Vilma Palma, que siga y siga la pachanga
Hay regresos y regresos. Tenemos los de las grandes bandas de los \’80, como Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs que, de la mano de grandes compañías de celulares y bancos multinacionales, se transforman en los grandes eventos del año. Y tenemos otros más anónimos y, paradójicamente para una banda “comercial”, mucho más modestos. A tono con la ética punk del hazlo tu mismo, se concretó el regreso de Vilma Palma a Buenos Aires, luego de una extensa gira por Estados Unidos y México.
En realidad, la banda de Mario “Pájaro” Gómez nunca dejó de girar exitosamente por el país, el continente y Estados Unidos. Pero hasta la propia banda tomó estos dos shows en el ND Ateneo como un regreso. El cantante lo confirmó: “Gracias por venir, era hora de reencontrarnos”.
Quince años atrás, hablar de Vilma Palma era sinónimo de hablar de ventas millonarias, participaciones en los programas de TV más exitosos, teatros repletos, premios? Pero todo cambia y para muchos la banda había perdido ya sus minutos de fama.
Si bien estas dos fechas programadas en el ND Ateneo ofician de presentación del disco Grandes éxitos en vivo, grabado en mayo del año pasado, el festejo vino a cuento de los recuerdos de la banda. Los argentinos, se sabe, tienen una extraña fascinación por las canciones de décadas pasadas.
A juzgar por lo vivido en el pequeño, pero cálido teatro del centro, esa etapa de éxitos ya se está prolongando. Por el fervor y el espíritu de celebración en las casi dos horas de show de los rosarinos, puede decirse que la nostalgia tiene infinitas caras. Ritmo de la Noche con Tinelli y los gomazos, jeans Charro con grandes cinturones y camisas floreadas, melenas al viento, colores, medias bucaneras?.y, por supuesto, los hits de Vilma Palma, ya forman parte de las costumbres argentinas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa banda arrancó su show con todo. Los liderados por Gómez (de la formación original sólo lo acompañan el bajista, el baterista y una de sus clásicas coristas) se pasearon a puro hit por Me vuelvo loco, Mojada -uno de los picos indiscutidos de la noche- y Travestis.
Las tres canciones de 3980, el segundo disco de la banda, hicieron delirar al público que cantó palabra por palabra y se levantó de sus butacas transformando al teatro en una gran disco. Para reafirmar el tono revisionista del show llegó Bye Bye del disco debut. De su último disco, Histeria, sonó Borracho hasta el amanecer, un cover de la banda española Los Coquillos.
En la segunda parte del show Vilma Palma se dedicó a tocar ?algunas baladas, que es lo mejor de la banda?, según Gómez. Para entonces la excitación del público bajó un poco, con la excepción del festejado Un camino hasta vos. Entre los agradecimientos a los seguidores hubo tiempo para dos canciones nuevas: se destacó Quiero llegar, un pop con groove bailable que si hubiera sido lanzada en 1993 hoy sería un hit.
Cerca del epílogo del show, volvió a escena lo que el público esperaba: “de ahora en más, pachanga”, anticipó el vocalista. Empezaron a sonar Fernet con Coca (que incluyó un respetuoso cover de Should I stay or should I go de The Clash, mucho más digno de lo que varias bandas de rock pueden hacer), Te quiero tanto, Auto rojo, Fondo profundo y, claro, La pachanga. Los grandes éxitos, uno tras otro y en 15 minutos. El público extasiado, la banda agradecida.
Todavía había tiempo para los bises y entonces aparecieron con una correcta versión de Luna de miel de Virus y Otra canción de amor, compuesta por Gómez.
Queda aún una fecha más programada para el próximo sábado 9. De todos modos Vilma Palma ya puede darse por satisfecha. Sus viejas canciones suenan tan contagiosas como antes y, lo que es más importante, cuentan con una base de seguidores leales garantizando que, al menos en Buenos Aires, puede seguir la pachanga. (Terra, Leonardo Aguirre)
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