horas de la noche en el almacén El Tata, de Luis Gaiada, ubicado en Cuba y Liniers.
Al lugar ingresaron dos hombres con el rostro descubierto e intimidaron a la empleada mediante el uso de armas blancas. Lograron como botín dinero en efectivo (unos 1500 pesos) y un celular.
De acuerdo a la denuncia, los autores del atraco se fugaron a bordo de una moto. Ante el aviso de la víctima, la policía montó un operativo con personal del Escuadrón Policías de Barrio y de las seccionales Primera y Tercera y logró interceptar a dos personas de similares características a las descriptas por los damnificados.
Los sospechosos fueron detenidos en una vivienda de Mosconi entre Pasteur y Ameghino e identificados como Héctor Marcelo Muñagorry y Guillermo Damián Bustamante.
Durante un reconocimiento en rueda de personas sólo fue identificado Bustamante por la víctima, por lo que se dispuso el cese de la aprehensión de Muñagorry, quien ayer prestaría declaración en calidad de testigo.
Por la tarde de aquella jornada se había allanado la vivienda de Bustamante y se incautó una moto marca Motomel, color gris, dominio colocado 721-ETI, la que se entiende que precisamente se utilizó para movilizarse tras el robo.
Declaran los policías
Iniciando el proceso de prueba, desfilaron primeramente los policías que intervinieron en el caso, principalmente aquellos que formaron parte de la persecución y posterior aprehensión de los sospechados.
Con cierta fragilidad a la hora de reseñar los hechos y cómo derivaron en las detenciones, los funcionarios relataron que fue un móvil de la Seccional Primera quien divisó a los jóvenes circulando en la moto y frente a las semejanzas de lo que se había descripto tras el hecho fueron en su búsqueda, cuando advirtieron que los motociclistas incrementaron la velocidad con claras intenciones de fuga, incluso circulando por calles en contramano.
Finalmente, coincidieron, por dichos de vecinos, que habían ingresado a una vivienda de calle Mosconi y allí acudieron varios patrulleros.
Los primeros en arribar fueron dos motopolicías mujeres, quienes declararon que vieron que en el pasillo lindante del frente de la casa que los jóvenes dejaban la moto y uno de ellos intentó huir por los fondos (Bustamante), mientras que el otro se entregó sin resistencia.
Mientras la propiedad estaba cercada por policías varios, a los minutos salió el padre de Bustamante a la puerta y desconociendo lo que ocurría habló con el jefe de calle de la comisaría Tercera, Miguel Angel Quero, a quien le dijo que si su hijo había hecho algo él mismo lo llevaría a la comisaría, cosa que luego hizo, siendo que su progenitor insistió que él no había cometido robo alguno.
Un aporte clave dentro de los dichos de los efectivos fue principalmente el de los que condujeron el móvil que los persiguió por varias cuadras, quienes no dudaron en reconocer en la sala a Bustamante como el que manejaba la moto.
Otro dato a tener en cuenta por las partes, fundamentalmente la fiscalía, los policías tocaron el caño de escape del rodado, dejando en claro que efectivamente había sido usada instantes previos, léase, que participó de la huida.
Más allá de dar con los sospechosos no se halló dinero, celular ni los cuchillos que presuntamente habían utilizado en el asalto, abonando así la teoría defensista, en torno a que el acusado no participó del atraco, que sólo se escapó por temor a una contravención.
La testigo clave
Finalmente, llegó el turno del principal testimonio del juicio, la víctima, María Paula Albariño, empleada de la despensa que fue presa del par de asaltantes que, a punta de cuchillo, le llevaron la recaudación del día y su celular, no sin antes padecer los tormentos de la virulenta escena, incluso con uno de los maleantes tomándola de atrás y apoyándole el cuchillo en el cuello.
Al decir de la joven, quien la maniató fue el de contextura más pequeña y que llevaba gorra. El otro, más alto, fue quien tomó otra cuchilla del mostrador y también la amenazó exigiéndole la plata. Ese sería al que logró reconocer. Y no sería otro que Bustamante.
La testigo mostró desde el comienzo mucho nerviosismo y temor al tener que estar en el centro de la sala de audiencia, incluso soltó el porqué de su angustia que incomodó a propios y extraños.
Es que según la joven, el funcionario de fiscalía que le anotició de la necesidad de su presencia en el juicio le había garantizado que no tenía que comparecer delante de tanta gente (principalmente familiares del acusado). Al preguntársele porqué esa necesidad, no sin angustia la mujer reconoció que se había sentido “acosada” en varias oportunidades por familiares de quien ella sindicó como uno de los ladrones.
Reconociendo el delicado proceso emocional de la testigo, el fiscal siguió indagando sobre esas situaciones padecidas y la joven respondió que la madre del imputado, sobre quien dijo entender como una madre que pelea por su hijo, había ido a su lugar de trabajo pidiendo que desistiera de la denuncia. Episodio que luego se repitió en otras oportunidades, incluso con el empleador de su trabajo.
A pesar del mal momento, ante la insistencia del fiscal la víctima sacó igualmente valor y supo señalar en la mismísima sala a Bustamante como el que le había robado con otro joven, complicando y mucho así al acusado como a la propia hipótesis defensista.
El apesadumbrado testimonio que incluso pasó por párrafos con su voz entrecortada no hizo más que incomodar a todos los presentes, por lo que al cerrar su relato el propio juez Agustín Echeverría y el fiscal Borean después, pidieron expresas disculpas por la situación vivida que podía haberse evitado, atendiendo su temor y desalojando la sala para que comparezca con relativa tranquilidad.
Tras pasar a un cuarto intermedio, llegó el turno del desfile de testigos aportados por la defensa (ver aparte), hasta que el juez finalmente daría por cerrado el debate, que se reiniciará hoy a las 9.30, con los respectivos alegatos de las partes.
Los testigos de la defensa
Al tiempo de los testigos aportados por la defensa, desfilaron allegados y familiares del acusado, quienes a sus modos y sus formas dijeron que aquella tarde del hecho estuvieron con él, abonando así la teoría de que Bustamente nunca pudo haber cometido el asalto que le endilgan.
El hermano, su suegra, el padre, dieron cuenta de esta hipótesis y, principalmente, se escuchó la palabra de Héctor Marcelo Muñagorry, quien iba en la moto junto al acusado, quien coincidió con el resto sobre el recorrido realizado horas antes del suceso hasta que, según él, fueron interceptados por el patrullero y ellos se fugaron pensando que corría riesgo la moto porque iban sin papeles, ni casco.
Cabe consignar que el testigo oportunamente fue sometido al proceso como sospechoso, considerando que pudo haber sido el restante sujeto que cometió el asalto. Empero, la víctima no lo reconoció en rueda de personas.
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