Villarruel afirmó que es “una odisea” hacer los controles
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Durante el fin de semana largo varios inspectores de Tránsito sufrieron agresiones por parte de motociclistas en distintos puntos de la ciudad pero, particularmente, en la diagonal Illia, donde suelen juntarse adolescentes y jóvenes a correr picadas. Si bien ninguno sufrió lesiones de consideración, el director de Control Urbano Vehicular Walter Villarruel manifestó su preocupación por la integridad física de los trabajadores que se desempeñan en el área y cuestionó la falta de protección policial.
En diálogo con El Eco de Tandil, Villarruel explicó que “estuvo todo el fin de semana muy complejo, no fue un sólo día, empezando el viernes a última hora, el sábado a la madrugada y durante todo el día, también el domingo, tuvimos piedras, botellas, un parabrisas roto”.
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urbana
Y se refirió en particular a una persona que iba en una moto de acompañante que al pasar la camioneta de Tránsito que estaba en marcha arrojó una piedra que rompió el parabrisas. “El inspector que iba adentro quedó todo lleno de vidrio, pero por suerte no lo lastimó pero la piedra casi entra en el habitáculo”, describió.
“El problema más grave fue en la diagonal Illia. Cada vez que concurrimos fuimos repelidos con piedras, botellazos, que es una complicación a la hora de hacer la tarea porque no contamos con la seguridad correspondiente para resguardar la integridad física del personal, tanto de los inspectores como mía porque yo no soy un funcionario de escritorio, sino que donde está mi personal, estoy yo. También recibí piedrazos, botellazos”, contó.
Si bien no hubo heridos de gravedad, sí algunos inspectores sufrieron golpes menores con piedras.
“En un momento determinado, durante la madrugada del sábado, me fui a poner la campera y tuve suerte porque una de las piedras pegó en el parante del móvil, donde hacía instantes estaba sacando la campera de adentro de la camioneta. Un inspector me gritó ´guarda´ y si eso no hubiera sucedido, no sé si hoy la estaría contando. Era una piedra muy grande”, relató.
Una odisea
Si bien aseguró comprender las inquietudes de los vecinos que denuncian a los motociclistas que provocan disturbios, remarcó que “tenemos que ver cómo hacemos nuestra tarea con la seguridad correspondiente, porque además de fijarnos que una moto no nos pase por arriba tenemos que estar mirando de dónde viene la piedra o el botellazo o cuando se van los 15, 20 o 30 que miran (las picadas), no sabemos cuál de estos muchachos va a pegar un golpe de puño”.
“Recibimos empujones, algún que otro golpe de puño. La verdad es casi una odisea ir a cumplir con nuestro trabajo”, aseguró.
En ese contexto, recalcó que “nosotros somos agentes municipales. La seguridad le corresponde a la fuerza policial. Quiero creer que están desbordados, porque el viernes acordamos un operativo a las 24 y el patrullero apareció a la 1.30. Por lo tanto muchas veces trabajamos sin la debida presencia de la Policía”.
Desprotegidos
“Tenemos que ver cuáles serán las medidas de seguridad para seguir trabajando. Entendemos que hay muchos conflictos y problemas pero a la hora de hacer el control, nosotros requerimos lo que se acuerda porque no les avisamos sobre el momento”, sostuvo.
Y enfatizó que “los operativos están programados pero siempre hay una demora bastante importante de la Policía. Entonces, nosotros nos vemos en muchos momentos de los operativos desprotegidos, o como el viernes que hubo un solo patrullero que cuando tiene que movilizarse para algún lugar donde hay un inconveniente, las otras zonas quedan sin cubrir”.
“Será cuestión de sentarnos y diagramar estrategias y ver cuál es el sentido que se le da a la seguridad nuestra como trabajadores”, argumentó.
