Villa Italia cumple 99 años y sus vecinos dicen que el trabajo y el afecto los une al barrio
Norma Dalmao, vicedirectora de la Escuela 21; Claudia Pérez, directora de la misma institución; Roberto Garbellini, del supermercado Las Dos Marías; el ex intendente Américo Reynoso; Miguel Giménez, presidente de Unión y Progreso; Marta Ledesma, vicepresidenta de la comisión directiva; y Elina Monferrer, su bibliotecaria, hablaron con El Eco de Tandil sobre el sentido de pertenencia al barrio de Villa Italia.
-¿Cómo viven desde el club este nuevo aniversario del barrio?
Miguel Giménez: -Con todos los preparativos. La gente de la biblioteca está disponiendo los actos y nosotros estamos trabajando para hacer conocer a Villa Italia. Unión y Progreso va a la par del barrio.
-¿Cuántos años hace que pertenece al club?
M.G: -Cincuenta y ocho años. Veo que realmente se han realizado muchas obras. En la época que estaba Américo, cuando se compró la quinta, se hizo el gimnasio.
Américo Reynoso: -Cuando vine acá tenía 13 años y hubo un grupo de directivos que fue el motor de esto. ¡Se hizo la excavación a pala para hacer la pileta!
-¿Cuántos socios tiene el club en este momento?
M.G: -Son quinientos treinta.
Elina Monferrer: -Que automáticamente son socios de la biblioteca, no pagan cuota aparte.
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-¿Cómo es su historia en la institución?
Norma Dalmao: -Yo hice mi primaria en la Escuela 21 y mi relación quizá es distinta que la de Claudia, que hace poquito que está. Yo volví a la escuela hace cuatro años, también he sido maestra. La relación, en mi caso, es particular, porque me une un afecto especial.
-¿Qué características particulares tiene la escuela?
Claudia Pérez: -Es el segundo año que estoy y no soy del barrio, pero a mí lo que me resulta muy particular, en cuanto a los docentes, es que la mayoría son del barrio y eligen la escuela. Tienen un sentimiento de pertenencia e identidad que resulta llamativo, lo mismo que las familias, que se muestran muy confiadas en nuestra propuesta y exponen ese sentimiento de pertenencia, muy arraigado en la comunidad. El personal docente y el auxiliar tiene la camiseta de Villa Italia puesta, eso no es muy común en otras escuelas.
-¿Es una escuela donde van todas las generaciones de una misma familia?
C.P: -Vienen los abuelos y te plantean porqué no pueden entrar los nietos si sus hijos fueron a la escuela.
Panorama comercial
-¿Cómo ve la situación comercial de Villa Italia?
Roberto Garbellini: -Hay una explosión comercial. Villa Italia ya dejó de ser lo que antiguamente era, un barrio un poquito marginal. Ahora es un centro muy comercial. Yo soy nativo de aquí y hace muchos años que estoy en el rubro y lo hemos visto crecer en este sentido, sobre todo, con un auge en los últimos años.
-¿La gente de Villa Italia consume en el barrio?
R.G: -Sí, la verdad que sí. Hoy en día, comparado con el resto de la ciudad, no hay diferencia. Tiene su autonomía y todo lo necesario para subsistir por sus propios medios.
E.M: -Y la gente que no es del barrio también viene a consumir.
La biblioteca
-Desde la institución dan respuesta a la barriada, ¿ha crecido la demanda en los últimos tiempos?
Marta Ledesma: -Sí, la verdad que sí. Vienen desde nenes del jardín hasta adultos mayores. Todos vienen a buscar material y cada vez hay más requerimientos. La gente también se acerca a decir qué curso está haciendo falta y nosotros, dentro de nuestras posibilidades, tratamos de cubrir esa demanda. De momento vemos que los requerimientos son edilicios, porque nos falta lugar. -Está pendiente la ampliación…
E.M: -Sí, ya tenemos el proyecto… Urge la ampliación. Cuando hicimos el café literario estábamos muy apretados. No hay espacio para poner libros y la gente nos está mandando libros todos los días. A veces no hay espacio para la consulta en sala.
M.L: -Estamos en eso y desde el Municipio nos contactaron con el arquitecto. Ahora nos están presupuestando. Conabip nos dará el 70 por ciento de la obra y nosotros tenemos que conseguir el 30 por ciento restante.