Pero remarcó que “las alternativas las debe analizar cada uno desde su ámbito, y la seguridad le corresponde a la Policía, que debe saber lo que tiene que hacer. Si te tiran piedras, si te tiran botellazos, es un disturbio público, por lo tanto tendría que actuar. Nosotros no vemos que sean muy rigurosos a la hora de actuar”. u
UN TRABAJO DE ALTO RIESGO
“No hubo ningún accidentado
por milagro”, dijo el director
Por otro lado, Walter Villarruel expuso la necesidad de “mirar hacia adelante” pero resaltó que se trató de un fin de semana largo “muy problemático y donde no hubo ningún accidentado por milagro, porque en un momento determinado era terrible la lluvia de piedras a los móviles”.
Además, aseguró que esas agresiones no sólo ocurren en horas de la noche o la madrugada, sino también por la tarde, y es “una agresión constante, no sólo de aquellos que están mirando, y que parece que como uno va se les suspende el espectáculo, sino que los que vienen con acompañante en la moto el que va detrás también lleva elementos contundentes para arrojar”.
“Es un momento muy conflictivo, muy preocupante para nosotros y yo particularmente vengo denunciando esta violencia urbana hace mucho tiempo”, manifestó.
En ese sentido, le pidió a los vecinos que comprendan que “es muy difícil realizar nuestra tarea en estas circunstancias. Nosotros le ponemos todo el esfuerzo y destaco enormemente la labor de los inspectores porque arriesgan su vida y lo hacen de una manera muy profesional”.
Pero advirtió que “lo que no se puede hacer es ponerle el cuerpo adelante a una moto que viene a 70 kilómetros y tampoco a una piedra que te puede herir de gravedad”. u
La diagonal Illia, el
epicentro del conflicto
En cuanto a las agresiones sufridas este fin de semana, el director de Control Urbano Vehicular aseguró que el epicentro fue la diagonal Illia pero hubo otros lugares donde también hubo conflictos como en inmediaciones a la Quinta Belén, donde se realizó el encuentro mototurístico y cerca del Lago, donde los inspectores pasaban y “era un vendaval de agresiones contra los móviles”.
No obstante, aclaró que “para nosotros lamentablemente es algo natural, habitual y no ocurre solamente en la diagonal del Parque. Vayas donde vayas la agresividad que se tiene a la hora de los controles es terrible, no nos pasó solamente a nosotros, a la policía también le pasó que le han cascoteado los patrulleros. Pero cada uno tiene que ver cuál es la responsabilidad que le cabe. Y la de la seguridad no es nuestra”.
Y lamentó que exista tanta cantidad de menores que se reúnen en la diagonal a las 3 o 4 de la mañana, que “no se entiende qué hacen ahí y tampoco hay ningún brazo de la Justicia que se preocupe por esos chicos”.
“Hoy el epicentro de las picadas, de los ruidos de las motos son en la diagonal Illia, como en otra oportunidad fueron en el Dique o en Lunghi. El nivel de agresividad también tiene que ver con la característica del lugar porque se esconden dentro de las plantas”, señaló.
Quejas de
vecinos
En tanto, aseguró que es una “falacia” lo que han dicho públicamente muchos vecinos de la zona acerca de que no hay controles.
“Si hay algún vecino del lugar que no nos haya visto, la verdad que no debe vivir en el sector, porque nosotros estamos continuamente haciendo operativos de control en la ladera del Parque, no simplemente a la noche los fines de semana, los días de semana también. A veces lo que pide el vecino de que se haga cumplir la Ley de Tránsito por los ruidos molestos, no es posible por las condiciones que están dadas de trabajo”.
Y aclaró que “si el vecino cree que el inspector va a hacer una señal a una moto para que se pare, está muy equivocado porque no va a parar, va a intentar pasar por donde pueda, y son las consecuencias que tenemos”.
No obstante, informó que terminaron los controles del fin de semana con más de 60 vehículos secuestrados y 40 de ellos fueron motos, sumados a más de 350 infracciones.
“Cuando dicen que no se hace nada eso falta a la verdad y además hay que agregar que Tránsito no solamente está para el control sino que este fin de semana largo hemos tenido cantidad de eventos que los cubrimos todos desde la dirección. Son infinidad de cosas que cubre el área de Control Urbano Vehicular, pero la seguridad no es responsabilidad de un inspector de tránsito”, finalizó. u
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