Cuentas pendientes
-¿Qué adeuda cada una de las áreas de Villa Italia?
M.G: -Uno de los proyectos que está pendiente es vender el lote de la cancha de fútbol 7 para hacer la confitería y dos locales. Ese es uno de los proyectos que queremos hacer. Después, más adelante, queremos hacer la pileta climatizada, pero esas son palabras mayores.
C.P: -La parte edilicia es una cuenta pendiente para la escuela, porque tenemos más de 700 alumnos y en la planta alta funciona la Secundaria 6, con 200 alumnos, y el edificio nos está quedando chico. Es un requerimiento, una cuenta pendiente del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, pero tratamos de satisfacer las demandas de la comunidad.
N.D: -Otra limitación es que la escuela estuvo pensada para determinada cantidad de matrícula. Al ir creciendo, la cantidad de espacios son insuficientes, porque los salones tienen distinta capacidad, porque se habilitó lo que era la casa del director para abrir aulas. Entonces, hay salones para 30 y otros para 15. La parte vieja necesita mantenimiento… por suerte un papá nos está dando una mano.
M.G: -No hay dudas de que Villa Italia crece y crece. Hasta decidimos sacar una cancha de bochas con la que se inició el club para hacer otro gimnasio. Tenemos más de 400 chicos, de 5 a 18 años.
M.L: -Nuestro desafío es comenzar con el taller de teatro y la ampliación de la biblioteca.
C.P: -El tema de que se abran talleres y espacios para la gente de Villa Italia es muy conveniente por los costos, porque movilizarse hasta el centro, implica mucho tiempo y gasto.
R.G: -Otra cuenta pendiente es el policlínico ferroviario.
Amor por el barrio
-Américo, dicen en el barrio que a pesar de que no vive más por aquí, sigue viniendo…
A. R: -Todas las mañanas… ¡me llama el barrio! Yo viví acá la mayor parte de mi vida y mi mujer es de Villa Italia. Era un barrio malevo cuando yo me vine a vivir.
Jugaba al ajedrez y a las damas aquí y en esa época empezamos a trabajar en Unión y Progreso. Hoy sigue creciendo y estoy contento porque los dirigentes siguen adelante, con todo. Yo estoy colaborando con el básquet, que es lo que me gusta.
Villa Italia es una ciudad dentro de la ciudad, con un gran movimiento. Seguimos creciendo y siendo el barrio líder en la ciudad.
-¿A qué se debe ese crecimiento?
M.G: -Yo creo que a la actividad comercial e industrial de las pequeñas y medianas empresas.
-Ustedes dicen que Villa Italia tiene identidad propia, ¿en qué fundamentan esa afirmación?
M.G: -Evidentemente es el arraigo el que hace que todavía haya gente grande manejando las instituciones, porque hemos sabido quererlas mucho. Es trabajo y afecto lo que nos une al barrio.
R.G: -Han quedado los hijos, los nietros de los fundadores que eran españoles, italianos.
C.P: -También hay un arraigo, porque la gente quiso fundar una escuela para dar cabida a su propia comunidad, y eso se mantiene, porque todo lo creado por la gente de Villa Italia es lo que da la pertenencia, el sentido de identidad.
A.R: -El Jardín 903 se formó con una comisión que se hizo en la biblioteca. Todos los que nos juntamos, no teníamos nada, empezamos de cero. Hicimos kermeses para juntar los fondos, hacíamos juegos con premios, que los nenes devolvían al día siguiente para que se volvieran a sortear. Cuando compramos el terreno y se hizo el jardín, que nos ayudó el intendente Lunghi, trabajamos todos. La gente se tomaba vacaciones para pintar el jardín.
M.G: -De la misma manera se formó el centro de jubilados.
A.R: -Y la pavimentación de la calle Quintana, que fue un motor importantísimo. Acá todo se ganó en base al trabajo. El gas no lo regaló nadie, tampoco el agua, las cloacas y el pavimento, que lo pagaron los vecinos, toda gente de trabajo.
-¿Las generaciones más jóvenes sienten esa pertenencia?
R.B: -Los nativos sí.
M.G: -Y los padres más jóvenes, aunque los nietos son un poco más reacios a las instituciones. Hoy tenemos la tarea de ?encontrarle la vuelta? para atraer a esa gente. *
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